A martillazo limpio acabó con su padrastro

Cuando Gloria Álvarez llegó ayer en la mañana a la casa 48F-30, donde residía Julián Jaramillo Castilla (63), su exesposo, estalló en llanto, agachó la cabeza, intentaba ocultar las lágrimas que le corrían por el rostro con el pañuelo que sostenía entre sus manos, resultó inútil, el dolor la rebasaba. Los vecinos de la calle 202 del sector Milagro Sur, parroquia Domitila Flores del municipio San Francisco, se acercaron a ella para consolarla mientras le explicaban cómo habían matado al padre de su hija.

Hace cuatro días el vendedor de yuca le comentó a una vecina que iba a celebrar el Día de la Virgen del Carmen con su hija, la mañana siguiente lo vieron parado en el frente de la casa, desde ahí no volvieron a saber nada de él.

Sentado en la acera de la calle, un allegado a la familia acusó a Luis Eduardo Jaramillo (17), su hijastro, de haberlo asesinado.

La comunidad asegura que el muchacho consumía drogas y bebidas alcohólicas, era problemático e insultaba a su padrastro.

El día del asesinato discutían en el interior de la vivienda, tomó un martillo y lo golpeó en reiteradas oportunidades, al verlo caer en el suelo arenoso, lo arrastró hasta el patio trasero, despegó unos bloques del pozo séptico, abrió la tapa y luego lo lanzó al vacío, detalló un vecino del sector a los medios de comunicación.

La preocupación de su hija (14) creció conforme transcurrieron los días, no sabía dónde estaba su padre, hasta que un acontecimiento fuera de lo común llamó su atención. El perro de la víctima comenzó a correr hasta el pozo séptico y se devolvía a la cocina, la miraba, luego regresaba al patio, se detenía en el mismo lugar, aullaba, ahí permaneció recostado.

Rescate

El olor a carne descompuesta que emanaba el pozo despertó la curiosidad de unos jóvenes, tocaron la puerta de la muchacha para preguntarle si podían entrar a revisar, accedió.

Buscaron por todas partes, observaron al perro, decidieron agarrar una pala que estaba tirada en la arena, apartaron la maleza y rompieron la tapa de concreto, en el interior hallaron el cadáver de la víctima, yacía boca abajo sobre un charco de sangre, orina y estiércol.

Los vecinos recordaron que la joven no pudo soportar la escena, corrió a la sala de la casa, gritaba, lloraba, se acercó a la ventana y rompió los vidrios con las manos, “la sangre le corría por los brazos”. En cuestión de minutos, el Cuerpo de Bomberos de Maracaibo arribó al sector Milagro Sur, entró, terminó de romper la tapa del pozo con un hacha y subió el cadáver a la superficie.

Fuente EP Mundo La Verdad