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Acaba salvajemente con padre e hija y les deja una cruz en la espalda

Miguel Ángel Dominguez y su hija María (8 años) perdieron la vida a manos de su asesino en un brutal ataque que duró apenas diez minutos, tiempo en el que las victimas recibieron unas 140 puñaladas, dejando «un escenario salvaje» según el jefe del grupo de Homicidios de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, al frente de la investigación del doble crimen de Almonte (abril 2013).

«Pocas veces hemos visto algo similar… Para matar a dos personas no hace falta hacer esa sangría», ha destacado el investigador para subrayar que precisamente esta circunstancia señala a un crimen pasional, «por la cantidad de puñaladas, puñaladas gratuitas, por las marcas que había en el cuerpo de la víctima», en cuya espalda el autor de los asesinatos dejó una cruz «en señal de victoria» y tapó a la pequeña María con una manta «como por vergüenza, que me conoces, como anulación».

La UCO de la Guardia Civil confirma que el acusado se encontraba fuera de su puesto de trabajo y se encontró ADN suyo en toallas de la casa

Después de 14 meses de investigaciones, entre abril de 2013 y junio de 2014, la UCO pudo cerrar el puzzle a través de declaraciones en el entorno de las víctimas y registros técnicos hasta que detuvo a Francisco Javier M.R., único acusado de los crímenes y que se sienta en el banquillo de la Audiencia Provincial de Huelva. El presunto autor mantenía entonces una relación sentimental extra matrimonial con Marianela Olmedo, madre y mujer de las víctimas.

Las declaraciones de dos vecinos de Miguel Ángel y María en el domicilio de la Avenida de los Reyes, así como los registros y llamadas telefónicas que realizaron en la noche del 27 de abril de 2013, acotan a solo 10 minutos el brutal ataque que sufrieron, entre las 21.52 y las 22.02 horas de aquel trágico día. Según estos vecinos, que en principio guardaron silencio por miedo -ha dicho- , se escuchó una pelea entre dos hombres, y gritos como «¡me tienes harto! ¡fuera de aquí!», y voces de una niña que llamaba a «papá y mamá».

«Pocas veces hemos visto algo similar… Para matar a dos personas no hace falta hacer esa sangría»,

Estos testimonios, ha precisado, «nos marcaron el momento y la duración de la pelea, que fue poco tiempo». Según su relato, por la reconstrucción que los investigadores hicieron de las últimas horas de vida de las víctimas, Miguel Ángel se encontraba en el domicilio aquella noche con un amigo viendo un partido de fútbol y los abuelos llevaron a la casa a María. Cinco minutos antes de acabar el partido, ha concretado, el amigo se fue porque el plan que tenían era el de ir padre e hija a cenar a una pizzería y dejó la puerta de abajo cerrada.

Frente a la versión mantenida por el acusado, de que no salió de su centro de trabajo hasta las 22.05 horas aproximadamente, cuando cierra el supermercado en el que también trabajaban Marianela y Miguel Ángel, el jefe de Homicidios de la UCO ha afirmado que se verificó que no se encontraba en el centro de trabajo. «No tenía coartada», ha dicho para señalar que ningún compañero del centro de trabajo, dijo haber salido con el tras el cierre. «Cual fue nuestra sorpresa cuando comprobamos que no había estado en el supermercado».

El autor de los asesinatos dejó una cruz «en señal de victoria» en la espalda de la víctima

Cinco meses después de los crímenes, el marido de una trabajadora del mismo establecimiento (que ya prestó declaración) dijo a la Guardia Civil que aquel día vio al acusado fuera del centro de trabajo, entre las 21.01 -cuando una cámara interna del establecimiento graba a Franciso Javier- y las 21.15 horas, aunque la hora no coincide con la señalada por los testigos en sus declaraciones, que dijeron que se cruzaron con el entre las 20.05 y las 20.25 horas.

Por otro lado, ha indicado ante el jurado, que tras la segunda inspección ocular de la vivienda en la que fueron asesinados Miguel Ángel y María, se encontraron restos de ADN del acusado en tres toallas (no manchadas de sangre) en los dos cuartos de baño de la casa, que estaban colgadas en su sitio.

En estos momentos, continúa la declaración, a la que siguen los testimonios de otros agentes que han participado en la investigación de los crímenes

Fuente EP Mundo La Voz Digital
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