Conductor ebrio provoca descarrilamiento de tranvía

Un conductor de 21 años identificado como I. G. A. hizo descarrilar este viernes el tranvía al chocar frontolateralmente contra un convoy que circulaba a la altura de la avenida del Séptimo Arte, en Valdespartera. El suceso ocurrió en torno a las 6.45 y dejó dos heridos leves: el conductor del coche y el del tranvía.

Según fuentes de la Policía Local, el dueño del turismo, que circulaba en sentido entrada a la ciudad, dio positivo en la prueba de alcoholemia y superó el límite penalmente establecido (0,60 miligramos por litro de aire espirado), motivo por el que fue citado a juicio rápido. La previsión, en todo caso, era que posteriormente fuera puesto en libertad, según las citadas fuentes.

Según pudo saber este periódico, rebasó el 1,00 en el test orientativo que se le realizó en el momento. De acuerdo con Los Tranvías de Zaragoza, I. G. A. pudo haberse saltado un semáforo en rojo y haber circulado a más velocidad de la permitida, extremo que tendrá que ser confirmado por la investigación policial en curso.

El joven tuvo que ser trasladado en ambulancia a las urgencias del Clínico. Aunque permaneció varias horas en observación, su estado no revestía de gravedad, por lo que se esperaba que recibiera el alta de forma inminente.

El conductor del tranvía, G. A. G., de 30 años, también tuvo que acudir al hospital. No obstante, pudo hacerlo por sus propios medios, según explicó la Policía Local.

Fuentes de Los Tranvías confirmaron que todos los pasajeros se encontraban “en perfecto estado”, aunque no precisaron cuántos había en el interior en ese momento. El fuerte impacto hizo que el convoy recorriera unos 30 metros, derribase al menos un semáforo, una señal de tráfico y una papelera y quedase sobre la acera, al borde de un solar en desnivel.

La pericia del conductor del Urbos 3, que pudo accionar el freno de emergencia a tiempo, evitó que cayese al descampado, circunstancia que habría complicado las tareas posteriores.

Se cree que el tranvía circulaba a unos 20 o 25 kilómetros por hora, ya que acababa de salir de una parada (le faltaban dos más para completar el recorrido) y todavía no había alcanzado su velocidad máxima. En cuanto al coche, la vía está limitada a 50 km/h.

El servicio se restableció en toda la línea a las 16.30, prácticamente diez horas después del accidente. Entre tanto, se ofrecieron lanzaderas para conectar las paradas de Mago de Oz y Los Olvidados.

El suceso se produjo a escasos metros de la confluencia entre la avenida del Séptimo Arte y Cantando Bajo la Lluvia, punto en el que el tranvía descarriló por primera vez. Ocurrió en diciembre de 2013 y, casualmente, también fue provocado por un Opel Astra.

El viernes, el frontal del Urbos 3 quedó totalmente destrozado. También el lateral derecho del turismo, que fue inmovilizado y puesto a disposición judicial. Sobre el asfalto quedaron cientos de cristales, varios tapacubos y las marcas de la frenada, una cicatriz que tardará tiempo en borrarse.

44 toneladas de peso

Para retirar el tranvía, de unas 44 toneladas de peso, fueron necesarias dos grúas. Los trabajos comenzaron a las 11.45 y no terminaron hasta pasadas las 16.00. La operación se desarrolló en dos fases. La primera consistió en levantar y enderezar la mitad trasera del convoy (la no afectada) y la segunda, en mover la dañada.

Los operarios ‘jugaron’ con los arneses de las grúas –colocados en ambos extremos– para sortear la catenaria, factor que hizo que los trabajos avanzasen lentamente. Pasadas las 16.00, con el tranvía ya en su raíl, se remolcó a la unidad (la número 3140) a cocheras.

Aunque el suceso apenas afectó al tráfico rodado a primera hora, los trabajos obligaron a acordonar uno de los pasos de peatones de la zona y a desviar parte del tráfico de la avenida del Séptimo Arte pasado el mediodía.

Fuente EP Mundo Heraldo