Declaran inocente a indocumentado mexicano que hasta Trump acusó

Un jurado de San Francisco declaró el jueves inocente a un mexicano del homicidio de una mujer, un caso que desató un debate nacional sobre la inmigración hace dos años.

José Inés García Zárate había sido deportado cinco veces y era buscado para ser deportado por sexta ocasión cuando Kate Steinle fue baleada de muerte en la espalda mientras caminaba con su padre en el muelle.

García Zárate no negó haber disparado, pero dijo que se trató de un accidente.

El incidente ocurrió durante la campaña presidencial en julio de 2015 y desató un intenso debate sobre las políticas de inmigración del país.

Su arresto fue usado por Trump como un ejemplo de la violencia causada por inmigrantes ilegales y para atacar a las llamadas “ciudades santuarios”, que no cooperan con entidades ni agentes del orden federal en materia migratoria.

“¡Un veredicto vergonzoso en el caso de Kate Steinle!”, escribió el presidente en Twitter. “No es de extrañar que la gente de nuestro país esté tan enojada con la inmigración ilegal”, añadió.

Trump había dicho en una entrevista con CNN en 2015 que García, hoy con 45 años, era un “animal que le disparó a una maravillosa, hermosa mujer”.

“México nos envía de nuevo por la frontera gente que son criminales, narcotraficantes”, añadió el presidente, que llegó al poder con un duro discurso anti-inmigrantes, que incluyó la promesa de deportar a millones de indocumentados.

Sin embargo, la política no salió a relucir durante el mes que duró el juicio, durante el cual hubo extensos testimonios de expertos en balística. Los abogados de la defensa argumentaron que García Zárate era una persona sin hogar desafortunada que mató a Steinle en un accidente extraño. Los fiscales señalaron que tenía toda la intención de dispararle y matarla.

La fiscal de distrito adjunta Diana Garcia de San Francisco dijo durante el juicio que ella no sabía por qué García Zárate había disparado, pero declaró que creó un riesgo de muerte al llevar consigo el arma al muelle y jugar con ella en una silla por al menos 20 minutos antes de disparar.

“Él mató a una persona. Le robó la vida a una mujer joven, vibrante, hermosa y querida que respondía al nombre de Kate Steinle”, expresó Garcia.

El abogado defensor, Matt Gonzalez, dijo en su argumento final que él sabe que es difícil creer que García Zárate encontró un objeto que resultó ser un arma, la cual se accionó cuando la levantó.

Pero le dijo al jurado que su defendido no tenía ninguna razón para matar a Steinle y que por más terrible que su muerte fuera, “nada de lo que hagan va a poder arreglar eso”.

La bala rebotó en el piso de concreto del muelle y dio a Steinle en la espalda.

El jurado de seis hombres y seis mujeres deliberó por casi una semana. La fiscalía le había dado la opción de condenarlo por homicidio en primer o segundo grado, o involuntario. Fue declarado “no culpable”.

Solo fue condenado por posesión ilegal de armas, un delito que acarrea una sentencia de dos a tres años, que ya habría cumplido casi en su totalidad.

Aún no se fijó la audiencia para su sentencia, pero Tom Homan, director adjunto del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) adelantó a la AFP que García sería deportado tan pronto salga en libertad.

“Estoy aliviado”, dijo el abogado público Jeff Adachi, citado por el diario San Francisco Chronicle.

“Sabía lo que estaba en juego, su vida estaba en juego”, añadió. “Creo que siente tremenda compasión por Kate Steinle y su familia, todos la sentimos, pero desafortunadamente estos accidentes trágicos ocurren todos los días”.

El arma había sido robada una semana antes del automóvil de un agente federal, que la policía no pudo conectar al acusado, quien entonces vivía en las calles.

“Nunca tuvimos un segundo de rabia”, dijo el hermano de la víctima, Jim Steinle. “Frustración, tal vez, tristeza, seguro, pero nunca rabia o sed de venganza (…) Aún si este tipo recibía 100 años no solucionaba nada”.

El caso llevó a que la Cámara de Representantes aprobara un proyecto de ley que reformaba la legislación migratoria para imponer restricciones en el acceso a fondos federales para “ciudades santuario”, y otro que endureció las sanciones de privación de libertad a inmigrantes que ingresaron ilegalmente al país después de haber sido deportados o rechazados previamente.

Ese segundo proyecto se llamó precisamente “La Ley de Kate”, en homenaje a Steinle, que falleció con 32 años.

Ninguno de los proyectos pasó en el Senado.

“El Departamento de Justicia continuará trabajando en que todas las jurisdicciones coloquen la seguridad de sus comunidades por encima de la conveniencia de indocumentados criminales”, indicó el fiscal general Jeff Sessions en un comunicado después del veredicto.

“La decisión de San Francisco de proteger indocumentados criminales llevó a la prevenible y lamentable muerte de Kate Steinle”, insistió.

En marzo de 2015, después de cumplir prisión federal por reingresar al país ilegalmente, García fue entregado a la justicia de San Francisco por un cargo de posesión de marihuana, pero al final la fiscalía decidió no procesarlo.

En vez de entregarlo, como pidió el ICE (servicio de migración), las autoridades de San Francisco lo dejaron en libertad para cumplir sus normas establecidas en 2013.

Fuente EP Mundo Infobae