Destapan el negocio redondo del “Gas Comunal” en la frontera

La periodista Sebastiana Barráez reveló este viernes la mafia que existe en el estado Táchira con el suministro de gas doméstico en bombonas, destacando que los camiones de “Gas Comunal” llegan hasta los límites de los ríos con los cuales hacemos frontera con Colombia, en donde son comercializados.

“Ahí descargan, incluso en horas nocturnas, por altas sumas de dinero, los cilindros llenos de gas doméstico que van a territorio colombiano. Eso sucede con el silencio, para no decir que con la complacencia y participación, de los jefes del gas comunal en el estado Táchira“, detalló.

A continuación el texto íntegro publicado en su página web:

GAS. Es la distribución de gas doméstico en Táchira. Anteriormente lo distribuía empresas privadas. Sólo había que llamar y la empresa iba a su casa, le cambiaba la bombona vacía por una llena. Se podía adquirir el número de bombonas que requería en su vivienda o empresa. Eso jamás fue un problema. Hasta que llegó el gobierno bolivariano y dijo que eso era capitalismo y que de ahora en adelante el Estado se ocuparía y además la bombona de 18 Kg costaría Bs. 10. Ahí vino el desastre. Gas Comunal, Los Carapos o como se llame, se hizo un negocio.

El servicio empezó a fallar. A quienes tenían cilindros de 27 Kg o más, se las quitaron con la excusa de que esas no podían ser bombonas para viviendas. Proliferaron las más pequeñas. Se hizo un negocio el contrabando. Los camiones de Gas Comunalllegan hasta los límites de los ríos con los cuales hacemos frontera con Colombia. Ahí descargan, incluso en horas nocturnas, por altas sumas de dinero, los cilindros llenos de gas doméstico que van a territorio colombiano. Eso sucede con el silencio, para no decir que con la complacencia y participación, de los jefes del gas comunal en el estado Táchira. Hace meses atrás había control con los cilindros de 18 Kg o más.

Cada vivienda o empresa tenía un código y cada mes y medio, previa llamada telefónica, se solicitaba el servicio. Empezó a ocurrir que desde Gas Comunal se negaban a llevar e instalar los cilindros a las viviendas; se estacionaban en un lugar de la comunidad y la gente debía salir con sus bombonas al hombro. Desde noviembre 2016 el problema se agravó. Pasaban los meses y la empresa no daba explicaciones y tampoco suministraba el producto. Miles de personas desesperadas trataban de resolver. En un estado con constantes problemas de suministro eléctrico, proliferaron las cocinas eléctricas, que se dispararon de precio y luego desaparecieron del mercado.

Numerosas familias recurrieron a cocinar con leña, de manera simultánea. Explotaron accidentes por el mal uso o instalación de bombonas; por ejemplo una pareja de locutores sufrió quemaduras mortales al estallarle una que trataban de instalar en un apartamento, a donde el gas tenía meses sin llegar por tubería; la pareja murió y muchos apartamentos quedaron afectados. Muchos accidentes han ocurrido. Gas Comunal se hizo de oídos sordos, empezaron a manifestar que no había suficientes cilindros e incluso el presidente de la empresa fue a Táchira a decir que a quienes tenían más de un cilindro se lo iban a quitar, porque eso era propiedad del Estado.

Eso ocurre en el marco de larguísimas colas en las sedes de la empresa. Las familias van desde la madrugada a las sedes del Gas para hacer colas por horas y tratar de abastecerse del producto. El clímax de violencia estalló y durante semanas, mientras el Gobernador Vielma Mora decía que los guarimberos no permitían la entrada de los camiones, la verdad es que el estado estaba paralizado por las protestas del gas. Muertos, heridos y presos. Gas Comunal sigue haciéndose el sordo y el ciego, mientras los camiones siguen llegando al río a descargar los cilindros para los colombianos. Gas Comunal ya no envía el camión a las viviendas y desapareció el control, como una manera de disfrazar el negocio que significa venderles a los vecinos del otro lado de la frontera el cilindro que de 10Bs subió a Bs 250, pero que en Colombia lo pagan en Bs. 20 y hasta 40 mil.

Fuente EP Mundo El Cooperante