Destapan escándalo por abusos sexuales a estudiantes extranjeros

Dale Leary murió la semana pasada, al parecer a consecuencia del suicidio, mientras investigadores continuaban ampliando una pesquisa sobre las relaciones del ejecutivo de tecnología y marketing, de mediana edad, con toda una serie de estudiantes de intercambio con el extranjero, todas jóvenes y del sexo femenino, a quienes él hospedaba en su casa de Cutler Bay.

Leary se había casado con una estudiante procedente de España justo después de que ella cumpliera los 18 años, y luego, según creen los detectives, engatusó a su esposa para hacer venir del otro lado del Atlántico a una parienta adolescente aún más joven que ella para hacerlas participar en una red de actos sexuales y pornografía. Todo esto tuvo lugar mientras su primera esposa de muchos años, una funcionaria de las escuelas públicas del Condado Miami-Dade, continuaba viviendo en la misma casa.

El año pasado, cerca de 24 mil estudiantes de secundaria vinieron a estudiar a Estados Unidos

Una de las muchas preguntas que siguieron a su arresto y su chocante fallecimiento es si otras jóvenes estudiantes de intercambio internacional –chicas que ni siquiera tienen edad de ir al college– habrán sido víctimas de una familia estadounidense que se suponía iba a brindarles albergue y guía, y cuántas de ellas habrán sufrido la misma suerte. Los detectives creen que podría haber numerosas víctimas, y están pidiéndoles que den el paso al frente.

El caso de Leary se suma a una lista de casos similares que suscitan preocupación con relación a las compañías que organizan este tipo de viajes con el beneplácito del gobierno federal de Estados Unidos, y con respecto a si las mismas hacen lo suficiente por investigar los antecedentes y la idoneidad de las familias anfitrionas. Aunque la vasta mayoría de los estudiantes de intercambio internacional tienen buenas experiencias, las autoridades han documentado numerosos ejemplos de anfitriones que han abusado de estudiantes de intercambio internacional tanto en la Florida como en el resto del país.

“Por desgracia, esta es una industria extremadamente poco regulada y menos vigilada”, dijo Danielle Grijalva, directora de la agencia sin afán de lucro con sede en California Committee for Safety of Foreign Exchange Students (Comité para la Seguridad de los Estudiantes de Intercambio Internacional). “Esto pasa mucho más a menudo de lo que el público tiene idea. El abuso a los estudiantes de intercambio internacional está muy extendido en Estados Unidos”.

Los detectives están ahora tratando de averiguar si la ex esposa de Leary, la funcionaria de las escuelas públicas de Miami-Dade Claudia Leary, de 47 años, participó o facilitó de algún modo el abuso sexual a alguna de las estudiantes.

Según ellos, ella trató de suicidarse conjuntamente con Dale, quien tenía 50 años, la semana pasada y permanece hospitalizada en estos momentos. La estudiante española con la que Leary se casó, Marta San José, quien tiene ahora 21 años, también permanece en la cárcel y enfrenta varios cargos criminales de mayor cuantía.

El Miami Herald ha sabido que se ha empezado una investigación a la agencia sin ánimo de lucro CCI Greenheart, radicada en Chicago, la cual autorizó que los estudiantes fueran a vivir con los Leary, a pesar de que Dale Leary tenía en sus antecedentes criminales el haber sido hallado culpable de asalto sexual de mayor cuantía a una mujer en Coral Gables en 1985. Hasta el momento, las autoridades de Miami-Dade no han recibido respuesta a una citación judicial que enviaron solicitando documentos de CCI, pero la compañía envió un comunicado al Herald.

“Debido a que este es un asunto legal, resultaría inapropiado dar detalles sobre las circunstancias de esta situación. No obstante, estamos tomando este asunto con mucha, pero mucha seriedad”, dijo Megan McGaughey, vicepresidenta de programas de secundaria de CCI. “Nosotros llevaremos a cabo una evaluación exhaustiva tanto de este asunto como de nuestros procedimientos de evaluación para asegurar que estemos haciendo todo lo posible para proteger a nuestros estudiantes”.

Dale-Leary y Marta San José
Dale Leary y Marta San José. Ella fue primero una estudiante extranjera acogida por Leary, y luego se convirtió en su esposa. Ambos fueron acusados de abusar a la hermana de San José. Leary se suicidó. Foto: Facebook

Según todas las apariencias, Dale y Claudia Leary eran los anfitriones ideales para los estudiantes de intercambio internacional.

Ella era una veterana funcionaria de las escuelas públicas del Condado Miami-Dade, y él un consultor de publicidad y tecnología que alegaba que sus clientes eran compañías de la lista Fortune 500. Vivían en una espaciosa residencia de cuatro dormitorios con un césped impecable en un vecindario lleno de árboles de Cutler Bay.

Ellos empezaron a servir de anfitriones a Marta San José cuando era una estudiante de secundaria de 16 años. Ella estudiaba en la secundaria Palmetto High. La Policía de Miami-Dade dijo que después de que San José terminó su tercer año de secundaria en el 2013, viajó con Leary a España para pedir a los padres de ella que le permitieran quedarse en Miami para estudiar el último año. Ellos estuvieron de acuerdo.

Matrimonio con una estudiante

Antes de que terminara el último año de secundaria de San José, de acuerdo con documentos, Leary se divorció de Claudia y se casó con la adolescente, apenas unos días más tarde de que ella cumpliera los 18 años.

No mucho después, San José empezó a venir todos los días a la oficina de Leary haciéndose pasar por una interna, mientras que Claudia permanecía presente en las vidas de ambos, dijo un ex empleado de Leary al Herald. Él dijo que nadie sabía que Leary y Claudia se habían divorciado, o que Leary se había casado con la estudiante de visita.

En España, de acuerdo con la policía, los padres de San José no tenían la menor idea de que ellos se habían hecho amantes. La pareja trató luego de persuadir a los padres de ella de que permitieran que su hermana, quien tenía entonces 14 años, viniera también de visita a Miami. La hermana menor no vino a Estados Unidos como parte de un programa de CCI Greenheart, de acuerdo con la compañía.

Leary y San José empezaron a “manipular” a la menor de edad para hacerle creer que ella había sido abusada sexualmente por sus padres, algo que nunca había ocurrido

La hermana de San José, quien tiene ahora 16 años, dijo a la policía que los dos empezaron a tener sexo en presencia de ella, y le pidieron que dejara que Leary le hiciera actos sexuales, diciéndole que eso la ayudaría a lidiar con las secuelas de ser una víctima de abuso sexual. Ellos la convencieron de que se les uniera en actos sexuales más de siete veces. En otra ocasión, contó la hermana a la policía, la ablandaron con bebidas alcohólicas antes de tirarle fotos en las que solamente llevaba puestos zapatos de tacón alto.

La chica regresó luego a España y repitió las alegaciones de abuso infantil contra sus propios padres a las autoridades de ese país, lo cual condujo al arresto de ellos. Se determinó que los cargos carecían de fundamento y fueron retirados.

Detectives de Miami-Dade arrestaron el mes pasado a San José y a Leary por cargos de conducta indecente y lujuriosa con una persona menor de 16 años, posesión de pornografía infantil, llevar a cabo un acto sexual con una persona menor de edad de la familia y de contribución a la delincuencia de un menor de edad. Los detectives confiscaron toda una serie de computadoras, discos duros, iPhones, cámaras, dos diarios y 11 documentos y cinco carpetas relacionadas con estudiantes y programas de intercambio internacional, de acuerdo con solicitudes de órdenes de registro presentadas ante los tribunales.

San José sigue encarcelada, en parte debido a que ella no puede pedir fianza ya que no tiene dónde quedarse. “Estamos estudiando todos los aspectos de este caso, y mostrando a la fiscalía que ella también podría ser una víctima”, dijo Jorge Viera, su abogado defensor.

Estudiantes 1
El Nuevo Herald

Leary salió en libertad bajo fianza. Pero, el 4 de julio, un amigo de la familia llamó al 911 tras encontrar el auto de Leary en funcionamiento detrás de su casa de Cutler Bay, con una manguera que pasaba del silenciador a la ventanilla, sellada con cinta adhesiva. En el asiento trasero estaban Dale y Claudia Leary.

Los paramédicos no pudieron salvar a Dale, mientras que Claudia fue llevada de urgencia al Jackson South Hospital. Ella permanece hospitalizada y se espera que sobreviva. Se encontraron notas de suicidio en el auto y en la casa.

Ahora que Dale Leary ha muerto, la investigación por lo criminal se ha desviado a Claudia, funcionaria radicada en el Centro de Educación J.R.E. Lee en South Miami. “En vista de las alegaciones extremadamente serias que han sido hechas en este caso, la empleada ha sido puesta en una asignación alterna sin contacto alguno con los estudiantes hasta nuevo aviso”, dijo el distrito escolar en un comunicado.

Grupos y compañías de intercambio escolar con el extranjero hacen énfasis en que la inmensa mayoría de los estudiantes de secundaria tienen una experiencia segura y disfrutable en Estados Unidos.

“El intercambio estudiantil internacional es una experiencia valiosa para todos los que participan en la misma”, dijo Christopher Page, director ejecutivo del Council on Standards for International Educational Travel (Consejo para Estandares de Viajes Educativos Internacionales), una asociación dedicada a los programas de intercambio escolar internacional.

El año pasado, cerca de 24 mil estudiantes de secundaria vinieron a estudiar a Estados Unidos, de acuerdo con datos brindados por el Departamento de Estado de EEUU, el cual supervisa algunos programas de intercambio y entrega las visas. En el 2016, 500 estudiantes de secundaria encontraron anfitriones en la Florida. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) supervisa los programas de intercambio escolar internacional relacionados con otro tipo de visa, pero no respondió las preguntas que se le hicieron acerca de dichos programas.

No obstante, durante las últimas décadas, ha habido persistentes reportes de que estudiantes ha sido abusados física o sexualmente por los padres anfitriones, alojados en casas mugrientas o malnutridos. Dichos reportes han sido lo suficientemente perturbadores que, en el 2009, el Departamento de Estado creó una línea telefónica directa para que los estudiantes de intercambio internacional y los miembros del público en general pudieran reportar casos de abuso.

Anfitriones con antecedentes criminales

Muy recientemente, un “padre anfitrión” de Orlando llamado Joshua Pérez, de 28 años, fue arrestado en enero por tener sexo con una persona menor de edad, de acuerdo con la policía. Él contaba con una docena de arrestos en su expediente criminal, y sin embargo a él y a su novia se les permitía servir de anfitriones a estudiantes de intercambio.

Una estudiante menor de edad procedente de Vietnam dijo a la policía que ella había sido forzada a tener sexo numerosas veces. La víctima “no dijo a nadie lo que había ocurrido, pero hizo arreglos para mudarse a Philadelphia y quedarse allí con otra familia anfitriona”. Otra estudiante que había sido asignada como huésped de Pérez dijo a la policía que él se le había exhibido y que se había masturbado delante de ella en la cocina.

Él está en espera de juicio. No se pudo determinar de inmediato qué agencia de intercambio había colocado a las chicas bajo la tutela de Pérez

Si se puede usar como medida un informe federal, podría decirse que todos los años ocurren fácilmente decenas de casos de problemas. Entre enero del 2010 y octubre del 2011, el Departamento de Estado recibió reportes de que 118 estudiantes de intercambio internacional habían sido víctimas de abuso o acoso sexuales, de acuerdo con un informe del 20123 de la oficina del Inspector General del departamento, el cual representa la información más reciente disponible públicamente hasta el momento.

Los estudiantes de intercambio internacional son un grupo particularmente vulnerable, dijo Grijalva, la directora de la agencia de vigilancia sin afán de lucro. “Ellos tienen entre 15 y 18 años de edad, y a veces llegan por primera vez a Estados Unidos y nuestra cultura es algo nuevo para ellos”, afirmó ella. “A veces ellos llegan y apenas hablan un puñado de palabras en inglés”.

Fuente EP Mundo El Nuevo Herald