EE.UU. tiene nuevo director del FBI (Detalles)

El Senado estadounidense confirmó con mayoría abrumadora al jurista Christopher Wray como nuevo jefe del FBI en reemplazo de James Comey, quien fue despedido sorpresivamente por el presidente estadounidense Donald Trump en mayo.

El nombramiento fue aprobado este martes por la noche (local) por una mayoría de 95 votos a favor y cinco en contra.

En una audiencia hace tres semanas, Wray había subrayado que lideraría el Buró Federal de Investigaciones (FBI) de forma independiente y que rechazaría cualquier influencia política.

Wray, de 50 años, trabajaba hasta ahora como abogado en Washington. En tiempos del presidente George W. Bush trabajó algunos años en el Departamento de Justicia.

Los opositores de Trump acusan al presidente de haber despedido a Comey para obstruir la justicia. El FBI investiga si hubo contactos entre el equipo de campaña de Trump y Moscú en el marco de la injerencia rusa en las elecciones de 2016.

Comey declaró en junio en una audiencia en el Congreso que Trump le pidió que detuviera una investigación contra el entonces asesor de Seguridad, Michael Flynn. Mientras, el Departamento de Justicia ha nombrado un investigador especial para continuar con las investigaciones sobre los supuestos contactos entre la campaña de Trump y Rusia.

¿Quién es Christopher Wray?

Wray, de 50 años, trabajó en el Departamento de Justicia bajo el Gobierno del presidente George W. Bush entre 2001 y 2005 y estuvo al frente de importantes casos, especialmente vinculados con el fraude empresarial, como el de la compañía energética Enron.

Hijo de abogado y criado en Massachusetts, Wray se graduó con honores en leyes por la Universidad de Yale en 1992 y se convirtió en fiscal federal en 1997, como representante del Distrito Norte de Georgia. El nuevo jefe del FBI está casado con Helen Wray, a quien conoció cuando ambos eran estudiantes en Yale, y tiene dos hijos actualmente en la universidad.

Tuvo un papel clave en la respuesta del Departamento de Justicia a los atentados terroristas de 11 de septiembre de 2001, coordinando las acciones de supervisión legal y operacional. En 2005, dio el salto al ejercicio privado en el bufete de abogados King & Spalding, uno de los más prestigiosos de EEUU en derecho internacional de empresas, con oficinas en todo el mundo y más de 900 empleados.

Trabajó para la firma, que cuenta con clientes de grandes corporaciones empresariales, desde sus oficinas de Washington y Atlanta, donde vive con su familia.

Entre ellas está la petrolera rusa Rosneft, algo que generó suspicacias dada la polémica acerca de la supuesta interferencia de Moscú en las elecciones presidenciales de 2016, en las que Trump se impuso a la candidata demócrata Hillary Clinton.

La investigación sobre Rusia estuvo liderada en un principio por James Comey, despedido en mayo por Trump del puesto de director del FBI por pérdida de confianza, y la investigación está ahora a cargo del fiscal especial Robert Mueller, también exdirector del FBI.

En el bufete, Wray se especializó en casos de grandes empresas y regulación internacional y representó al banco suizo Credit Suisse en el litigio por evasión fiscal abierto por las autoridades estadounidenses, y que se saldó con un acuerdo por el que la entidad financiera pagó una multa de 2.600 millones de dólares.

Entre los clientes de King & Spalding figuran corporaciones globales como Coca-Cola, General Motors y PricewaterhouseCoopers.

El presidente Trump subrayó en junio pasado, cuando designó a Wray, que está “impecablemente cualificado” para el cargo y se mostró convencido de que “volverá a servir al país como un feroz guardián de la ley y modelo de integridad”.

Sus conexiones políticas datan de su paso por el Departamento de Justicia, donde conoció al actual gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, un colaborador cercano del presidente Trump, cuando ambos eran jóvenes fiscales en ascendente trayectoria.

Precisamente, Wray actuó como abogado personal de Christie en el juicio sobre el caso conocido como “Bridgegate”.

El caso “Bridgegate” originado por el cierre parcial, en 2013, de un puente de Nueva Jersey a modo de represalia política y en el que estuvieron implicadas varias personas de su círculo más cercano.

Sus credenciales republicanas no están en duda y ha sido donante habitual de las campañas de diversos candidatos presidenciales del partido conservador, entre ellos John McCain en 2008 y Mitt Romney en 2012, aunque curiosamente no aportó fondos para la campaña electoral de Trump.

Fuente EP Mundo El Diario de Las Americas El Diario de Las Americas