El atracador que liberó a sus rehenes y se suicidó fue un “niño héroe”

Juan Carlos Sahagún, el hombre que coprotagonizó ayer un angustioso atraco en Cangas de Onís (Asturias) y que puso fin al asalto suicidándose mediante un tiro en la sien, fue un día un niño héroe.

Era el verano de 1970, él tenía 12 años y aquel día, para fortuna de los dos chicos a los que se tragaba el Ebro, Juan Carlos se encontraba en la orilla del río, a su paso por Miranda de Ebro (Burgos). “Con sus 12 años salvó a dos hermanos de morir ahogados en el río, lanzándose al agua ante la pasividad de otras personas mayores que contemplaban la escena”, se lee en una de las crónicas de la época que recogieron la gesta. “Por el esfuerzo realizado estuvo a punto de perecer él mismo ahogado”, se añadía.

“Con sus 12 años salvó a dos hermanos de morir ahogados en el río, lanzándose al agua ante la pasividad de otras personas mayores que contemplaban la escena”

La proeza le valió ser elegido como uno de los 16 niños de la edición de 1970 de la Operación Plus Ultra, un programa auspiciado por la Cadena Ser e Iberia, que anualmente premiaba a un selecto grupo de niños “exponentes del valor y de la abnegación infantil”. Todos eran chicos con pesadas cargas familiares -como Eulogia, que desde los ocho años cuidaba de su madre inválida y de sus cuatro hermanos- con la excepción de Francisco Pérez, que rescató a dos niños de un incendio, y de él, el héroe del Ebro.

El premio consistió en un viaje de 25 días en los que Juan Carlos Sahagún y sus compañeros recorrieron España y parte de Europa.

Por expreso deseo de la entonces reina Fabiola, pasaron tres días en Bruselas (Bélgica). El recorrido incluyó también una visita al Papa Pablo VI y finalizó con los niños como huéspedes de honor de la Armada Española en San Fernando (Cádiz).

En Miranda de Ebro aquel recuerdo del Juan Carlos Sahagún héroe, merecedor de galardones y atenciones, ha quedado totalmente borrado por lo que vino después. Sus vecinos lo conocían ahora como El Rife y lo tenían fichado como un delincuente habitual que entraba y salía de prisión con demasiada frecuencia. Alto y espigado, con una cabellera blanca y un rostro muy surcado de arrugas, sus paisanos lo describen con un aspecto similar al del “jefe de una tribu india”.

El nombre de Juan Carlos Sahagún volvió a aparecer en prensa en mayo de 1989, cuando ya tenía 31 años y no precisamente por un premio. Protagonizaba con otros dos presos un sonado intento de fuga de la prisión de El Dueso, en Santoña (Cantabria). Durante tres días se les dio por fugados y 150 funcionarios y guardia civiles rastrearon el interior y el exterior de la prisión sin éxito. Finalmente, Sahagún y sus dos compinches aparecieron escondidos en un falso techo del edificio. La prensa de la época publicaba que los reclusos estaban condenados a “altas penas por atracos y, en dos casos, con homicidio”.

Este periódico no ha podido verificar si Sahagún ha cumplido pena por homicidio pero sí que sus antecedentes por atracos son numerosos.

Uno de los últimos golpes lo llevó a cabo en febrero de 2011 en el Centro Sanitario San Juan de Dios de Palencia. Fue un atraco muy similar al de Cangas. Él y otro asaltante usaron pistolas para amenazar a los trabajadores y encerraron a dos de ellos en una nave. En aquella ocasión, Sahagún y su compinche lograron escapar con el botín, pero fueron poco después detenidos cuando huían. Lo condenaron a tres años y medio de cárcel.

El lunes por la tarde El Rife, de 59 años, era visto en Miranda de Ebro, en uno de los bares que solía frecuentar, a tres horas y media por carretera de la sucursal de Liberbank en Cangas de Onís, donde él y J.M.S.V, entrarían a punta de pistola a las 9.10 del martes. Justo cuando abandonaban la entidad, varias patrullas de la Guardia Civil llegaban a la puerta y mientras J.M. se tiraba al suelo, él decidió apretar el gatillo. En el intercambio de disparos resultó herido un agente que se encuentra fuera de peligro.

Un negociador convenció a Sahagún de que liberara a los rehenes: dos empleadas de la sucursal y un cliente. Sobre las 12.15 horas cedió, los dejó salir y se quedó dentro solo. “Pocos minutos después, se escuchó un disparo que procedía del interior”, se lee en la nota de prensa distribuida el Ministerio del Interior. “Tres efectivos de la Guardia Civil se acercan e introducen en la misma por una puerta trasera, comprobando que se encontraba tendido inmóvil en el suelo”. Fue el final del atracador al que un día llamaron héroe.

Fuente EP Mundo MSN