El deprimente simulacro de los chavistas (Fotos)

En centros de votación habilitados en zonas tradicionalmente oficialistas, como la parroquia 23 de enero y El Valle, las personas hicieron más de cuatro horas para darle un sí anticipado a la Asamblea Nacional Constituyente convocada por el presidente Nicolás Maduro. Gran parte de los participantes eran personas de la tercera edad, que iban en defensa de sus pensiones.

23 de enero

“¿Aquí estamos peleando? No, ¿verdad? Todos estamos contentos. Esta es mi Venezuela querida y yo de aquí no me voy jamás”, dice Eusclides Marcano, de 60 años de edad, quien no ha votado aún. Pero no le importa cuánto tenga que esperar.

Él va a participar en el simulacro del gobierno, en la parroquia 23 de Enero, en la escuela Manuel Palacio Fajardo, donde sufragaba el fallecido Hugo Chávez.

“Yo votaré el domingo 30 de julio por tres razones fundamentales –dice Domingo Escobar, de 61 años de edad, quien comienza a enumerar–: para reforzar el artículo 302 de la Constitución-, para que mejore la educación, porque las universidades públicas las tiene secuestrada la derecha; y para que haya una ley que meta presos a esos sinvergüenzas que salen en la televisión, que les quiten la inmunidad parlamentaria. Ellos son seres humanos como nosotros, sí. Pero que los metan presos”.

Gran parte de los venezolanos que participó este domingo en el simulacro de las elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente convocada por Maduro y que tendrá como día clave el próximo 30 de julio, son personas de la llamada tercera edad.

El inevitable recuerdo de Hugo Chávez y la defensa férrea de las pensiones y los beneficios sociales que les ha dado la “quinta República” son los motivos que los llevan a pasar más de cuatro horas en cola, bajo el sol, comiendo chupi-chupi (helados de agua saborizada congelada) y con frenéticas cornetas que repiten una y otra vez “oeo eo/ la Constituyente va”.

El chavismo movilizó así a sus más fieles, aunque parte de la juventud que tanto defiende, también se formó en una cola. Desirée Aponte, de 30 años de edad, carga un bebé envuelto en un pañal de tela. El niño moquea y llora. Ella dice que tiene otros tres, “también pequeñitos”, en casa. Ella ya votó en el simulacro y volverá a hacerlo dentro de dos domingos: “Porque estoy de acuerdo con el proceso, por las misiones y por los niños”.

Al fondo, un joven grita desde un toldo rojo: “Amamos a Chávez”. Otro grupo de mujeres lo vitorea.

Avenida Intercomunal de Coche

Desde el Liceo Bolivariano Pedro Emilio Coll suena “Techos de cartón” de Alí Primera en versión salsa. Entre un solo de trompeta y un agrio olor a cloaca, la gente hace su respectiva cola.

“Si votan por Hugo, no está mal. Si votan por Rafael, está mejor. Lo importante es que voten por Chávez”, vocifera un señor con boina y franela roja, en la que destaca el rostro de Ernesto “Che” Guevara. Unos cuantos se ríen, pero le hacen el coro.

Esta institución educativa desde la que grita el personaje es el centro habilitado –de los 32 que tiene la parroquia– para el proceso. Inició la jornada a las 8:00 am y para la 1:30 pm ya tenía en sus listas el voto de 3.477 personas, de acuerdo con los organizadores.

“Jamás voy a votar en contra del proceso, por más diferencias que tenga”, le explica otro hombre a dos mujeres que lo observan en silencio. Junto a él, tres profesores de la Universidad Central de Venezuela –uno de ellos con chaqueta y cachucha militar como la que usaba Fidel Castro– discuten sobre el valor histórico y las implicaciones de la actividad electoral.

Ellos no han votado aún. “Preferimos el calor de la cola”, dice uno de ellos, Charles Giuseppi, que enseña Estudios Políticos:

“Se siente una emocionalidad ilimitada, inesperada. Es una respuesta clara a lo que han hecho sectores de la oposición en los últimos días”, agrega.

“Es que tropicalizamos la idea de Constituyente y por eso la gente se identifica”, afirma Carlos San Vicente, quien asegura que durante los meses finales de 2016 los conuqueros vendieron su producción de maíz a Empresas Polar y así es como ha habido harina precocida. “Lo que pasa es que no hay estadísticas para medirlo”, agrega.

Aunque oficialistas, dicen estar claros en que hay crisis: “Han sido cuatro años de locura”.

El Valle

Caravanas, bebés que agitan de un brazo a otro, licras fosforescentes y muchas gorras rojas acompañan la fiesta que tiene lugar en el Liceo Bolivariano José Ávalos, otro de los puntos del simulacro.

Aunque la cola es más corta que la del liceo ubicado en Coche, los ánimos hacen más bulla. Al lado, un mercado y un camión que vende pescado otorgan un interesante olor al cuadro.

El objetivo: defender la paz y la revolución. Un grupo de cinco mujeres lo apoyan con una coreografía: menean sus caderas al ritmo de la canción que Jesús Rondón, conocido como Chucho, compuso para el gobierno, aunque después quiso desligarse de ello. Demasiado tarde: a todo el mundo le suena en la cabeza, lo quieran o no.

Los Chaguaramos

“Pensamos que no iba a hacer falta poner sillas para las personas, pero tuvimos que bajar las nuestras del edificio y ponerlas. Eso nos dice que superamos la afluencia”, argumenta Andrés Eloy Ruiz, viceministro de Educación Universitaria.

Habla desde la Universidad Bolivariana, punto establecido para el simulacro con cinco mesas de votación. Aunque, dice, la jornada ha transcurrido bien; en la mañana sufrieron un retraso por las fallas que presentaron dos mesas.

Expresa que la gente se muestra informada y motivada. “Hay mucho entusiasmo por cumplirle a la patria. Aunque es un acto pequeño, las cosas pequeñas significan cosas grandes”.

Fuente EP Mundo El Estímulo