El extraño episodio idiomático de Trump y la esposa de Shinzo Abe

En febrero el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió al primer ministro de Japón, Shinzo Abe, y a su esposa. Fue una visita cordial marcada por una anécdota a la hora de cenar.

El magnate se sentó entre el matrimonio y a su izquierda tenía a la primera dama, Akie Abe, con quien no entabló nada de conversación.

Trump acaba de desvelar en una reciente entrevista al New York Times que ella no sabe nada de inglés, “ni decir hola”, pero la realidad es otra bien distina.

Esta sorprendente declaración ha hecho que el jefe de la oficina del Times en Tokio, Motoko Rich, desmintiera a Trump. Akie Abe suele dirigirse en sus apariciones públicas internacionales en su japonés natal, pero ella habla la lengua de Shakespeare.

Basta echar un vistazo en YouTube para encontrar intervenciones suyas en inglés, como un discurso de quince minutos en Nueva York hace tres años o una campaña contra el sida para la MTV.

Estas palabras indican que si entre esos dos comensales no hubo conversación no fue por el idioma. Akie Abe se hizo la sueca con Trump, ya sea porque no tenía nada qué decirle o porque no estaba interesada en hablar con él por alguna de las polémicas que hay en el currículum del presidente.

En la entrevista al New York Times, Donald Trump explicaba que fue una cena muy algo incómoda. Fueron 1 hora y 45 minutos eternos para él por no poder hablar con la persona que tenía a su izquierda. “Shinzo Abe es un gran tipo y ella es una gran mujer, pero no habla inglés”, puntualizaba.

¿Realmente sabe inglés o sólo es capaz de leerlo?

Ahora bien, en las redes sociales han aplaudido la actitud de Akie Abe si de verdad ignoró a Trump, pero hay quienes creen realmente que no habla inglés.

El periodista David Nakamura, del Washington Post, asegura que ella no maneja bien la lengua ya que en una ocasión la saludó en la Casa Blanca y no pareció entenderlo. Deja caer que lo que la primera dama sabe es leerlo fonéticamente, pero es incapaz de entablar una conversación.

Fuente EP Mundo La Vanguardia