El mayor jefe de la mafia siciliana podría quedar en libertad (Fotos)

Salvatore Totó Riina. Así se llama el mayor jefe de la Mafia siciliana. De todos los tiempos. Su apodo todo lo dice: la Bestia. No le llegó gratis. En su carrera al frente de su familia, los Corleoneses, mató a casi 200 personas y ordenó el asesinato de otras 4.000.

Nació en 1930 y a los 18 años cometió el primer asesinato. Un año después es detenido tras matar a un hombre en un tiroteo. Pasó seis años en prisión. Cuando salió, su escalada dentro de la Mafia no se detuvo. Pero había un problema. El era de Corleone, un pequeño pueblo de Sicilia, y la Mafia era manejada por las familias de Palermo, la capital de la Isla.

documento de identificación de mafioso italiano
La foto de su documento era la única que se conocía hasta 1993. Vivió en la clandestinidad hasta ser detenido.

El corto, como también se lo conoce a Riina por su baja estatura, no se hizo problemas. Pasó a la clandestinidad, y a principios de los ’80 lanzó una guerra feroz contra las familias palermitanas. Quería quedarse con todo el poder. Y lo logró. Con los recursos más despiadados.

En un pequeño departamento de Palermo, tenía la “habitación de la muerte”. Allí se llevaba a los rivales que secuestraba su clan. Los torturaban y luego los asesinaban. El destino final era disolverlos en ácido. El propio Riina ahorcó con sus manos a algunos de los que pasaron por ese tétrico cuarto.

Salvatore Totó Riina detención
El día de su detención en 1993. Tenía el aspecto de un jubilado. Nadie podía creer que era Riina.

No tenía compasión por nadie. Su mano derecha era Filippo Marchese. Hasta que no le sirvió más. Le dijo a su tercero en la escala de subordinados, Pino Greco, que lo matara. Éste lo hizo. Tres años después, el propio Riina mató a balazos a Greco.

Quien esto escribe estuvo una temporada en Palermo investigando el fenómeno de la Mafia. El mayor juez antimafia de esa época, explicó con una feroz anécdota, el perfil de Riina: “Un arrepentido nos contó que Riina citó en una residencia fuera de Palermo a varios subordinados. Estaba planeando un ataque con dinamita contra un juez. Les explicó lo que tenían que hacer. Uno de sus jefes se atrevió a pedirle la palabra y le dijo que el coche lleno de explosivos, que tenía que saltar por el aire cuando el auto del juez pasara a su lado, estaría ubicado en la puerta de un colegio a la hora que los chicos salían de clase. Riina escuchó y lo miró indiferente al responderle. Fue breve. Le dijo que no había importancia. Que en cualquier guerra en un país africano morían más chicos que los que iban a morir en su atentado”.

Después de años de buscarlo y después que Riina diseñara y ejecutara los asesinatos de los dos mayores jueces antimafia de la historia, Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, pudieron dar con él. Era 1993 y vivía tranquilamente en una mansión en pleno centro de Palermo.

Lo condenaron a 13 cadenas perpetuas por sus crímenes. Ahora, puede quedar libre. El Tribunal Supremo de Italia consideró que Totó Riina sufre un deterioro de su salud y ha pedido estudiar su situación en la cárcel.

En la sentencia, difundida hoy, número 27.766, la Corte dice que “el derecho a morir dignamente debe ser asegurado a todos los presos” y pide certificar si Riina “puede aún considerarse peligroso por su avanzada edad y sus graves condiciones de salud”.

El Tribunal Supremo ordenó al Tribunal de Vigilancia Penitenciaria de Bolonia a valorar las peticiones de la defensa del mafioso, que ha solicitado el arresto domiciliario, algo que siempre ha sido denegado por la Justicia.

Salvatore Totó Riina en el juzgado
iina en una de sus tantas apariciones en los Tribunales. Nunca confesó sus crímenes. Nunca mostró arrepentimiento.

Los jueces de Bolonia deberán, según el Tribunal Supremo, “verificar si el estado de detención carcelaria supone un sufrimiento y una aflicción de tal intensidad que vaya más allá de la legítima ejecución de una condena”.

Toto Riina, de 86 años, podría ver como se le abren las puertas de la cárcel de Parma (norte de Italia), donde pasa su vida. Sufre de un doble cáncer en los riñones y tiene graves problemas en el corazón.

En 2009, presentó una solicitud ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por las duras condiciones de detención, en una celda de aislamiento, la cual fue rechazada.

Lo que no se sabe es el opinión de los familiares de sus víctimas. Totó Riina nunca mostró arrepentimiento de sus actos ni colaboró con la Justicia. La misma que ahora dice que su situación neurológica está comprometida, pero que al mismo tiempo el individuo sigue teniendo “una altísima peligrosidad y es un criminal de tremendo espesor”. La Justicia tendrá la última palabra.

Fuente EP Mundo Clarín