El peligroso barrio de Los Ángeles donde hasta la policía teme entrar

Al barrio Baldwin Village, en el suroeste de Los Ángeles, nadie lo conoce por su nombre oficial, sino como ‘La Jungla’, un apodo que le pusieron hace 70 años por los árboles tropicales que adornaban sus calles. Pero ahora lo ligan despectivamente a la constante actividad criminal en ese lugar, donde 108 personas han sido asesinadas, la mayoría a balazos, en años recientes.

En el corazón de esa peligrosa zona se encuentra el complejo de apartamentos ‘Chesapeake’, al cual incluso la Policía ingresa tomando precauciones: sus patrullajes allí deben contar con al menos ocho agentes. La cautela es porque se trata del bastión de la pandilla afroamericana ‘Black P-Stones’, una célula de la banda ‘Bloods’, cuyos miembros visten siempre de color rojo. Sus enemigos, los ‘Crips’, usan el azul como distintivo.

“Aquí te matan si traes una playera (camiseta) azul, una gorra azul, una bandana azul”, advierte un hispano que desde hace seis años ha vivido en ‘Chesapeake’.

“Estoy acostumbrado a las balaceras, a no salir de noche, a siempre cerrar la puerta, a no ver a los pandilleros a los ojos, a que de vez en cuando te roben algo del coche”, asegura quien pide no revelar su identidad por temor a represalias.

Desde 1996, este complejo de 17 acres y 425 viviendas de tarifa baja (por un apartamento con una recámara se pagan en promedio 1,000 dólares mensuales), ha sido escenario de cientos de crímenes violentos, incluidos homicidios, tiroteos, violaciones, venta de droga, robos, asaltos y posesión de armas, según una demanda que la Fiscalía municipal interpuso este lunes contra el dueño del sitio.

La querella indica que incluso los policías se arriesgan cuando atienden emergencias en ese lugar. Los fiscales señalan que en junio de 2016 ocurrió un incidente preocupante: un grupo de más de 30 jóvenes intentó atacar a un par de agentes que entraron al complejo para arrestar a pandilleros de la ‘Black P-Stones’.

Desde entonces el departamento policial prohíbe a sus elementos ingresar sin refuerzos.

“Inquietantemente, la multitud que rodeó a los agentes incluía a varios niños de las edades de 9 a 13 años, quienes imitaban a los adultos que amenazaban a la Policía”, señala la demanda, indicando que policías con equipo antimotines fueron enviados al lugar para rescatar a sus compañeros.

“Una administración negligente e insensible ha permitido que los apartamentos ‘Chesapeake’ se hayan convertido en un lugar de terror en este vecindario”, dijo el fiscal municipal Mike Feuer. “Continuaremos responsabilizando a los propietarios por estas terribles condiciones”, agregó.
Tatuajes para marcar territorio

Vecinos del complejo dijeron a Univision Noticias que comparten la opinión del procurador Feuer sobre que cualquier persona que ingrese a ese lugar corre el riesgo de ser víctima de algún delito, incluso perder la vida.

“Aparenta ser un lugar tranquilo donde vive gente pobre, pero desde las ventanas se está observando quién entra y alguien decide a quién roban, golpean o le tiran balazos. Ahora nos pueden estar viendo“, dice un joven que habla también con la condición de ocultar su identidad.

Un informante de la Policía realizó 12 compras de cocaína en ocho sitios del complejo en meses recientes, además se decomisaron varias armas de fuego. Reportes indican que desde 1996 allí se han realizado más de 2,900 arrestos y registrado varios crímenes.

La banda ‘Black P-Stones’ está tan arraigada al lugar que sus miembros se tatúan el nombre del complejo, según la Fiscalía.

A las autoridades también les desconcierta que frente a estos temidos apartamentos se encuentra la preparatoria Dorsey, a la que asisten alrededor de 2,400 estudiantes.

La Procuraduría municipal cree que a Swaranjit Nijjar, dueño del lugar, se le debe obligar a que viva en la propiedad hasta que se resuelvan los problemas. La demanda busca una serie de medidas que eviten la actividad de la pandilla, como instalar una valla metálica alrededor del complejo, cámaras de vigilancia que puedan ser monitoreadas por la Policía, mejor iluminación y contratar a guardias privados.

El abogado de Nijjar, Harold Greenberg, dijo que su cliente cumplirá con los requerimientos de la ciudad. “Si alguien está afiliado a una pandilla, no los queremos allí”, dijo el litigante al diario Los Angeles Times. “Queremos viviendas limpias, seguras y asequibles”, añadió.

Fuente EP Mundo Univisión