Esta peligrosa plaga de la mosca amenaza a los madrileños

La mosca negra, de la familia de los simúlidos, apenas mide seis milímetros. Aparece entre mayo y octubre y su mayor actividad se registra al atardecer, durante las primeras horas de la noche y al amanecer. Además de rasgar la piel, su mandíbula libera un anestésico vasodilatador, lo que retrasa la sensación de haber sufrido su mordedura, que deja como resultado una pequeña inflamación rojiza y sangrante. A pesar de que es dolorosa, no reviste riesgo de transmisión de enfermedades, asegura el doctor Luis Pastor, jefe de Dermatología del Ruber Internacional.

La mayoría de estos insectos se concentran en los 58 kilómetros de cauce de los ríos Jarama y Henares, en ocho municipios: Mejorada del Campo, Torrejón de Ardoz, Rivas-Vaciamadrid, Arganda del Rey, Velilla de San Antonio, San Fernando, Alcalá de Henares y Coslada. Sus Ayuntamientos han conformado una plataforma para solicitar al Gobierno regional que actúe en los ríos, donde nace la mosca, para evitar que se reproduzca.

“El problema no es nuevo. En Rivas lo diagnosticamos en 2011 y empezamos a pedir a la Comunidad que actuara, pero nunca lo ha hecho”, subraya Aída Castillejo, concejal de Salud en el municipio. Castillejo explica que los Consistorios enviaron en marzo una carta al consejero de Sanidad, Jesús Sánchez Martos, explicándole el problema ante el riesgo de que se reprodujera la situación del verano de 2015. La edil sostiene que no obtuvieron respuesta a la misiva.

Disputa por la competencia

A mediados de mayo, los Ayuntamientos se reunieron con altos cargos de la Comunidad. En el encuentro, el Gobierno regional les presentó unos presupuestos de varias empresas para solventar el problema, pero el gasto correría a cargo de los municipios. “Nos negamos porque no era responsabilidad nuestra”, se justifica Castillejo.

El Gobierno regional no está de acuerdo con esta visión. Un portavoz de la Consejería de Medio Ambiente explica que se realizan actuaciones puntuales, aunque sin concretar cuáles. Ana Rodríguez, parlamentaria de Ciudadanos, sostiene que a su grupo no le queda claro “si están llevando actuaciones más allá de las propias de atender las picaduras”.

Picadura mosca negra

Ejemplar de mosca negra, fotografiado este miércoles en el río Jarama. CARLOS ROSILLO
Un informe de la Dirección General de Salud Pública reconoce que el problema es “recurrente” y “creciente”. La mejora de la calidad del cauce de los ríos por la depuración de las aguas residuales, ha provocado la colonización de algunos tramos con la espiga de agua. En esta planta pone los huevos la mosca negra.

El agua de los ríos afectados proviene de las depuradoras y contiene nutrientes (fósforo y nitrógeno) que favorecen el crecimiento de las hierbas. Los vertidos incontrolados “también contribuyen a este problema”, puntualiza el documento. El Canal de Isabel II está ampliando una de las depuradoras para reducir esas sustancias.

Impedir que nazca

Antonio Martínez, portavoz de la asociación ecologista Jarama Vivo y vecino de Velilla de San Antonio (municipio afectado) corrobora que la mosca apareció hace unos cinco años. En su opinión, el problema se ha agravado debido a que los insectívoros naturales se han ido reduciendo e incluso desapareciendo, como por ejemplo los murciélagos, los vencejos o las golondrinas. El conservacionista apunta también a que la regulación de estos ríos sin crecidas naturales impide que se renueven los fondos y favorece el desarrollo del insecto.

En Torrejón, el problema se combate impidiendo que nazca la mosca, tal y como les asesoraron expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en 2013. “Averiguamos que la mejor solución era cortar la espiga de agua para que no aniden”, indica Carlos Bernal, director de Medio Ambiente en Torrejón de Ardoz.

La Comunidad apunta como una de las soluciones más eficaces aplicar biocidas. Previo a este tratamiento es conveniente realizar una vigilancia en las larvas para saber cuál es el mejor momento de empleo del producto.

Fuente EP Mundo El País