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Esto ocurrió cuando Irma pasó por los Cayos de Florida (Video)

Cuando el ojo del huracán Irma pasó sobre Cudjoe Key, Cindy Dresow y Jim Hoffman, que viven un una casa que tiene cuatro décadas, corrieron a agarrar los cojines de su sofá.

Los vientos hicieron un hueco en el techo de su casa. Tenían que taparlo rápido y, de alguna manera, los cojines del sofá lo hicieron.

“Tuvimos mucha suerte de estar directamente en el ojo de la tormenta”, dijo Hoffman de 70 años, ya que los vientos fueron menos de las 130 millas por hora que un huracán de categoría 4 lleva a su alrededor. El centro de la tormenta suele tener más calma.

Aun sufriendo ese daño, cuando pasó el huracán y salieron al día siguiente a evaluar los daños se dieron cuenta de que habían tenido suerte. Temprano el domingo, una cabaña calle abajo estaba en el lado del mar de la carretera. El día siguiente, había cruzado la vía y ahora estaba frente a la bahía de la Florida. La tormenta la había movido como un juguete.

El fin de semana, Irma asestó un golpe devastador a los Cayos de la Florida, la cadena de 110 millas de islas bajas que se extiende al suroeste, desde Miami, en las aguas cálidas del océano. El ciclón tocó tierra en Cudjoe a las 9:10 a.m. del domingo. Todo el día, los vientos y el mar enfurecido lanzaron las embarcaciones a tierra seca y destruyó viviendas en los Cayos. Los caminos estaban bloqueados por árboles caídos y cables con electricidad, y había escombros desparramados como confeti.

Joe Sánchez, portavoz de la FHP, dijo que regresar era imposible. Y no sabía cuando se despejaran las vías

“Hay mucha basura en las carreteras, hay cables caídos, cables con corriente”, explicó Sánchez. “Tenemos que dar a las autoridades la oportunidad de bajar y evaluar el peligro”.

Los patrulleros bajaron por la U.S. 1 en la mañana del lunes pero solo llegaron hasta la Milla 88, indicó. Árboles, restos de casas destruidas, masas de algas arrastradas por la marejada y hasta varias motos acuáticas Sea Doo bloqueaban el paso. El Departamento de Transporte de la Florida había despejado seis de los 42 puentes que conectan los Cayos lo suficiente como para cruzarlos con seguridad. Pero la gasolina se agotaba y no había servicio de telefonía celular en ninguna parte. Un toque de queda del atardecer al amanecer está en vigor en el condado Monroe, que abarca a los Cayos.

Cayo Hueso, el punto más meridional del territorio continental de Estados Unidos, no tenía electricidad, agua potable ni agua en los inodoros el lunes, aun cuando se libró de un golpe catastrófico de Irma.

“No podemos mantener otra boca”, dijo el administrador de la ciudad, Jim Scholl.

La Marina de Guerra está enviando un portaaviones, el USS Lincoln, a Cayo Hueso para dar servicios de emergencia.

Martin Senterfitt, director de operaciones de emergencia del condado Monroe, dijo el domingo por la noche que esperaba una “crisis humanitaria” mientras la Fuerza Aérea de Estados Unidos y la Guardia Aérea Nacional preparaban misiones de alivio a los Cayos. Entre el personal que vuela al Aeropuerto de Marathon, en la parte norte de los Cayos de la Florida, estaban lo que Senterfitt llamó “equipos mortuorios de desastre”.

El lunes, dijo que el posible saldo de muertes sería de menos de diez.

Helicópteros Blackhawk de la Guardia Nacional llevaban a cabo misiones de rescate en zonas de difícil acceso en el condado Monroe. Un avión C130 del Ejército aterrizó en Marathon llevando teléfonos satelitales para mejorar la comunicación con los socorristas.

Un saldo devastador

Irma no será tan letal como el huracán del Día del Trabajo de 1935, que mató a 485 trabajadores que construían el ferrocarril de Henry Flagler de Miami a Cayo Hueso.

El ciclón tal vez no haya sido tan terrible como lo fue a solo 90 millas de Cayo Hueso, en Cuba, donde 10 personas murieron bajo los vientos de Categoría 5.

Pero la escena que dejó en los Cayos era surrealista.

“Esa embarcación pesa más de 10,000 libras”, dijo Mike Umberg, señalando a una embarcación de 26 pies que había quedado en el portal de un vecino en Little Torch Key, a 30 millas de Cayo Hueso. “Es un yate grande y aun así lo movió”.

El viento arrancó los penachos de las palmas.

“Eso es algo que uno ve en Iwo Jima”, dijo Umberg, que se refugió en la escuela secundaria de Sugar Loaf durante la tormenta. A diferencia de otros condados de la Florida, Monroe no colocó en sus refugios a policías y trabajadores de apoyo. Los albergues, las cuatro escuelas públicas del condado, eran refugios de último recurso.

Pero para algunos en los Cayos, el único refugio que buscaron fue su propia vivienda.

En Boot Key Harbor, Jesse Merrit se negó a abandonar la casa barco donde ha vivido por 42 años.

Alrededor de las 4:45 a.m. del domingo, estaba bien. Entonces se soltó otra embarcación. Olas de seis pies la estrellaron contra su amarradero.

“Se podía oír el ruido de la fibra de vidrio y los aullidos del viento”, relató Merrit.

El cable que sujetaba su embarcación se rompió y la nave se estrelló contra un santuario de mangles, donde pasó el resto del ciclón. Otros veleros a la deriva se le unieron.

La vida normal no regresará pronto.

El lunes por la tarde, la cantidad de muertes —si es que hubo alguna— era imposible de conocer. Un hombre murió en un accidente automovilístico antes de que el ciclón llegara. Pero es probable que Irma haya cobrado más vidas. Los socorristas solo se movían en los Cayos de la parte norte y central, donde el daño fue peor, en la mañana del lunes.

Mientras los turistas huían de la tormenta, miles de testarudos residentes de los Cayos ignoraban las órdenes de evacuación obligatoria, porque querían quedarse en sus casas o porque no sabían adónde ir. Ahora están atrapados. Por lo menos, pueden empezar a reconstruir sus casas. Los que se fueron de los Cayos también están atrapados en tierra firme.

Todo el archipiélago estaba clausurado, con los agentes de la Patrulla de Carreteras de la Florida (FHP) impidiendo a los frustrados residentes cruzar el puente Card Sound, la puerta de entrada a las islas.

“Tengo amigos que necesitan ayuda. Tengo suministros para ellos”, dijo Tony Gibus, residente de Key Largo, que esperaba con impaciencia junto a docenas de otros vecinos de los Cayos, en una gasolinera cerca de Card Sound Road. “Somos gente capaz en los Cayos, no necesitamos que nos tomen de la mano… No somos turistas”.

El día después del huracán, la mayor parte de los Cayos estaba sin electricidad, y solo la parte norte de los Cayos, desde la Villa de Islamorada, compuesta por cuatro islas, al norte, tenía agua corriente, dijo Kirk Zuelch, director ejecutivo de la Autoridad de Acueductos de los Cayos de la Florida (FKAA), que bombea agua dulce a los Cayos desde Florida City, en tierra firme.

“La presión baja antes de Marathon. Cuando llega a Ramrod Key, no hay presión en el sistema”, explicó Zuelch a las más de 100 personas que participaron en la conferencia telefónica.

La FKAA envió un chorro de agua el lunes por la mañana a Cayo Hueso para presurizar la tubería, pero no era potable y había que hervirla antes de tomarla

No obstante, dijeron residentes de Cayo Hueso, pudo haber sido peor. Hasta la famosa colonia de gatos de seis dedos que viven en la casa y museo de Ernest Hemingway en Cayo Hueso sobrevivieron al ciclón, todos los 54.

En el sur de Dade, la necesidad de regresar a casa era abrumadora. Algunos evacuados que esperaban en la entrada a los Cayos tenían tan poca gasolina que temían no poder regresar a los albergues en Miami-Dade. Muchos dijeron que la próxima vez probablemente se quedarán en sus casas.

Marc Serota se fue de su casa en Key Tavernier con su esposa y dos hijos pequeños el viernes.

“Por esto es que la gente no se va”, dijo, después de esperar horas bajo el calor de la mañana del lunes para regresar. “Tienen miedo de no poder volver y ver cómo están sus casas”.

“Mientras tenga paneles y un generador”, agregó, “con un huracán de Categoría 4 o menos, no me voy”.

Fuente EP Mundo El Nuevo Herald
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