Inmigrantes de Miami confiesan su mayor preocupación

En anticipación del huracán Irma, el jueves por la tarde Jaqueline revestía con cinta adhesiva azul las ventanas de su apartamento, en un viejo edificio en el este de La Pequeña Habana.

Agarrada de las piernas de Jaqueline, su hija de dos años lloraba sin entender el por qué de tanto ajetreo. Ambas deberían estar preparándose para irse, ya que su vecindario se encuentra en la zona B del condado, que está bajo orden de evacuación.

Pero Jaqueline planea quedarse en casa a esperar el paso del poderoso ciclón.

Tiene miedo de ir a un albergue, por la misma razón que temía llamar a la policía cuando su ex marido la golpeaba, o se asusta al ver a alguien en uniforme, aunque sea un guardia de seguridad.

Ella es una inmigrante indocumentada y, al igual que otras personas en su situación, teme que le pidan algún tipo de documentación vigente en los refugios, o que las autoridades de inmigración estén en los albergues.

Funcionarios federales, estatales y condales han asegurado desde el miércoles que eso no va a pasar y que la prioridad es la seguridad pública. Pero Jaqueline no confía en esas declaraciones.

“Puede que no me pidan los papeles para entrar pero ¿y si me los piden después, cuando la gente vaya saliendo?” preguntó Jaqueline, que pidió no usar su nombre completo por temor a ser identificada. Ella es de México, vive en Estados Unidos desde hace más de cinco años y limpia casas en barrios ricos de Miami.

“Como están las cosas, le tengo más miedo a que me deporten que a la tormenta”.

Previendo esta situación, similar a la que se dio en Houston hace unas semanas tras el paso del huracán Harvey, las autoridades de Miami-Dade enviaron un mensaje a los inmigrantes indocumentados residentes en el condado: no tengan miedo de ir a los albergues ante la amenaza de Irma.

En una conferencia de prensa el miércoles por la noche, el alcalde condal Carlos Giménez enfatizó en ese mensaje luego de “escuchar rumores” de que hay temor en la comunidad inmigrante del sur de Florida.

“Dicen que tienen miedo de que si se presentan a los albergues agentes de ICE (policía de inmigración) van a estar ahí”, dijo Giménez. “Eso no es verdad. No le vamos a pedir identificación a nadie. Todo el que necesite refugio en Miami-Dade es bienvenido”.

Se espera que Irma impacte durante el fin de semana al sur de Florida, que es el hogar de unos 450,000 indocumentados, según un estudio del Pew Research Center publicado en el 2014. Casi 55,000 de ellos viven en la ciudad de Miami.

El área que comprende los condados Miami-Dade, Broward y Palm Beach es la quinta con la mayor población de personas indocumentadas en Estados Unidos, después de Nueva York, Los Ángeles, Houston y Dallas.

El senador Marco Rubio se unió al llamado de Giménez de no temer. Rubio hizo referencia al caso de Houston, donde se reportó que personas indocumentadas temían ir al refugio por miedo a “los hombres de inmigración”.

Rubio dijo que les pidió a las autoridades de Inmigración, de Aduanas y de Seguridad Interna emitir un comunicado dejando saber a la población que no corren ningún riesgo.

“El DHS no llevará a cabo operaciones de aplicar la ley de inmigración en las zonas afectadas a personas que no sean delincuentes”, dice el comunicado, en el que las autoridades además informan que estarán en las áreas que sean impactadas por el desastre natural para asistir a otras agencias en misiones de rescate y seguridad pública.

“Cuando se trata de rescatar a la gente tras el huracán Irma, el estatus migratorio no es ni será un factor a considerar”.

También el comisionado de la ciudad de Miami Frank Carollo, cuyo distrito comprende La Pequeña Habana, aprovechó una conferencia de prensa en la sede de la policía municipal para asegurar a los residentes de esa y otras áreas que las agencias del orden locales no hacen el trabajo de ICE y “no les van a pedir documentos”.

“De verdad, este es un huracán bien serio, y si están en una de estas zonas donde se está pidiendo que evacuen entonces, por favor, escuchen a las autoridades y evacuen. No va a haber redadas ni nada que tenga que ver con el estatus migratorio de alguien”, dijo Carollo.

El temor entre la comunidad es preocupante, según indican las advertencias emitidas por organizaciones que abogan por los inmigrantes.

“Aquellas personas sin documentos que tienen miedo de llegar a un albergue, les pedimos que lo hagan sin ningún miedo”, dijo en un comunicado Francisco Portillo, presidente de la Organización Hondureña Francisco Morazán. “Esta es una emergencia. Es importante salvar la vida”.

La organización anunció además que activarán líneas telefónicas de ayuda durante el potencial paso del huracán Irma. Los números son 305-643-5840 y 305-643-0577. Portillo dijo que la organización se mantendrá en contacto con medios de comunicación de Centro America, especialmente de Honduras y con las autoridades de Miami-Dade, para ofrecer información a las personas que llamen.

Desde principio de año, el alcalde condal Carlos Giménez ha sido visto por activistas y líderes a favor de los inmigrantes como una especie de enemigo de los indocumentados.

En enero Giménez fue el único alcalde a nivel nacional que acató una orden del presidente Donald Trump, de retener a los presos en cárceles locales, en espera de agentes federales de inmigración.

La medida recibió fuertes criticas a nivel nacional y causó una ola de protestas en Miami-Dade.

Muchos inmigrantes indocumentados, como Jaqueline, viven en barrios humildes de Miami-Dade y trabajan en la construcción, en restaurantes o limpiando casas y cuidando ancianos y personas enfermas.

Jaqueline, por ejemplo, tuvo que trabajar el jueves y también planea hacerlo el viernes, limpiando y preparando casas cuyos dueños ya evacuaron por el huracán.

“[Mis jefes] quieren encontrar sus casas limpias cuando pase esto y vuelvan”, dijo, encogiendo los hombros. “Y yo necesito mi empleo”.

Fuente EP Mundo El Nuevo Herald