La condenan a 18 años de cárcel por engañar a ancianos para robarlos

Petruta Gabor, de 27 años, delincuente habitual especializada en hurtos, ha sido condenada a 18 meses de prisión por engañar a un matrimonio de ancianos del barrio de las Tenerías haciéndose pasar por asistente social para ganarse su confianza, entrar en su casa y sustraer todas sus joyas. Su cómplice, Larisa Denisa Teglas, también ha sido condenada, aunque a un año de cárcel, por el mismo delito.

La razón de las distintas penas radica en que la primera ya ostenta la condición de “reo habitual”, pues entre septiembre de 2014 y abril de 2016 ha sido condenada por otros cinco delitos de hurto, además de haber sido detenida por bastantes más. Como recoge el juez en su sentencia, esta circunstancia pone de relieve que ese es su “único medio de vida”, lo que justifica la pena de un año y medio de prisión.

Respecto a la acusada Larisa Denisa Teglas, de 21 años, el magistrado afirma que se dedica a lo mismo que su compatriota, pero como las condenas que tiene por delitos similares las ha recibido con posterioridad a estos hechos, no la considera reincidente. Por eso le impone seis meses menos que a su compinche. Con ellas actuaba Marusia Daniela Mustafá, pero está declarada en rebeldía desde que se marchó con toda probabilidad a Rumanía cuando fue puesta en libertad tras su última detención en Zaragoza.

Los hechos por los que ahora han sido condenadas ocurrieron el 16 de mayo del año pasado. Agentes del Grupo de Hurtos de la Jefatura Superior de Aragón las estaban siguiendo porque sospechaban que estaban intentando cometer un robo cuando, sobre las 15.00, las vieron salir de un portal de la calle de López Abadía.

Como las integrantes de este grupo organizado –que tiene más miembros, tanto mujeres como varones– también conocen a los policías de las veces que han sido arrestadas, al verles se separaron y caminaron con prisa hacia la calle de Jerónimo Vicens.

Petruta Gabor y Larisa Teglas se introdujeron en un portal, pero dos funcionarias fueron tras ellas y vieron claramente cómo escondían en un macetero y en la repisa de una ventana las joyas que acababan de sustraer en casa de un matrimonio.

Cuando la Policía acudió a casa de las víctimas, estas ni se habían enterado aún que les habían robado. Pero el marido sí que explicó a los agentes que hacía unos minutos una joven había llamado a su puerta diciendo que era empleada municipal y que como su esposa estaba enferma en la cama y precisamente estaban esperando alguna ayuda, no sospechó nada y la dejó pasar. Añadió que al poco tiempo, la joven contestó una llamada de teléfono y dijo que se iba un momento, pero ya no regresó.

Lo que realmente había pasado es que al entrar dejó la puerta entreabierta para que accediera su cómplice sin que los ancianos se dieran cuenta y cuando ya había desvalijado la casa, la llamó para que saliera. En este caso, la Policía recuperó todas las joyas de la pareja.

Fuente EP Mundo Heraldo