Los grandes errores de la policía tras el tiroteo en Fort Lauderdale

La mala comunicación existente entre el Departamento de Policía de Broward (BSO) y el Departamento de Aviación de Broward, además de otros errores cometidos tras un tiroteo que causó muertes en el Aeropuerto Internacional de Fort Lauderdale-Hollywood (FLL), llevaron a un caos masivo para las 12,000 personas que se calcula habían quedado atrapadas en el aeropuerto, de acuerdo con el informe inicial del BSO sobre el incidente.

El informe evaluó la respuesta de la agencia al ataque perpetrado el 6 de enero por el veterano de guerra Esteban Santiago, acusado de disparar 14 veces en el área de reclamación de equipajes de la Terminal 2 del aeropuerto, matando a cinco personas y lesionando a otras seis.

Alrededor de 2,000 agentes de diferentes departamentos del sur de la Florida respondieron al incidente, creando un enorme flujo de personal que condujo al caos en el aeropuerto y a la confusión sobre quién estaba al mando. De acuerdo con el informe, el aeropuerto se convirtió en un “estacionamiento intransitable” luego de que los agentes abandonaran sus vehículos.

Para complicar aún más las cosas, el sistema de comunicaciones por radio del Condado, de más de 30 años, quedó abrumado y se trabó varias veces después del tiroteo. Los mensajes quedaron a veces cortados o distorsionados, lo cual contribuyó a la histeria general. En cierto momento, los reportes de “víctima en la Terminal 1” se convirtieron en “víctima de heridas de bala en la Terminal 1”, lo cual llevó a la policía a una búsqueda desenfrenada por otros tiradores, de acuerdo con el informe.

Aunque los agentes pudieron alcanzar y detener a Santiago 85 segundos después de que se hicieran los disparos iniciales, ellos no cerraron la escena del crimen con suficiente amplitud ni limitaron la investigación a la Terminal 2. Los testigos fueron encerrados en un área del aeropuerto desde la cual podían ver a las víctimas del tiroteo, lo cual agravó lo traumático del asunto.

La situación empeoró 90 minutos después de los disparos iniciales, cuando se dio a conocer reportes de disparos en otras terminales y de un posible sospechoso del sexo masculino vestido con una camisa blanca. Aunque todo eso resultó ser falso, la intercomunicación tuvo como resultado 12 horas de caos.

El jefe del BSO Scott Israel se negó a comentar sobre el informe a través de la vocera Veda Coleman-Wright, quien dijo que Israel no había revisado todavía el informe inicial y que recibiría el informe final una vez esté listo. No se ha fijado todavía una fecha para la versión final del mismo.

El portavoz del aeropuerto de Fort Lauderdale Greg Meyer tampoco quiso comentar con relación al informe, diciendo que el aeropuerto está revisándolo y continuará su propio informe independiente, el cual se entregará el mes próximo.

Las conclusiones del informe inicial del BSO se centraron en gran medida en la falta de dirección durante la segunda ola de amenazas, lo cual llevó a una confusión que exacerbó la situación mucho después de que el verdadero tirador estuviera detenido. Entre las conclusiones se encuentran:

▪ Las áreas de congregación se establecieron de manera improvisada y no se avisó de ellas al personal del aeropuerto.

▪ El vehículo móvil de mando del BSO quedó trabado entre autos abandonados y perdió su capacidad de comunicarse por Internet y teléfonos celulares, con lo cual quedó “inutilizado” e incapaz de ayudar a controlar la situación, de acuerdo con el informe.

▪ Varias unidades diferentes se identificaron a sí mismas como la agencia a cargo del incidente en general, lo cual llevó a la confusión sobre quien estaba realmente al mando.

▪ No se estableció línea directa de emergencia o información alguna; como resultado, el sistema del 911 quedó inundado de llamadas.

▪ Policías federales de la guardia aérea (Federal Air Marshals), algunos de ellos con máscaras de esquiar, sacaron sus armas y empezaron a correr hacia la muchedumbre sin identificarse, intensificando el pánico de los viajeros.

▪ Los pasajeros quedaron atrapados en la pista de despegue por hasta 10 horas sin las necesidades más elementales, tales como agua, alimentos o albergue. Algunos de estos viajeros sufrieron emergencias médicas debido a “demoras extremas” en conseguir medios de transporte para los viajeros atrapados. Los pasajeros estuvieron horas sin recibir información alguna, según concluyó el informe.

▪ Se permitió a aviones que despegaran inmediatamente después del tiroteo, aun cuando no estaba claro si el aeropuerto se encontraba bajo un ataque terrorista coordinado. “Esto pudo resultar en pérdidas de vidas a nivel catastrófico”, afirmó el informe.

▪ Tanto el personal del Departamento de Aviación del Condado Broward como de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA) actuaron de forma inconsistente, concluyó el informe. Empleados de la TSA abandonaron y dejaron en peligro las áreas de seguridad. El departamento de aviación carecía de un plan de comunicaciones para un suceso de esta magnitud, de acuerdo con las conclusiones del informe.

El BSO criticó la inacción del departamento de aviación, el cual negó a los equipos de comando SWAT acceso a los planos de las terminales, alegó. El departamento de aviación carecía de un plan para la evacuación total del aeropuerto y clasificó como de baja prioridad la evacuación de los miles de pasajeros atrapados, de acuerdo con el informe.

La alcaldesa de Broward Barbara Sharief refutó estas afirmaciones el lunes en una entrevista, diciendo que el director del aeropuerto de FLL Mark Gale “no había recibido solicitudes de ese tipo” de los planos del aeropuerto.

Fuente EP Mundo El Nuevo Herald