Los independentistas quieren ser como la Pantera Rosa

En peu de pau (En pie de paz), el colectivo independentista en el que se incluyen Òmnium Cultural o Assamblea Nacional Catalana, tiene solo dos semanas de vida que ya han comenzado a exprimir. En su incombustible grupo de Telegram, al que cualquiera puede unirse, comentan y difunden consejos y formas de manifestarse de manera no violenta.

Hace un par de días, enviaban un mensaje con recomendaciones para “protegerse y cuidarse” ante la “violencia de la extrema derecha”. Entre los consejos que proporcionaban, no ir nunca solo o llamar a los servicios de emergencia. Uno de ellos era “ser como la Pantera Rosa”.

“No caigáis en ninguna provocación, hagamos como la Pantera Rosa, referente de la desobediencia civil: nunca aparecemos allá donde nos esperan para doblegarnos”, escribían tomando como referencia al dibujo animado de las películas de Blake Edwards.

¿Por qué un símbolo de desobediencia civil?

Esta connotación no ha surgido en la situación actual de Cataluña, como un alter ego del Piolín policial. Gilles Deleuze, filósofo francés del siglo pasado, acuñó esta metáfora para ejemplificar lo que era “borrarse”. Decía que había que “borrarse” para que la vida circulara, borrar los contornos fijos para salir fuera de los estratos de nuestra identidad.

“No se trata de huir del mundo, sino de hacer que el mundo huya”, explica Maite Larrauri en ‘El deseo según Deleuze’.

“Es pasar desapercibidos, hacer política pero no desde la confrontación, sino desde el contagio”, explican a El Confidencial desde la librería política La Pantera Rossa, de Zaragoza. Porque esta idea de una Pantera Rosa politizada no nace ahora, ni mucho menos, de la mano de la independencia catalana. Con su potencial político alimentado por Deleuze, desde la librería también se sirvieron del filósofo para inspirar su nombre. “La Pantera Rosa hacía eso, pintaba el mundo de rosa para pasar desapercibida pero en realidad lo que hacía era contagiar al mundo con su espíritu”.

En su comparecencia en Bruselas, el expresident de la Generalitat Carles Puigdemont, hablaba en la misma línea, instando a “no dar prioridad a la confrontación social” e insistiendo en una estrategia de “no confrontación”.

No caer en ninguna provocación y hacer como la Pantera Rosa: borrar sus líneas y pasar desapercibida. Deleuze utilizaba como referencia al dibujo infantil porque pintaba la pared que había detrás de ella de color rosa para pasar inadvertida.

pantera rosa

Se convertía en mundo. En la metáfora, el mundo pasa a ser rosa y nosotros nos convertimos en mundo. “Cuando no hay nada que ocultar, no podemos ser atrapados”, explica Larrauri.

Piolín vive, la lucha sigue

La Pantera Rosa no es el único dibujo animado que, casi sin querer, ha ganado protagonismo a costa de la situación política en Cataluña. Cuando la Policía Nacional apareció en la costa catalana a bordo de un barco con un Piolín gigante plasmado en el casco, el pájaro de los Looney Tunes no volvió a ser lo que era. Al menos durante los días cercanos al referéndum. Hubo risas y burlas a costa de los integrantes del navío, que lucía una decoración interior a juego. Cuando el rostro de Piolín amaneció un día cubierto por enormes lonas negras, el humor lo convirtió en símbolo de la resistencia y la libertad de expresión.

“Piolín vive, la lucha sigue”, tuiteaba Gabriel Rufián, seguido de un #FreePiolin (Piolín libre). Otros usuarios de la red social escribían frases como “Todos somos Piolín” bajo un cartel de “Libertad de expresión” con la imagen del dibujo animado.

Fuente EP Mundo MSN