Maltratos de American Airlines ponen a “parir” a una familia catalana

Una familia catalana se encuentra atrapada en estos momentos (10:20 hora española – 04:20 hora norteamericana) en el aeropuerto de Charlotte debido a la, según denuncian, “incompetencia” de American Airlines, compañía responsable del vuelo AA 113 que cubría la ruta entre Barcelona y Miami y que despegó ayer de la Ciudad Condal a las 12:01 y aterrizó en la localidad estadounidense a las 15:47 (hora norteamericana).

En este vuelo tenían que embarcar Blanca, sus tres hijos (de 5 meses, 5 y 7 años) y la madre de la primera, de casi 70 años. Pero un cambio repentino de última hora modificó los planes iniciales. Según relata la afectada a La Vanguardia vía telefónica desde Charlotte, donde está pasando la noche, “durmiendo en el suelo”, junto a sus hijos y su madre en la terminal del aeropuerto de esta ciudad, American Airlines decidió cambiar en el último momento el modelo de avión para efectuar el trayecto, y esto conllevó una reconfiguración de los asientos, y es que el nuevo aparato era de menor capacidad.

Un cambio de aeronave dejó sin sus puestos a los miembros de la familia

“Después de negociar, antes de la fecha del vuelo, con una empleada de American Airlines en ventanilla para que pudiéramos viajar juntos mi madre, mis tres hijos y yo, debido al cambio de avión nos dijeron que teníamos que efectuar el viaje separados”, explica la afectada. Según ella, lo que les proponía la compañía era volar en diseminados por el avión. “Nos querían distribuir entre las filas 24 y 44. Eso quería decir que mis hijos de 5 y 7 años tenían que viajar solos en distintas filas, mi madre también, y yo sola con mi bebé en otra. Evidentemente me negué. Sobre todo, después de haber pagado casi 6.000 dólares por los pasajes. Y ahí vinieron todos los problemas”.

Según la versión de Blanca, los trabajadores de la aerolínea no atendieron a sus reclamaciones y la apremiaron, “de malas maneras”, a subirse al avión. Ella se negó, lo que hizo que se quedara en tierra con su familia y perdiera el vuelo. Unas 30 personas, aproximadamente, se quedaron, como Blanca, en Barcelona. American Airlines le ofreció más tarde la posibilidad de coger otro vuelo a Miami vía Charlotte. Ahí sí podría viajar la familia más o menos junta, le aseguraron. Blanca accedió y embarcó con los suyos. Unos ocho pasajeros del vuelo inicial, contando a los cinco integrantes de la familia catalana, subieron al avión con destino Charlotte.

Esperaron un nuevo vuelo y el resultado fue lamentable

Tres niños pequeños, entre ellos una bebé de 5 meses, duermen en el suelo de una terminal
Los problemas llegaron cuando aterrizaron en la ciudad norteamericana. El aparato que tenía que llevarles de Charlotte a Miami (localidades separadas por una hora y media de vuelo aproximadamente) tuvo una avería mecánica y su hora de salida se retrasó. Pero la mala fortuna no acabó ahí. Una fuerte tormenta hizo acto de presencia sobre el aeropuerto de Charlotte mientras los mecánicos reparaban el aparato, con lo que tuvieron que posponer el trabajo y retomarlo casi un par de horas más tarde. Tanta demora acumulada desencadenó en la cancelación del vuelo, y es que los pilotos que tenían que comandarlo ya excedían de sus horas de trabajo.

“El problema fue que no nos informaron debidamente”, denuncia Blanca. “Nos iban diciendo, ‘no os preocupéis, en media hora sale el vuelo’. Pero después de esa media hora, era otra media hora, y así sucesivamente. Si nos hubieran explicado la verdad, en el minuto uno me hubiera buscado un hotel para pasar la noche. Pero ahora estamos mis tres hijos pequeños, entre ellos, una bebé de cinco meses, mi madre de 70 años y yo durmiendo en el suelo en la terminal de Charlotte”.

Si nos hubieran explicado la verdad, en el minuto uno me hubiera buscado un hotel para pasar la noche

Blanca se queja, también, de que American Airlines se ha negado a pagarles un hotel. Arguyen que la cancelación del vuelo Charlotte-Miami es debida a problemas meteorológicos, por lo que no se hacen responsables. “Lo mucho que me ofrecieron fue 75 dólares por habitación. Cuando todo el mundo sabe que por ese precio, en Estados Unidos, no encuentras nada que no sea un motel de carretera”.

“De todas formas, a la hora que anunciaron la cancelación, los niños ya estaban dormidos. No me veía despertándoles y poniéndome a buscar un hotel a esas horas [era ya de noche]”, agrega.

Esta catalana ha conseguido plaza en un vuelo a Fort Lauderdale (ciudad ubicada a unos 45 minutos en coche de Miami) que sale a las 07:00 (hora norteamericana) del aeropuerto de Charlotte. Espera que con este vuelo su particular vía crucis finalice. Si todo sale bien, el trayecto Barcelona-Miami que iniciaron ayer martes habrá tenido una duración total de 32 horas, con un bebé y dos niños pequeños a cuestas. Salieron de su casa de Barcelona a las 08:00 (hora española) y si nada se tuerce a última hora llegarán a Miami a las 16:00 (hora española). Blanca tiene intención, una vez acabe todo, de presentar la correspondiente reclamación.

Un viaje interminable de 32 horas

Lo que lamenta, sobre todo, es, por una parte, el trato recibido y, por otro, que no es el primer problema que tienen con American Airlines. Su marido, Allan, también dice haber tenido “infinidad de problemas” con esta compañía. Esta familia catalana reside en Miami y, sobre todo el padre, es usuario habitual del vuelo que une la ciudad norteamericana con Barcelona. “Los españoles que residimos en Miami temblamos cuando tenemos que coger un vuelo con esta aerolínea”, denuncia.

Esta redacción se ha puesto en contacto con American Airlines. La compañía ha querido pedir disculpas “a aquellos clientes que no pudieron viajar directamente de Barcelona a Miami”. Esgrimen que el cambio de avión que efectuaron en el aeropuerto de El Prat “fue causado por un problema operacional imprevisto”. Y añaden:

“Los miembros del equipo estadounidense en Barcelona se aseguraron de que los afectados fueran reemplazados vía Charlotte hasta su destino final”.

Asimismo, relatan que el vuelo Carlotte-Miami se retrasó “por las tormentas eléctricas severas que causaron la interrupción a gran escala del vuelo”. “Aunque el tiempo es algo que está fuera del control de la aerolínea, American hará todo lo posible para que los clientes que se han visto afectados lleguen a su destino final de la manera más rápida y segura posible”, concluyen.

Fuente EP Mundo La Vanguardia