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Maritza Rodríguez revela secretos de su vida

Su característica melena rubia, cautivantes ojos azules y porte de princesa no siempre fueron armas de seducción para la actriz colombiana Maritza Rodríguez. Nacida en Barranquilla, la estrella de novelas como “Silvana, sin lana” y “El señor de los cielos” solía sentir que su look no era el que más encajaba con el gusto popular de su ciudad natal. El tiempo y su vocación de modelo harían que esa sensación cambie. Con ella conversamos sobre este proceso y lo que significa la belleza ahora que se encuentra temporalmente alejada de las cámaras.

¿Quiénes fueron sus íconos de belleza cuando eras niña?

Cuando era niña, mi ícono de belleza era la mujer maravilla, Lynda Carter. A mí se me hacía que era en todo sentido una mujer bella. Aunque tenía sus gafas y siempre su pelo recogido, su forma de belleza, su manera de vestir y el traje de mujer maravilla era para mí como wow, una mujer en todo sentido.

Ya en el medio de la televisión cuando yo veía novelas me gustaba Lucia Méndez porque era una perfección de belleza, representaba a la mujer mexicana con mucho color y yo soy de mucho color. Era completa y de las muchas que caminamos por la alfombra roja y protagonizamos telenovelas yo creo que ella en su época llevaba el pie adelante a lo que hoy día nosotras somos.

¿Qué tipo de adolescente eras en cuanto a arreglarte?

Nunca fui de irme más allá de mi etapa. Siempre fui niña, siempre fui adolescente. Creo que nunca quise usar tacones altos cuando era niña. En cuanto al maquillaje fue lo mismo. En mis quince años se me olvidó maquillarme. Yo me dejaba guiar tanto por mi mama, yo era su muñeca, ella cosía y nos hacía todos los vestidos, escogía los zapatos. Yo nunca escogí nada. Siempre me deje llevar por su gusto.

Creo que me maquillé a los 18 años. Mi primer trabajo que lo hice como a los quince o dieciséis años vendía ropa para niños, y con mi primer sueldo fui y me compré un rímel, color brown, como para que mis pestañas tuvieran algo ¡imagínate tú!

¿Tuviste algún complejo de belleza que superaste?

Por supuesto que sí. Tengo el prototipo atípico a la mujer barranquillera y más en la época en la que estaba, en la edad de ser llamativa para los hombres. Acomplejada no, [pero] no que fuera la mujer que todo hombre saca a bailar. De hecho, en las minitecas que iba de chica, siempre me quedaba sentada y nadie me sacaba a bailar. ¿Por qué?, porque yo era tan blanca, tan flaca, cero cadera y en aquella época pues obviamente la mujer voluptuosa era lo que llamaba la atención, más morenas. Pero fíjate que eso me sirvió a mí mucho para entrar en las pasarelas.

Cuando descubrí que era mejor ser un gancho que [tener] curvas me sentí ya más cómoda. Con el modelaje pude sacarle provecho porque sabía qué explotar y qué esconder dentro de mi apariencia física y jugar mucho más con mi rostro que era mucho más llamativo, mi pelo.

¿Cómo ha cambiado tu estilo a través de los años?

Fue cambiando mucho… empezando de ser una chica de una ciudad pequeña, Barranquilla, tropical, que de shorts, de colores y de no saber mucho de moda. Ya cuando paso a Bogotá el estilo de ropa por el clima es diferente y ya realmente [se trata de] marcar un estilo aunque siempre mantuve la onda más discreta, más sobria. Cuando me volví la estrella quise convertirme en ícono de moda. Mi gran inspiración fue pues obviamente Jlo que es la gran diva de las alfombras.

Siempre he sido muy clásica, aunque últimamente rompí con un toque de atreverme un poco a lo sexy. Ahorita estoy en una etapa completamente distinta más conservadora que me gusta mucho. Fue poco a poco, de pasar a ser la chica de provincia a una mujer internacional que sabe qué combinar, que está de tendencia, que está de moda o qué poner de moda.

¿Cómo se siente estar siempre en el ojo público? ¿Te afecta lo que otros dicen de tu estilo?

Tanto la moda, como la belleza va cambiando a la medida que tú vas madurando. Te liberas de muchos complejos y la aprobación. Cuando te vas a como eres tú realmente, a lo que tú quieres expresar y proyectar en ese momento, te pones realmente lo que a ti te hace sentir bien. Por eso fue que en varias alfombras fui la mejor dentro de las mejores, porque salí un poco de sentirme aceptada o enjuiciada y viví la autenticidad de quien soy. Increíblemente a través de la moda, a través de la belleza, que parece algo insignificante, estás transmitiendo lo que eres interiormente.

Para mí la moda se convirtió en una voz que expresaba como sonreía mi alma y realmente la moda la vivo así. Hoy en día puede que la gente me empiece a juzgar con mis gorritos o con mi pelo recogido, con mi ropa mucho más conservadora pero eso es lo que hoy en día siento, vivo y estoy muy contenta y muy feliz.

Fuente EP Mundo People en Español
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