Murió quemado niño discapacitado dejado solo en casa

Andrei, un niño de nueve años, con parálisis cerebral, falleció la noche del pasado sábado en Zaragoza al incendiarse su vivienda cuando se encontraba solo. Ocurrió pasadas las 21.00 horas en un bloque de pisos sociales en el popular barrio zaragozano de Oliver.

Según los bomberos, el incendio se originó de forma accidental en la cocina-salón, al parecer por un fuego mal apagado, y el pequeño falleció por la inhalación de humo. No obstante, será la autopsia la que aclare la causa de la muerte y la investigación, a cargo de la Policía Científica, la que determine el origen exacto del fuego y depure posibles responsabilidades.

El niño, de nombre Andrei, vivía con su madre Irina N., quien en esos momentos no se encontraba en la vivienda. Según confesó después, había salido momentáneamente a comprar.Llegó poco después cuando el fuego ya estaba sofocado e intentó subir al piso, pero la Policía se lo impidió, según el testimonio de algunos vecinos. Tuvo que ser atendida por una crisis nerviosa al enterarse de lo sucedido, y fue traslada en una ambulancia al Hospital Clínico de Zaragoza.

Los bomberos de la capital aragonesa recibieron el aviso del incendio sobre las 21.00 horas y acudieron al lugar con cuatro dotaciones, una ambulancia y varios vehículos, entre ellos la autoescala de 30 metros que emplearon para acceder al piso de un vecino por una ventana.

Una dotación se encontraba en ese momento sofocando un incendio en un matorral cerca de allí por lo que pudo llegar en apenas ocho minutos. Una vez en la vivienda, los bomberos detectaron que había mucha carga térmica y abundante humo, que se había extendido por la caja de la escalera de la comunidad.

Tuvieron que sacar a un vecino con la autoescala y auxiliar a otras dos personas por inhalación de humo.Cuando entraron al interior de la vivienda y sofocaron las llamas, según su primera deducción, iniciadas en la cocina, de tipo americano (sin separación con el salón), localizaron el cuerpo del pequeño sin vida en el salón.

El resto de vecinos del inmueble, salvo uno que fue atendido por inhalación de humo, no precisaron de asistencia.

Los vecinos del número 92, donde se produjo el siniestro, estaban “muy afectados” por lo ocurrido. Conocían a Andrei e indicaron que era habitual ver a la madre, de 24 años y nacionalidad rumana, que lo sacaba a pasear en silla de ruedas.

Ella cuidaba sola de su hijo, pues el padre biológico del niño la abandonó cuando se quedó embarazada con 15 años. La mayoría de sus familiares y allegados vive en Rumanía.Elena Enciso, de la Asociación de Vecinos del Barrio Oliver, señaló que se trata de una mujer ejemplar y luchadora. La calificó como una “madre coraje y desvivida por su hijo. Siempre estaba con él, siempre cuidándolo”.

Andrei dependía totalmente de su madre, pues no podía andar por sí solo, ni comer ni hacer prácticamente nada y además tenía problemas respiratorios.

“Estaba vegetal”, según manifestó una vecina.

Por eso, siempre solía haber alguien con él y, cuando la madre salía a hacer algún recado, dejaba al niño con algún vecino de su confianza. Sin embargo, por motivos que se desconocen, en el momento de declararse el fuego, el niño se encontraba solo en casa.

El edificio donde se produjo la tragedia, en el número 92 de la calle Antonio Leyva, una vía que atraviesa el barrio, está gestionado por Zaragoza Vivienda y se trata de pisos sociales. El Ayuntamiento de Zaragoza expresó ayer sus condolencias a la familia y allegados del niño, así como a los vecinos del barrio Oliver, conmocionados por la muerte del pequeño Andrei.

Fuentes municipales indicaron que el bloque en el que se produjo el siniestro no presenta daños en otras viviendas o zonas comunes, según constató la inspección realizada por personal de la sociedad municipal Zaragoza Vivienda, propietaria del edificio.

Además, añadieron que un trabajador social atenderá a los vecinos y familia afectada por este suceso. Precisamente, en los bajos del edificio, donde se produjo el incendio, la Fundación Adunare desarrolla un programa comunitario de integración para lograr el desarrollo de los niños del barrio Oliver, donde hay algunas colonias de etnia gitana y emigrantes, y prevenir situaciones de exclusión social.

Fuente EP Mundo El Mundo