Pendiente Trump, el estado más opositor de EEUU se prepara

Bastión demócrata y un estado muy progresista, California lidera el movimiento de oposición contra el presidente Donald Trump, con cada vez más militantes estrenándose en la política.

El llamado “Golden State” (“estado dorado”) es el más poblado de Estados Unidos y concentra la mayor cantidad de inmigrantes legales e ilegales, y choca casi en todo con la política de Trump, que quiere construir un muro en la frontera con México y ya canceló un programa que permitía a jóvenes indocumentados trabajar.

“Cada vez que hay una decisión sobre una política, California recibe un golpe en el estómago. Sin duda somos la principal fuerza de resistencia”, explicó a la AFP Sherry Jeffe, profesora de políticas de gobierno de la universidad del Sur de California (USC).

Y el gobernador Jerry Brown proclamó a su estado “santuario” -prohibiendo a las policías locales que colaboren con las autoridades federales en operaciones migratorias- y prometió respetar el acuerdo climático de París a pesar de la decisión de Trump de salirse.

Bloqueos directos

La corte de apelaciones de San Francisco también ha jugado un papel clave al bloquear -junto a los estados de Washington, Maryland y Hawái- el bloque migratorio a países de mayoría musulmana.

Eso sin contar la legalización de la marihuana, contra la que se opone el secretario de Justicia Jeff Sessions; y el impulso de algunos baños transgénero en las escuelas.

Cuando Trump ganó las elecciones hace un año, Los Ángeles fue escenario de masivas protestas, incluida la mayor de mujeres en todo el país, y desde entonces, en las universidades, cada vez que un portavoz de extrema derecha es invitado a hablar, grandes operativos de seguridad son activados para evitar enfrentamientos.

Las manifestaciones han disminuido, pero el movimiento sigue creciendo.

Mary-Virginia Watson, dirigente de los Socialistas Democráticos de América (DSA) en San Francisco, cercana al senador y ex aspirante presidencial demócrata Bernie Sanders, dijo que allí crecieron “de un pequeño grupo de 100 personas a 800 desde la elección”.

Esta afluencia de nuevos militantes se extiende por todo el país, pero principalmente en California, que tiene larga tradición de luchas progresistas. Talia Osteen es una de las nuevas reclutas. Por largo tiempo trabajó en organizaciones por los sin techo pero nunca se metió en política hasta el triunfo de Trump.

“Me di cuenta lo frágil que es nuestra democracia y cuánto requiere que seamos más activos”, dijo durante un recorrido puerta a puerta para registrar votantes un domingo de mañana en Palmdale, donde vive, a una hora de Los Ángeles.

Testimonios desgarradores

Osteen, música y productora de 34 años, dedica ahora cada tiempo libre que tiene a la política, sea publicando en Twitter, leyendo artículos o llamando a sus representantes en el Congreso.

“Se convirtió en una prioridad, es increíblemente personal. Soy una mujer y me siento atacada” por el gobierno conservador de Trump, que aseguró, cada vez más erosiona sus derechos.

“Estoy casada con otra mujer, y nuestro matrimonio es mal visto por la mayoría del Congreso, y soy judía y ahora vemos gente en manifestaciones gritando ‘los judíos no nos reemplazarán’”, lamentó.

Watson indicó por su parte que nunca vio “una energía así” por hacer proselitismo, ni siquiera durante el movimiento contra la guerra en Irak, en el que “la gente iba solo a protestar”.

Jessica Craven, una vendedora y cantante de 49 años, ha participado de campañas demócratas desde que Al Gore perdió la elección en 2000, pero con la “ducha fría” que representó el triunfo de Trump se activó a otro nivel.

Escribe ahora un boletín informativo diario con una lista de actividades que una legión creciente sigue al pie de la letra.

“Llamemos con celo y fuerza” a senadores, indicó en un número reciente en el que exhortó además a contactar a la oficina de Scott Pruitt, el escéptico sobre el cambio climático que dirige la agencia de medio ambiente (EPA).

Los progresistas esperan que este activismo creciente sirva para sacar ventaja al movimiento ultraconservador Tea Party, que sacudió la política estadounidense y ayudó a los republicanos a tomar el control de los poderes legislativo y ejecutivo.

“Tenemos que luchar, para recuperar la cámara baja del Congreso y espero, el país”, indicó la guionista Ari Posner, que junto a Osteen, registra votantes.

Fuente EP Mundo El Nuevo Herald