Pierden 8 familiares en la matanza de Texas y culpan a la Fuerza Aérea

La familia Holcombe, que perdió a ocho integrantes durante la peor masacre en la historia reciente de Texas, considera que los fallos de la Fuerza Aérea hicieron posible el ataque contra la iglesia de Sutherland Springs el 5 de noviembre.

Una querella presentada por la muerte de Bryan Holcombe, quien era el pastor sustituto durante la misa de aquella mañana, alega que su muerte “fue causada total o parcialmente por las fallas institucionales del Departamento de Defensa de Estados Unidos”, que no ingresó el expediente criminal del atacante en una base de datos del FBI usada para verificar quién puede comprar armas, de acuerdo al texto de la queja obtenido por la estación local Kens5.

En total, 26 individuos fallecieron, incluido el bebé no nato de Crystal Holcombe, y 20 personas resultaron heridas.

De acuerdo a una ley federal de demandas por agravios (FTCA), esta querella administrativa abriría el camino para una demanda. La Fuerza Aérea tiene seis meses para admitir o rechazar la acusación. Si la niega, se puede avanzar al siguiente paso, pero si acepta que fue negligente es posible que se llegue a un acuerdo monetario, explica un reporte del San Antonio Express News sobre la queja.

Un día después de la tragedia, la Fuerza Aérea admitió que no había reportado la condena contra Devin Patrick Kelley por violencia doméstica contra su esposa e hijastro al Centro Nacional de Información Criminal del FBI, donde quedan sentados los registros delictivos en el país.

Kelley integró las filas de la Fuerza Aérea del 2009 al 2014. El Departamento de Seguridad Pública de Texas ha dicho que una disputa doméstica contra la familia de la esposa más reciente del atacante pudo haber desatado la masacre en Sutherland Springs.

Este martes, la oficina del inspector general de la Fuerza Aérea publicó resultados preliminares de su investigación. En ella confirma que el personal de la base aérea Holloman en Nuevo México “no reportó la información requerida a las agencias civiles del orden en el caso de Kelley”.

Pero sus hallazgos van más allá: la pesquisa determinó que el error no fue un incidente aislado sino que “fallas similares ocurrieron en otras localidades”.

“Aunque existen políticas y protocolos para reportar, faltó entrenamiento y supervisión”, señala el comunicado de la Fuerza Aérea que destaca que ya se están tomando y se implementarán medidas para prevenir fallas. Espera que el reporte final esté disponible “en los próximos meses”.

Joe Holcombe, el padre de Bryan, le dijo a la agencia AP que la Fuerza Aérea cometió “un error muy grave”. Integrantes de tres generaciones de los Holcombe murieron en la matanza. Bryan tenía 60 años.

“Papa Joe y (su esposa) Claryce no quieren que ninguna familia tenga que pasar por una tragedia tan devastadora y prevenible”, señaló el abogado de la pareja, Rob Ammons, en un comunicado.

Joe y Claryce, quien aparece como titular de la queja, quieren respuestas, enfatizó Ammons.

“Bajo la ley de 1996 que previene que personas que abusan de niños y de sus esposos tengan armas de fuego, la Oficina de Investigaciones Especiales debió ingresar la condena en la base de datos del FBI”, indicó el abogado. “No lo hizo, la Fuerza Aérea ha admitido. Todavía más, los actos de los que Kelley se declaró culpable –fracturar el cráneo de un bebé que era su hijastro y golpear y patear a su entonces esposa– podían ser castigados por más de un año de cárcel. Eso los convierte en felonías, que deben ser registradas en la base de datos”.

Kelley, de 26 años, falleció de lesionas autoinflingidas luego de ser herido y perseguido por dos residentes de Sutherland Springs que se percataron de la matanza. Ambos vecinos, Stephen Willeford y Jonhie Langendorff, encabezan la lista de testigos enumerados en la querella de los Holcombe.

Fuente EP Mundo Univisión