Se disfrazaba de hombre para poder asistir a la universidad

Es conocida la historia de Concepción Arenal, la eminente feminista y defensora de los derechos de los presos del siglo XIX que se disfrazó de hombre para poder asistir como oyente a la facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid.

Arenal fue descubierta y tras la intervención del rector, autorizada a seguir asistiendo, siempre como oyente, a las clases. Corría el año 1842 y Arenal escribiría numerosas obras de derecho procesal que tuvieron un gran impacto en España y Europa.

De quien no se sabe nada es de Julia, la misteriosa estudiante que durante esa misma época se rumoreaba en Madrid que se había matriculado en la Universidad Central, ubicada en San Bernardo, vistiéndose como un varón.

Ciento cincuenta años después, Julia, o al menos su estatua, sigue muy cerca de allí, desde 2003 esculpida en piedra por el artista Antonio Santin, que homenajea con ella a las mujeres estudiantes.

La estatua se llama Tras Julia y se la puede encontrar al final de la calle del Pez, casi en la esquina con San Bernardo, reclinada sobre el Palacio Bauer, que hoy es sede de la Escuela Superior de Canto, con sus apuntes en una mano y una mirada ligeramente melancólica.

Si entonces Julia tuvo que engañar a sus compañeros para poder licenciarse, hoy se sorprendería al saber que hay más mujeres estudiantes que hombres en la Universidad (son un 54,4%) aunque quizá le sorprendería menos saber que a pesar de esa mayoría solo un 20% de las catedráticas son mujeres.

Fuente EP Mundo La Vanguardia