Testimonio del marido de la española desaparecida en México huele mal

La investigación del caso de Pilar Garrido, la española desaparecida en México, se complica, según la nueva información a la que ha tenido acceso EL MUNDO.

Según afirman fuentes de la investigación a este periódico, además de laaparición de un rastro de sangre en el coche -algo que la Fiscalía de Tamaulipas ha negado pero que otras fuentes conocedoras de los hechos mantienen-, un nuevo dato hizo saltar las alarmas y dio un giro brusco a la credibilidad de la versión oficial de lo sucedido:

“El coche se lavó tras el supuesto secuestro y antes del momento en el que se interpuso la denuncia”, aseguran.

Ese hecho, junto a la tardanza en ponerse la denuncia en la que Jorge Fernández, el marido, hablaba de que el coche en el que viajaba junto a su mujer y su hijo fue interceptado en una carretera por tres hombres armados y bajaron a Pilar llevándosela secuestrada, hicieron saltar las alarmas de los investigadores mexicanos y españoles que llevan el caso.

“¿Quién y por qué se va a lavar el coche tras un secuestro? Esa es la pregunta que nos hicimos”, dicen desde dentro de la investigación.

Hay otra duda sobre ese primer momento: “Es extraño que tras el secuestro dejen al marido con el coche y plena capacidad de movimiento para dar la voz de alarma. Lo lógico es que se hubieran llevado con ellos el vehículo. Además, no ha habido aún petición formal de dinero por parte de los secuestradores. Todo es raro”.

En todo caso, Jorge fue examinado físicamente tras poner la denuncia y pasar los interrogatorios y según ha podido saber este periódico no presentaba ningún rasguño ni marca en su cuerpo que pudiera indicar que hubo una pelea.

También hay otro hecho que ha llamado mucho la atención de los investigadores. “En un primer momento lo que nos llegó del entorno más próximo de la desaparecida es que la relación entre la pareja pasaba un momento muy complicado, algo que ahora escuchamos que se niega. En los primeros interrogatorios del esposo los agentes españoles y mexicanos encontraron muchas incongruencias en el relato“, dicen fuentes de la investigación a este periódico. Más dudas.

Por último, el tiempo que tardó en interponer la denuncia es el otro punto débil del por ahora denunciante y único testigo de lo ocurrido. “Tarda más tiempo del normal en ponerse la denuncia. No puedo aseverar que sean dos días después (versión dada inicialmente) pero tardó mucho más de lo normal”, dicen los investigadores.

Todas las hipótesis abiertas

No hay en todo caso confirmación oficial aún de ninguna prueba ni Jorge Fernández ha sido acusado de nada. Sólo hay un proceso abierto en fase de indagatoria en el que todas las opciones se tratan como posibles.

La familia de Pilar, de hecho, en declaraciones hechas a otros medios de comunicación, niega la versión de que la pareja pasara un mal momento y mantiene una total confianza en la inocencia del esposo. “Confío plenamente en mi cuñado”, ha dicho a diversos medios Raquel, la hermana de la desaparecida.

“Llevan muchos años casados y sabemos que él quería mucho a mi hermana”.

“La Policía ha negado que se haya encontrado sangre en el coche. Esa prueba se hizo al principio y no se halló nada”, ha asegurado la hermana que mantiene una lucha constante por hallar a su hermana con vida tras los 17 días que lleva ya desaparecida.

Mientras, la investigación sigue su curso e intenta desenmarañar un extraño suceso donde se han encontrado varias incongruencias en la versión del denunciante sin que eso signifique que haya ya certezas que hayan conducido a detenciones. “Es sólo ahora la principal vía de investigación”, aseguran a este periódico.

El dispositivo de seguridad desplegado es grande y cuenta con gran presencia de fuerzas de seguridad estatales, federales, así como marines y soldados, que están peinando los 109 kilómetros que hay entre la localidad de Ciudad Victoria y Soto la Marina, donde supuestamente se produjo el secuestro.

La experiencia en vigilancia del marido hace ver sospechosa su declaración

Por último, el hecho de que el marido, como adelantó este periódico, trabajara en el C4 de Tamaulipas, el centro de control y vigilancia desde el que se lleva de forma conjunta las principales labores de seguridad del Estado, ha generado también dudas sobre el relato de una persona que está acostumbrada a temas de seguridad y que en las primeras horas tras el suceso tuvo una actitud indecisa. En todo caso, no hay culpables, sólo indicios que se están investigando.

Fuente EP Mundo El Mundo