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Jun

Abogadito de ICE robaba identidad a deportados ¿Para qué?

Actualizado: 29/06/2018 15:47

Cuatro años de prisión recibe un exabogado del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos en Seattle por robarse las identidades de personas que enfrentaban deportación.

El hombre fue sentenciado el jueves.Su objetivo con las identificaciones era usarlas para acumular facturas por $190,000.

Raphael Sanchez renunció cuando se presentaron cargos en su contra en febrero por los delitos cometidos a lo largo de cuatro años. Había supervisado procesos de inmigración en Alaska, Idaho, Oregon y el estado de Washington desde el 2011 como el máximo representante legal de la agencia en la región.

“A Sanchez se le entregó una autoridad significativa para representar a Estados Unidos en procedimientos cruciales de inmigración que afectaron profundamente las vidas de muchos”, dijeron los abogados Luke Cass y Jessica Harvey, de la sección de integridad pública del Departamento de Justicia, en un memorándum de sentencia a la corte. “Sanchez abandonó los principios que juró respetar y usó su autoridad meramente como vehículo para beneficio personal”.

Como parte de un acuerdo con la fiscalía en el que Sanchez se declaró culpable de fraude y robo de identidad, los fiscales y la abogada de Sánchez, recomendaron una sentencia de cuatro años de prisión.

Stamm atribuyó los crímenes a las tendencias autodestructivas de su defendido, incluyendo abuso peligroso de píldoras para dormir, que ella dijo se derivó de haber sido criado por un padre alcohólico y violento.

En una entrevista con funcionarios de la corte antes de ser sentenciado, Sanchez, de 44 años, que iba a ganar $162,000 este año, dijo que enfrentó problemas monetarios, depresión, fatiga y relaciones fallidas antes de iniciar sus actividades fraudulentas.

La trama de Sanchez comenzó en el 2013 y duró hasta el final del año pasado. Sanchez usurpó la identidad de al menos siete personas que habían sido o podían ser deportadas y entonces falsificó documentos de identificación, tales como tarjetas de Seguro Social y licencias de conducción, con sus nombres. A veces, usaba fotografías de una víctima reciente de asesinato que habían sido publicadas en la prensa.