Apuñaló sin control a su hermana por un motivo de película

Los conflictos familiares cotidianos pueden volverse mortales. Gavin Henderson necesitaba usar el baño, pero su hermana de 15 años no lo desocupaba. Se generó una discusión y presuntamente decidió dirimir la disputa apuñalando 53 veces a la joven, de acuerdo con el testimonio de un detective.

“Ella tardó mucho en el baño”, dijo el detective Jesús Maldonado durante una audiencia en corte el lunes al subir al estrado para testificar en el caso.

Maldonado estaba citando a una menor de 12 años que se encontraba en el apartamento donde se originó el hecho el 18 de junio pasado, en Atlanta. Ese día alrededor de las 3 p.m., Henderson necesitaba ir al baño, pero Keaira, una estudiante de Alpharetta High School, ya lo estaba usando.

Desconcierto

“Ella (la menor testigo del incidente) dijo que hubo un altercado porque Keaira Henderson tardaba demasiado en el baño, lo que condujo a una pelea”, testificó el detective.

Henderson, de 27 años, supuestamente buscó un cuchillo de caza de 10 pulgadas y siguió a Keaira mientras la joven huía despavorida del apartamento. En su desespero por preservar su vida comenzó a golpear las puertas de las residencias de los vecinos. Nadie pudo salvarla.

Cuando Henderson, quien había obtenido su libertad de una cárcel de Florida por delitos violentos, estaba hundiendo una y otra vez el cuchillo en el cuerpo de su hermana, la menor de 12 años abrió la puerta del apartamento y vio el crimen sangriento, de acuerdo con el canal WFTV9 local. Aterrorizada llamó a la mamá y esta a su vez se comunicó con el servicio de emergencias 911.

Desquiciado

Según las declaraciones de Henderson a la Policía, este presuntamente pensó que apuñalar a su hermana lo llevaría de nuevo a la cárcel, pero dijo que “no había marcha atrás” y siguió enterrándole el cuchillo. Después el hombre, cubierto de sangre, se dirigió a una tienda cercana, colocó el cuchillo sobre el mostrador y pidió al empleado que llamara al 911.

Al empleado le dijo que ocurrió un “accidente”, mostrando con un gesto la sangre todavía húmeda en sus manos y su camiseta, de acuerdo con el testimonio del detective.

Cuando habló con un operador del 911 dijo que deseaba entregarse. La Policía llegó al lugar y lo arrestó sin que ofreciera resistencia.

Las autoridades presentaron cargos de asesinato en primer grado, agresión agravada con intento de asesinato y crueldad contra una menor, según el informe del caso.

Cuando los agentes observaron el cuerpo de Keaira, no pudieron contar cuántas veces la había apuñalado, pero por la cantidad de heridas era evidente que no sobreviviría. La oficina del médico forense calculó que fueron 53 puñaladas.

Fuente EP Mundo El Nuevo Herald
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