Así fue la despedida del sacerdote asesinado (Fotos)

La trágica muerte del padre Iraluis a manos del hampa, sacudió al país. Decenas de personas asistieron a las misas que se realizaron en la Iglesia Nuestra Señora de Guadalupe, durante el velorio del sacerdote, como era conocido en la comunidad de Santa Isabel, al oeste de Barquisimeto, en donde atendía dos parroquias y además coordinaba al grupo de sacerdotes de la zona.

“Como Iglesia oramos por el eterno descanso de nuestro párroco, pero también pedimos por la conversión de quienes le dieron muerte. Como cristianos no podemos guardar rencor ni desear el mal a nadie, sino pedirle misericordia a Dios para tantos corazones que andan divagando, extraviados, que no conocen el valor de la vida, del respeto y la dignidad humana”, declaró Oswaldo Araque, vicario general de la Arquidiócesis de Barquisimeto.

Iraluis José García Escobar, de 38 años, pertenecía a la parroquia Nuestra Señora de Fátima, su primera y única iglesia durante más de una década, como dijo Maritza de Mesa, una de las feligreses que acudía a sus misas. A su vez atendía a la población de la parroquia Guadalupe.

“Nos dejó muchas enseñanzas, él siempre estaba preocupado por los niños, jóvenes y adultos, no tenía discriminación por nadie, a todos nos quería por igual”, recordó entre lágrimas.

El padre Miguel ofició la primera eucaristía, en la cual recordó la calidad humana y espiritual del sacerdote asesinado el lunes 9 de julio, cuando llegaba a la casa parroquial donde vivía, diagonal a la Iglesia de la zona.

“Ser sacerdote es una bendición, agradecemos a Dios porque el padre Iraluis pudo entrar en tantos corazones. Pedimos fortaleza para su familia y consuelo para seguir adelante, en oración y unidos. Confiamos en ti, Jesús”, dijo el sacerdote.

Dos testigos

Dos adolescentes fueron las únicas personas que presenciaron el suceso donde fue asesinado el padre Iraluis. Ambas rindieron declaraciones en el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc).

Aproximadamente a las 3:15 de la tarde, el padre Iraluis llegaba a la casa parroquial de Santa Isabel, donde residía.

Manejaba una camioneta Terios que estacionó adentro de la vivienda. Antes de cerrar el garaje las dos jóvenes lo llaman para conversar sobre unas actividades de la Iglesia.

En ese momento observaron que venían a pie dos antisociales armados. La primera reacción del sacerdote fue correr y en ese momento, los delincuentes disparan, el primer tiro fue rasante en el cuello, pero el segundo fue en el costado izquierdo y no salió.

Las adolescentes comienzan a gritar y la patrulla que pasaba por el lugar atendió el llamado. Iniciaron una persecución que terminó con la muerte de Rainer José Rodríguez Ramírez y la huida del segundo delincuente.

Rodríguez Ramírez, de 20 años, tenía antecedentes por homicidio y robo.

La primera solicitud data del 26 de septiembre del 2014, emitida por juzgado I de control, sección responsabilidad penal adolescente, delito homicidio y robo.

Le sigue un intento de robo de vehículo el domingo 6 de noviembre, en la Zona Industrial I de Barquisimeto y dos solicitudes por homicidio, que datan de junio de este año.

Aunque era conocido por pertenecer a una banda del sector Las Tinajitas, ubicado al norte de Barquisimeto, no iba a su casa desde hacía varias semanas, porque otros delincuentes, con quienes mantenía una riña, lo estaban buscando.

La camioneta quedó estacionada en la casa parroquial, como la dejó el padre Iraluis.

Fiscalía sexta investiga

El Ministerio Público designó a la Fiscalía sexta, en materia de delitos comunes, del estado Lara, para que investigue el asesinato.

Según nota de prensa, informaron que tienen identificado al segundo sujeto que participó en el homicidio y emitirán la orden de aprehensión.

Déficit de sacerdotes

En la parroquia Fátima, el padre Iraluis promovió la apertura de un comedor para los niños con más necesidades de la comunidad. Funcionaba de lunes a viernes, como detalló María Jiménez, quien en pocas semanas cumpliría 11 años trabajando junto al sacerdote.

No se sabe qué pasará con el comedor y su funcionamiento, tampoco quien vendrá cómo reemplazo, porque según el vicario Oswaldo Araque, también hay déficit de sacerdotes.

“Este año han muerto cinco, los cuatro anteriores por causas naturales. Diez están fuera del país estudiando, preparándose para ser mejores guías espirituales. Tenemos unas ocho parroquias con vacantes. El arzobispo será quien designe al sacerdote que las atienda”, detalló el vicario general.

Por su parte, el joven Jesús Viloria, coordinador de monaguillos, recordó al padre Iraluis como una persona muy carismática, siempre dedicado a darles consejos a todos.

“No quería ver a ningún niño sufriendo, siempre que le venían a pedir, él les daba algo”, agregó Viloria.

Sobre el suceso, dijo que esperarán las investigaciones y no repetirán rumores sin fundamento.

“El padre Iralis siempre nos inculcó no creer en los rumores”, acotó.

En este sentido, María Jiménez comentó que en el despacho de la parroquia ya habían robado antes, sin especificar cuántas veces.

“Se habían llevado cosas materiales”, dijo.

Sonrió al recordar la alegría que siempre regalaba el padre Iraluis, quien era “muy mariano y 100% cardenalero”, al referirse al equipo de béisbol profesional local: Cardenales de Lara.

Dolor ante la inseguridad

El vicario general, Oswaldo Araque, dijo estar consternado por el asesinato del sacerdote, como también por las miles de personas que mueren a manos del hampa cada día en Venezuela.

“Tenemos un gran dolor por la pérdida del padre Iraluis. Desde su ordenación había hecho una entrega incondicional al trabajo pastoral, siempre preocupado por formarse, por ser un mejor sacerdote, era muy querido por todos los feligreses”, contó.

Mencionó la preocupación de la Iglesia Católica por el aumento de los índices de violencia, la anarquía, la pérdida del respeto y del valor a la vida.

“Tenemos que hacer un trabajo fuerte para motivar e impulsar el valor a la vida y a la dignidad humana, desde el conocimiento de Dios y de la vida en Jesucristo”, precisó Araque.

María Jiménez, quien trabajó con el padre más de una década, dijo que habían robado en anteriores oportunidades en el despacho de la parroquia | Foto: Keren Torres

El capellán de la Policía del estado Lara, Oscar Fréitez, reafirmó que como sacerdotes les corresponde promover los valores perdidos y los mandamientos de Dios, como el quinto, que dice: “No matarás”.

“Lo que pido es mucha oración por él y por quienes lo asesinaron. ¿Justicia para qué? Aquí en Venezuela no existe la justicia. Se nos fue, mejor dicho, nos lo quitaron”, dijo María Jiménez, su asistente durante la última década.

Fuente EP Mundo El Pitazo
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