Así terminaron los paparazzis del topless de Kate Middleton

El escándalo de las fotos topless de Kate Middleton hizo que la casa real británica tomara medidas extremas y dibujara una línea roja para fija un limite en torno a la intimidad de sus miembros.

Por tal motivo la historias de las fotos de la duquesa de Cambridge se llevó a los tribunales, una corte de apelaciones de Versalles, en las afueras de París, empezó ayer a analizar el recurso contra las fuertes multas que les fueron impuestas a dos directivos de la revista francesa Closer y a los dos fotógrafos que captaron las polémicas imágenes que dieron la vuelta al mundo hace seis años.

Las fotos de la discordia fueron tomadas durante unas vacaciones de los duques de Cambridge en Francia en el verano de 2012.

La casa real británica, que exige un rígido protocolo de vestimenta a sus miembros, consideró que las fotos eran tan intrusivas que decidió acudir a los tribunales y pidió una indemnización ejemplar de 1,5 millones de euros.

Durante el juicio, fue leída una carta del príncipe Guillermo en la que decía que el caso le recordaba al de los paparazis que perseguían a su madre, la princesa Diana, que murió en un accidente de tráfico en París en 1997 cuando huía, precisamente, de los fotógrafos. El mensaje fue nuevamente evocado el miércoles antes el tribunal de apelación de Versalles por el abogado de la pareja real, Jean Veil.

La multa decretada en el juicio del año pasado fue mucho más moderada que la reclamada, la casa real británica se dio por satisfecha y dio el caso por cerrado. Sin embargo, los acusados (dos directivos de Closer y los dos fotógrafos autores de las imágenes) decidieron recurrir el fallo. Alegan, según el abogado de la revista, Paul-Albert Iweins, que si bien la decisión judicial es “conforme a la jurisprudencia”, la multa impuesta es “exagerada para tratarse de un simple caso de privacidad”.

Durante la audiencia de este miércoles, Iweins presentó el caso desde el ángulo de la libertad de prensa, según la agencia France Press (AFP). “La familia real de Inglaterra vive de su imagen y de la gestión de su imagen”, quien asegura que las fotografías que llevaron a este juicio no son más que una “escena banal” de la vida de una joven pareja que no han tenido más que un efecto positivo sobre ellos.

Frente a los argumentos de la defensa, la fiscalía insistió en que los dos directivos de Closer paguen los 45.000 euros que les fueron impuestos el año pasado, que es la pena máxima prevista para este tipo de infracción. También calificó de “insuficientes” las penas de 10.000 euros asignadas a los fotógrafos Cyril Moreau y Dominique Jacovides, que siempre han negado que tomaran las fotos con teleobjetivo.

Fuente EP Mundo El País
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