Así va la guerra por el poder entre chavismo y madurismo

Cuidado. El poder, a lo interno, comienza a mostrar síntomas de resquebrajamiento. En la cúpula, integrada por Delcy y Jorge Rodríguez, Tareck El Aisami, Cilia Flores y en menor medida, Diosdado Cabello, no disimulan que algo ocurre en las bases que sostienen al Gobierno. Con esto nos referimos, desde luego, a la Fuerza Armada. El sostén principal.

Nicolás Maduro ha sabido depurar su entorno. Quiere todo el poder posible. Lo demostró con la purga en cámara lenta de Rafael Ramírez Carreño. Antes, había defenestrado a Miguel Rodríguez Torres, un originario del 4 de febrero. Y aunque no se atrevió con Diosdado Cabello, ha ido reduciendo su margen de maniobra también en cámara lenta. El último desaire para Cabello, fue la creación del movimiento Somos Venezuela, cuya jefatura quedó en manos de Delcy Rodríguez.

Cabello y Rodríguez Torres, forman parte del chavismo originario. De los complotados en las asonadas militares en 1992. Son incómodos para el régimen.

También resultó un estorbo Rafael Ramírez, pues junto a Cabello y a Maduro, hicieron un pacto de sucesión frente a Hugo Chávez: primero gobernaría Maduro sin derecho a reelección, luego Ramírez, y finalmente Cabello.

Maduro ha roto el pacto. De allí que comenzara a purgar su entorno. La joya de la corona en el ala civil era Petróleos de Venezuela. Expulsó a Ramírez y a todas las piezas de éste, incluyendo a su primo, Diego Salazar. Ramírez amenazó y Maduro lo ignoró. Que Ramírez haya dicho públicamente que aspira a la presidencia de la República, deja evidencia del pacto roto. El último ejercicio de purga ha arrancado contra los militares del chavismo originario. Alborotan, indirectamente, el fantasma inefable de las rebeliones militares, que ya deberían estar desterradas de América Latina.

La guerra entre chavistas y maduristas por el control del poder, puede terminar llevándose al país por delante.

Los primeros, porque según el propio Gobierno, son artífices de una conspiración. Y los segundos, porque en su delirio por conservar el poder, han sido capaces de suprimir hasta las más elementales formas democráticas, que algún día tendrán que regresar a Venezuela por la vía pacífica, electoral y constitucional.

Fuente El Coo
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