Así vieron a Trump durante apertura de embajada en Jerusalén

EEUU trasladó este lunes oficialmente su embajada de Tel Aviv a Jerusalén, en una jornada de sangrientas protestas que ha dejado al menos 43 muertos en Gaza y pone en duda el ya moribundo proceso para un acuerdo de paz duradero en la región.

El evento oficial en el antiguo consulado, bajo fuertes medidas de seguridad, contó con la participación de autoridades de EEUU e Israel, incluyendo el embajador estadounidense, David Friedman, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el presidente israelí Reuven Rivlin.

La apertura de la embajada, con una fuerte carga política y simbólica para la región, fue una promesa electoral del presidente Donald Trump en 2016, pero desató fuertes críticas de decenas de aliados de EEUU en el mundo.

Trump, que anunció el traslado en diciembre pasado, no estuvo presente pero envió un mensaje por videoconferencia desde Washington.

“Jerusalén es hoy la sede del gobierno de Israel, de su Parlamento y de su Corte Suprema. Israel es una nación soberana con el derecho que tienen todas las otras naciones soberanas a designar su propia capital“, afirmó Trump, quien elogió el “espíritu inquebrantable del pueblo judío”.

Por su parte, Netanyahu agradeció el gesto de Trump, al señalar que “con el reconocimiento de la historia, usted ha hecho historia”.

Es que el evento se produjo exactamente en el 70 aniversario de la creación del Estado israelí -que incluyó la partición de Jerusalén- y en víspera del inicio del “Ramadán” y del “Nakba”, en el que los palestinos conmemoran su desplazamiento en 1948 de tierras ancestrales que consideran suyas y que ahora están bajo ocupación israelí.

La comitiva estadounidense de unas 250 personas incluyó además al subsecretario de Estado, John Sullivan; al secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, y la hija del presidente estadounidense, Ivanka Trump, y el esposo de ésta, Jared Kushner, ambos asesores de alto rango de Trump.

La embajada mantendrá a parte de su personal en la calle HaYarkon en Tel Aviv, donde se instaló a finales de la década de 1960, mientras EEUU busca un edificio que se adecúe a los requisitos de seguridad exigidos por el Congreso.

Las imágenes en el barrio de Arnona contrastaron con las de una protesta de unos 40,000 palestinos, a 50 millas de distancia, en las cercanías de la valla que separa a la Franja de Gaza de Jerusalén.

Protestas

El enfrentamiento con el Ejército israelí dejó al menos 43 muertos y más de 1,600 heridos, y las fuerzas de seguridad se preparan para posibles ataques con morteros desde el lado de Gaza. Otra protesta a 200 metros de la embajada tuvo menos concurrencia y se realizó de forma pacífica.

El gobierno de Trump insiste en que la apertura de la embajada no altera el compromiso de EEUU con un proceso de paz en Oriente Medio.

Sin embargo, el traslado deja en el aire tanto la posibilidad de más protestas violentas, a corto plazo, como si esta movida unilateral de Trump ayudará o agravará el ya difícil diálogo de paz en una región convertida prácticamente en polvorín.

Si ha habido un “desierto diplomático” por la falta de embajadas en Jerusalén, como le llamó el exdiplomático, José Benarroch, es precisamente porque ningún presidente de EEUU había querido el traslado hasta que no se resuelva el contencioso en torno a las fronteras de la urbe, y hasta que no haya un acuerdo de paz entre palestinos e israelíes.

En Jerusalén, una ciudad sagrada que se disputan judíos, musulmanes y cristianos, viven poco más de 865,700 personas, de las cuales el 61% son judíos, el 37% son musulmanes, y el 2% son cristianos. En 2017, recibió a poco más de 2,8 millones de turistas.

Fuente EP Mundo El Diario NY
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