Carismática joyera le monta una tienda al yerno y paga con sangre

Nadie sabe qué pasó por la cabeza de José María el jueves por la mañana para matar a su suegra. La apuñaló en el interior de una tienda que ella misma le había puesto. Felisa Álvarez Navarro, una joyera murciana pero residente en Sabadell desde su juventud, es la última asesinada víctima de la violencia machista en España. Esta vez, el asesino no ha sido su marido. Ha sido su yerno.

Los hechos tuvieron lugar el jueves 5, sobre las once y media de la mañana, en la céntrica calle de Gràcia (Sabadell). En el número 48 hay una perfumería llamada Saggara. Se dedica a imitar fragancias famosas y venderlas a 10,90 euros. La tienda la regenta José María, un sabadellense de 43 años que ha sido detenido como presunto asesino de su suegra.

La carismática joyera

“¿Que si siempre saludaba? Pues no creas. Este no mucho. Era de hablar poco y apenas se relacionaba. Lleva un año la tienda abierta y apenas hemos hablado”, cuentan dos comerciantes del centro de Sabadell sobre José María. Un hombre de carácter reservado y con poca suerte en los negocios. Lo ha intentado en varios frentes, pero nunca ha triunfado con ninguno.

Felisa Álvarez, de 72 años, fue apuñalada por el marido de su hija en su comercio de Sabadell (Barcelona). Es la séptima mujer asesinada por la violencia machista en 2018

Todo lo contrario que su suegra, Felisa Álvarez, a la que todos conocía como Feli. Nació hace 72 años en Caravaca de la Cruz (Murcia), pero lleva viviendo en Cataluña desde su juventud. Simpática, habladora y carismática, es la dueña de dos joyerías en Sabadell que siempre han funcionado muy bien. “Parecía más joven. Siempre vestía muy elegante y con mucha clase”, cuenta Marina, una mujer que conoce a Feli desde hace años “porque le he comprado relojes y joyas más de una vez. De hecho la vi ayer por la mañana y nos saludamos”, cuenta aún en estado de shock.

Tras jubilarse, Feli y su marido dejaron los negocios al cargo de sus hijos y se fueron a vivir al tranquilo municipio vecino de Castellar del Vallès, la patria chica de Dani Pedrosa. Un pueblo de montaña lejos de los agobios de una ciudad grande como Sabadell.

José María está casado con Mónica, una hija de Feli. Ambos tienen un hijo en común de seis años. “Una familia feliz y sin problemas“, cuentan desde su entorno. José María es un tipo normal que no tiene antecedentes policiales. Sus suegros le pusieron varias tiendas, pero nunca le fueron bien. “Es la tercera que le abrían ya. Los negocios de ese chico no acababan de arrancar nunca”, cuenta Marina,

De visita por sus comercios

Feli ya estaba retirada, pero le gustaba ir a visitar sus tiendas. Se dejaba caer más a menudo por las joyerías que llevan sus hijos que por esa especie de perfumería que le puso a su yerno; ese lugar en el que, ademas de colonias de imitación, también venden bisutería y otras baratijas. Pero el jueves por la mañana, se desconoce el motivo, Feli se presentó allí.

Tampoco se sabe qué fue lo que desencadenó que José María la apuñalase hasta la muerte. Nadie escuchó nada. No hubo gritos. No hubo golpes ni forcejeos. “Aquí las paredes son de papel. Si se hubiesen peleado o ella hubiera chillado nos hubiéramos enterado”, asegura la peluquera del comercio contiguo. Pero no. Nadie escuchó nada. “También nos parece raro que el tío tuviese un puñal en una perfumería. A mí me parece como muy premeditado, ¿no?”, apuntan en el comercio de al lado.

Creían que era un atraco

En el pueblo circulan versiones de todos los colores sobre los motivos del crimen. Que si era un tema sentimental. Que si José María se estaba separando. Que si Feli le echaba en cara lo mal que iba el negocio. En realidad nadie sabe nada.

“Desde fuera no parecía que tuviesen una mala relación entre la suegra y el yerno, pero eso son cosas de cada casa”, cuenta un vecino.

Dicen en el barrio que fue él mismo el que avisó a los Mossos d’Esquadra. No había nadie más en la tienda. Sobre las once y media llegaron cuatro coches patrulla. “Uno entró en dirección contraria y varios agentes empezaron a correr hacia el interior de la tienda. Pensábamos que le habrían atracado y salimos a la puerta a decir “qué putada, que han atracado a este hombre”. Pero al rato lo han sacado esposado. Nos hemos quedado fríos todos”, explican en la peluquería.

Ahora están todos en shock. Nadie veía en José María a una persona capaz de matar a nadie, y menos de su propia familia. Nadie imaginaba que Feli, la carismática joyera, acabase asesinada por él. Un vecino del barrio de Sol i Padrís, donde ella vivió mucho tiempo, cree que “Feli estaba ahora en un buen momento. Hace unos años sí me dijo que había estado con depresión, pero ahora se le veía bien. Se iban de vez de viaje con su marido a la playa, se llevaba bien con todo el mundo y quería mucho a su nieto”. Un nieto de seis años al que alguien le tendrá que explicar algún día que papá mató a la yaya a puñaladas. a

Fuente EP Mundo El Español
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