Chapuzón nocturno en el Ebro se torna en un cuento de terror

Un joven, quizás acalorado, se lanzó de noche a las aguas del Ebro. La corriente se lo llevó, pero pudo comunicarse con los bomberos.

El calor propio de estas fechas, que incluso parece no cesar ni por las noches, propicia que apetezca darse un chapuzón a la mínima oportunidad, aunque siempre hay que tener en cuenta el peligro inherente a bañarse en los ríos.

Esta máxima es la que debería haber tenido en la cabeza un joven que durante la pasada noche se lanzó al río Ebro a su paso por la capital ribera, sin sospechar que la corriente podría jugarle una mala pasada.

Así fue, aunque el joven tuvo la suerte de que se avisó a los bomberos de Tudela, que se desplazaron hasta la zona del embarcadero, junto al paseo del Prado, y consiguieron rescatar al hombre, que no podía volver a la orilla.

Las autoridades recuerdan que hay que tener mucha precaución cuando se accede a ríos o lagos, ya que la corriente puede ser más traicionera de lo que aparenta y el susto puede acabar en tragedia.

Fuente EP Mundo El Español Navarra
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