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Jul

Cierran un pueblo para que Pedro Sánchez asista a una boda

Actualizado: 02/07/2018 16:13

Seguramente era el invitado más importante de la boda. Pedro Sánchez, presidente del gobierno español, hizo acto de presencia y el acceso a la localidad quedó cerrado.

Si usted hubiera querido disfrutar ayer el día para recorrer uno de los rincones más deliciosos de La Rioja como es la recoleta localidad de Aldeanueva de Cameros, alguien le habría salido al paso para decirle que estaba prohibido pasar.

Entre la majestuosidad de las montañas que le rodean y la vegetación que le envuelven, su límite estaba ayer marcado en los contenedores de reciclaje ubicados en la entrada principal. Las calles perfectamente empedradas, las deliciosas casas rehabilitadas al estilo serrano más puro, el añejo puente que preside el corazón de su callejero y hasta la ermita barroca de Santa Ana quedaron ayer vetados para todo el mundo pese a ser un espacio público excepto para los propios vecinos (y sus allegados) y 80 personas: los invitados a la boda que copó el pequeño municipio.

Entre ellos, uno muy especial que motivó el inusitado despliegue de seguridad para un pueblo dominado a diario por la tranquilidad casi absoluta: Pedro Sánchez.

El rumor que había corrido a lo largo de toda la semana se confirmó ayer. La boda de su cuñado en Aldeanueva, donde posee desde hace años una vivienda junto a su pareja y a donde Sánchez ha viajado con anterioridad para disfrutar de algunos momentos de asueto, tenía prevista la presencia a título particular del ahora presidente del Gobierno. La apretada agenda oficial del líder socialista había puesto en duda que participara en el enlace.

El pueblo quedó cerrado para todo el mundo, salvo para sus vecinos y los 80 invitados a la boda

Después de la cumbre celebrada en Bruselas y la reunión mantenida el viernes por la tarde en el ayuntamiento de París con la alcaldesa de la capital parisina, Anne Hidalgo, todo parecía indicar que su agenda personal quedaría coartada. Sin embargo, finalmente se desplazó hasta La Rioja y recorrió junto a sus familiares y amigos el sinuoso enlace que conduce desde la N-111 hasta Aldeanueva de Cameros.

La quietud del pueblo quedó así bloqueada por un aparatoso perímetro de viglancia que impidió el acceso hasta las calles donde se celebró la fiesta al aire libre a toda persona ajena al pueblo o el evento. No fue el caso de algún grupo de cazadores (con sus respectivas escopetas), vecinos llegados para alimentar el ganado, músicos uniformados, el personal encargado de las labores de restauración y otros veteranos de pueblos limítrofes, sorprendidos por las restricciones para respirar el mismo aire de siempre.

El resto se conformó con esperar en un atiborrado parking a la entrada y escuchar la música de fondo. Mucho soul, algo de funky, himnos del pop y algún clásico de los 80.