Comportamiento de Igor el Ruso en prisión pone los pelos de punta

Norbert Feher, apodado «Igor el Ruso», el criminal serbio autor del triple crimen de Albalate del Arzobispo (Teruel) el pasado 15 de diciembre, y acusado de otros dos asesinatos previos en Italia, mantiene su desconocertante comportamiento entre rejas. Desde que fue encarcelado, tras su detención en tierras turolenses, Igor el Ruso ha mostrado un comportamiento extraño, huidizo, encerrado en sí mismo, apático y en acusado aislamiento psicológico. Ahora ha dado un leve respiro a esa actitud, al decidirse a cruzar la puerta de su celda por primera vez desde hace más de cuatro meses.

Está recluido en la prisión de Zuera, en un módulo de máxima seguridad. Allí fue trasladado desde la prisión de Teruel pocos días después de ser detenido, tras el triple crimen en el que acabó con la vida de los guardias civiles Víctor Romero y Víctor Jesús Caballero, y del ganadero José Luis Iranzo.

Mientras avanza la instrucción judicial de los casos abiertos contra Feher, éste sigue custodiado en Zuera, tipificado como preso de especial peligrosidad. Ante la Justicia española ha de responder del triple crimen y de un doble intento de asesinato ocurrido escasos días antes en Albalate del Arzobispo. Además, también tiene que rendir cuentas en Italia por otros dos asesinatos.

Durante más de cuatro meses no ha querido salir de su celda, con la Biblia y unos tebeos de Astérix como única distracción

Según ha informado Heraldo citando fuentes penitenciarias, Igor el Ruso salió por primera vez de su celda el pasado miércoles. Durante 138 días rehusó pasear por el patio o ir al gimnasio, actividades ambas que, por tiempo tasado, tienen permitidas a diario los presos del módulo de máxima seguridad.

El criminal serbio no ha querido hacer uso de este derecho hasta ahora. Han sido más de cuatro meses encerrado por voluntad propia en su celda, en la que tampoco tiene televisión. Sin relacionarse ni conversar, tampoco ha recibido visita alguna en todo este tiempo. Sí que le han llegado «dos o tres cartas» -según los datos citados por Heraldo-, pero no las ha contestado. Desayuna, come y cena en su celda de ese módulo de máxima seguridad. Su única distracción son la lectura de la Biblia -pidió un ejemplar nada más entrar en la cárcel- y unos tebeos de Astérix que solicitó tiempo después.

Ahora parece que va a extender sus actividades y va a romper, siquiera tímidamente, el aislamiento personal que él mismo se ha autoimpuesto por encima del que obliga el régimen carcelario. Además de haber salido al patio el pasado miércoles, por primera vez en más de cuatro meses, también se ha apuntado para poder utilizar el gimnasio de la prisión.

Fuente EP Mundo ABC
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