¡Cuidado! El cambio climático se vuelve mortal en Florida

Un día de verano con un calor sofocante en Miami, la doctora Cheryl Holder vio a una paciente en su clínica que tenía dos pedidos: más medicamentos y que su médico le firmara una carta para la compañía de electricidad.

La anciana tenía asma, empeorada por la ola de calor que sofocaba al sur de Florida, por lo que consumió sus medicamentos por receta antes de lo esperado.

Encendió el aire acondicionado en su casa de Opa-Locka para enfrentar el calor, pero cuando llegó su factura a fin de mes quedó en shock. Con sus escasos ingresos, no era un gasto que podía asumir.

Le pidió a Holder que le firmara un formulario de Florida Power and Light (FPL) que certificaba que tenía equipo de auxilio en su casa, como un respirador o un nebulizador, y eso le reportaría un descuento en su factura. Pero ella no poseía ninguno de los equipos. Holder no firmó el formulario, pero le dio a su paciente un segundo medicamento para ayudarla a mantener su asma bajo control.

La mujer se fue, pero Holder sigue preocupada por la paciente. Mientras el cambio climático hace que el mundo sea más caluroso, con olas mortales de calor en la Florida y más allá del estado, le preocupa si habrá en el futuro muchos más pacientes como esta mujer.

“Al vivir en Florida, uno no puede darse cuenta de lo que le está ocurriendo con el clima”, dijo. “Lo veo ahora mismo a diario”.

Ella no está sola. Los médicos de todo el estado se unieron para formar Clinicians for Climate Action de Florida. El grupo es tan nuevo que aún no tiene una estructura de liderazgo o una agenda establecida, pero los miembros dijeron que quieren educar a las personas y a los legisladores sobre los impactos del cambio climático en la salud, y lo que pueden hacer al respecto.

Reconocen que el cambio climático conlleva más riesgos para las personas que ellos atienden, que van desde más casos de insolación hasta enfermedades diseminadas en el aumento de las aguas y mayores tasas de enfermedades mentales después de desastres naturales. ¿Y quiénes son los más vulnerables? Las mismas personas de siempre, dicen los médicos: las de bajos ingresos, los ancianos y las personas de color.

Clima desastroso

Los años más calurosos que se hayan registrado fueron los últimos tres, con el 2017 en tercer lugar. Y el clima será más caluroso a medida que los combustibles fósiles envíen más dióxido de carbono y otros gases a la atmósfera, creando un “efecto invernadero” que atrapa el calor dentro de la atmósfera.

Las investigaciones están comenzando a mostrar una conexión entre el cambio climático y las tormentas más frecuentes y más intensas, incluidos los huracanes. Al igual que cualquiera que haya vivido una temporada activa de huracanes en la Florida, las tormentas causan más problemas que simplemente los fuertes vientos y las olas.

Los cortes de energía ponen en riesgo a las personas mayores y enfermas. Doce personas murieron por el calor en un hogar de ancianos de Hollywood después de días sin tener aire acondicionado. Sin electricidad, las tiendas de comestibles no pueden aceptar cupones de alimentos. La evacuación, preparación y limpieza después de una tormenta cuesta dinero, que la gente pobre no tiene.

Una encuesta del 2014 de los miembros de la Asociación Médica Nacional, una organización profesional de médicos negros, mostró que los médicos conocen de forma abrumadora que el cambio climático es real, y la mayoría dijo que ya ven los efectos en sus pacientes. El doctor Mark Mitchell, copresidente de la Comisión de Salud Ambiental de la NMA, dijo que los efectos van desde la inhalación de humo con los incendios forestales hasta las caídas después de las tormentas de nieve. Pero las personas heridas tienen algo en común.

“Nuestros pacientes son más propensos a tener bajos ingresos y es más probable que sean personas de color”, dijo Mitchell. “Las personas de bajos ingresos tienen menos oportunidades de evitar los impactos del cambio climático en la salud”.

Otra cosa que el grupo de Mitchell halló en la encuesta: los médicos desean hacer algo sobre los riesgos que enfrentan sus pacientes.

El único programa a nivel estatal es el proyecto BRACE, una sigla del nombre en inglés Building Resilience Against Climate Effects, financiado por los Centros para el Control de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés). El programa comenzó bajo el Departamento de Salud de Florida en el 2012, pero pasó a Florida State University en el 2016.

Ese es el único programa a nivel estatal en los últimos años dedicado a abordar directamente el vínculo entre el cambio climático y la salud humana, incluso cuando el Estado del Sol encabeza consistentemente las listas de las regiones más vulnerables del país. Eso deja frustrados a médicos como Roderick King, director del Instituto de Innovación en Salud de la Florida y decano asistente de educación de salud pública en la Universidad de Miami.

“El estado no está haciendo nada”, dijo King.

Su grupo trabaja en investigaciones relacionadas con el cambio climático y la salud humana, incluido un informe del 2016 sobre los impactos del aumento del nivel del mar en la salud. Está buscando financiación para investigar la conexión entre las olas de calor y las hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca, algo que él y sus colegas han notado de manera anecdótica.

Hace unas semanas, King habló en una conferencia con sede en Tampa, donde se formaron los Clinicians for Climate Action de Florida. Dijo que fue la primera conferencia en Florida que se centró por completo en el cambio climático y el impacto en la salud de las comunidades pobres y vulnerables.

“Creo que se ha avanzado”, dijo. “Esto nos da esperanza y está empezando a generar algo de atención y visibilidad sobre este tema”.

Fuente EP Mundo El Nuevo Herald
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