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Daniel Ortega hace una insólita propuesta a Nicaragua

Actualizado: 13/06/2018 10:59

Nicaragua se mantiene en vilo antes unas insólitas declaraciones del criticado presidente Daniel Ortega. Ahora ha ofrecido adelantar las elecciones presidenciales a 2019 en un intento de aplacar la rebelión popular de 56 días, convertida hoy en un baño de sangre.

La propuesta se concretó este fin de semana tras la reunión que el viernes pasado mantuvieron con el primer mandatario los obispos nicaragüenses, quienes ofician como mediadores y testigos en la Mesa de Diálogo Nacional.

La encargada de transmitir la solución ideada desde el poder sandinista fue la embajadora de EEUU, Laura Dogu, quien contó este fin de semana con la asistencia de Caleb McCarry, enviado del senador republicano Bob Corker, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

Desastre parecido

Se da la circunstancia de que en abril Corker viajó a Caracas y se entrevistó con Nicolás Maduro, fiel aliado de Managua, para conseguir la liberación de Joshua Holt, el misionero mormón acusado de espionaje. La noticia fue filtrada a la opinión pública a través del líder campesino Medardo Mairena y recogida por el periodista Carlos Fernando Chamorro.

“Ortega está proponiendo adelantar las elecciones cuando nosotros estamos pidiendo su renuncia”, acotó Mairena, que forma parte del grupo de la sociedad civil, quien junto a los estudiantes y a los empresarios se sientan frente al gobierno en la Mesa del Diálogo Nacional.

“El grito de la gente es que se vaya”, le espetó monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua, al presidente durante la reunión del viernes pasado, planteada ante la escalada de un conflicto que crece cada día y en un intento de buscar una salida al oscuro callejón al que la represión gubernamental ha conducido al país.

Hasta ahora, la propuesta de democratización de la Conferencia Episcopal obtuvo como respuesta “más represión de Daniel Ortega”, denunció el obispo Juan Abelardo Mata. Los obispos incluyeron en su agenda, además del adelanto electoral, una ley de transición, el restablecimiento del estado de derecho y una reforma electoral para que no se repitan las elecciones de 2016, sin condiciones democráticas, con partidos ilegalizados, candidatos inhabilitados y un Consejo Nacional Electoral controlado por el sandinismo.