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Jul

Daniel Ortega lanza estocada final a Nicaragua

Actualizado: 09/07/2018 16:18

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, hizo un temido anuncio ante la comunidad internacional. De forma clara descartó convocar elecciones anticipadas, como le habían propuesto desde distintos sectores en un intento de solucionar la grave crisis por la que atraviesa el país.

“Aquí las reglas las pone la Constitución de la República a través del pueblo, las reglas no pueden venir a cambiarlas de la noche a la mañana simplemente porque se le ocurrió a un grupo de golpistas”, señaló Ortega este sábado en una marcha convocada en Managua, sin precisar quiénes son los supuestos golpistas, informa el portal oficialista El 19 Digital.

La ley electoral de Nicaragua establece elecciones presidenciales cada 5 años. Y las próximas están previstas para 2021.

No obstante, la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro; diversas naciones como Estados Unidos y hasta el propio hermano del presidente, el general en retiro Humberto Saavedra, le habían pedido reiteradamente que adelantara esos comicios para solucionar la situación. La propuesta era que se celebraran en marzo de 2019.

“Si los golpistas quieren llegar al gobierno, pues que busquen el voto del pueblo y ya veremos si el pueblo les va a dar el voto a los golpistas, que han provocado tanta destrucción en estos días”, zanjó Ortega ante una multitud de simpatizantes y acompañado de su mujer, Rosario Murillo.

“Habrá tiempo para las elecciones, todo tiene su tiempo“.

Tres meses de crisis

Nicaragua está a punto de completar tres meses de protestas antigubernamentales que han dejado numerosos muertos: 212 hasta el pasado 19 de junio, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), 309 en las últimas estimaciones de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH). Y la situación no da signos de resolverse.

Al menos una persona más perdió la vida el pasado miércoles, cuando la policía nicaragüense recurrió a la fuerza para acabar con el bloqueo de la carretera Panamericana en La Trinidad, 127 kilómetros al noroeste de la capital. Y al menos otras tres personas murieron el jueves en una operación similar en el barrio leonés de Subtiaba.

En su discurso, el presidente responsabilizó de la muerte de manifestantes a personas que supuestamente pagan a pandilleros “para la maldad”.

Además, acusó a las protestas cívicas de ser “centros de tortura, de terrorismo”, en contra de lo que denuncia la población así como organismos en defensa de los derechos humanos.

Este mismo sábado, se realizaron manifestaciones pacíficas contra Ortega en ciudades como Masaya, Matagalpa, Rivas, Somoto y en la isla de Ometepe.

Violaciones de derechos humanos

La crisis en el país comenzó el pasado 18 de abril, cuando surgieron pequeñas manifestaciones en contra de una reforma del sistema de pensiones.

Desde entonces, el conflicto escaló ante la violencia registrada y las manifestaciones se convirtieron en un alzamiento en contra del presidente Daniel Ortega, que lleva 11 años en el poder. Tanto la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) como el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos han responsabilizado al gobierno de graves violaciones de derechos humanos.

Una investigación realizada por la CIDH sobre las protestas concluyó que “hubo graves violaciones de derechos humanos (…) caracterizadas por el uso excesivo de la fuerza por parte de cuerpos de seguridad del Estado y el uso de la violencia por parte de terceros armados”.

La CIDH registró numerosas denuncias de “detenciones ilegales y arbitrarias, prácticas de tortura, tratos crueles, inhumanos y degradantes; censura y ataques contra la prensa; y otras forma de amedrentamiento”.

El gobierno nicaragüense, por su parte, insiste en que la violencia es resultado de una estrategia “golpista” de ciertos sectores de la oposición. El próximo lunes está previsto que se reinicie el diálogo nacional entre el Gobierno y la Alianza Cívica que representa a la población, con el objetivo de superar la crisis, si bien de momento no ha tenido mucho éxito.