¡Desgarrador! La decisión que tomaron los niños con cáncer del J.M. de los Ríos 

Con un tapabocas, la mirada desesperanzadora y el cansancio de su cuerpo, los niños, pacientes de cáncer del hospital J.M de los Ríos en Caracas trancaron las calles a las afueras del centro de salud, con una sola exigencia: el derecho a la vida.

Esta no era una protesta más, tampoco como de costumbre, a diferencia de otras oportunidades, no solo los padres sino los niños alzaron la voz en señal de reclamo por no contar con las quimioterapias. “El cáncer no espera”, se leía en una de las pancartas que era tomada de extremo a extremo por los niños.

Todos querían hablar ante cámara y contar su calvario diario; una situación los obligó a entender lo que sucedía y a dejar sus juguetes por pedir medicamentos.  Con pancartas y consignas, los afectados pidieron la reactivación de la única máquina que utilizaban para la quimioterapia y que se dañó antes de Semana Santa, según indicaron al equipo de Caraota Digital.

Lo habitual es que se sometan al tratamiento al menos tres veces por semana, pero no ha ocurrido así, solo dos veces o si acaso una vez han recibido la quimioterapia. De resto, han estado a la suerte de alguna donación, o de una respuesta que no ha llegado.

Los días para quienes padecen cáncer no son fáciles, menos si a lo complicado de la enfermedad se suma una escasez sin precedentes.¿Cómo explicarle a un niño que no existe el tratamiento para curarlo? Le preguntaba a una madre que apoyaba la protesta, ella respondió: Es lo más complicado de este mundo, es restarle un día de vida a tu hijo y estar de manos atadas sin poder hacer nada.

La mayoría viene del interior del país, hay quienes son pacientes desde hace años y aseguraron que nunca habían pasado por un escenario de este nivel, otros llevan menos tiempo y se han topado de frente con un sinfín de problemáticas. No cuentan con alimento, tampoco con una atención permanente, según denunciaron.

“Si acudo al mercado negro, el tratamiento me sale en al menos cuatroscientos mil pesos traído de Colombia ¿Quién tiene esa cantidad? O le doy alimentación o compro su tratamiento”, cuestionó entre lágrimas una de las madres.

Ya era mediodía, el cielo empezaba a nublarse, muchos con debilidad por no haber comido, otros por los malestares propios de la enfermedad. Susurraban que ya iba a ser de tarde y que aún no les aseguraban si este día contarían con la quimioterapia.  “Sabes que un día estás aquí y al otro no sabes si te vas a morir”, afirmó una adolescente, quien proviene de Villa de Cura, estado Aragua, para exigir medicamentos que le permitan mantenerla estable.

Fuente EP Mundo Caraota Digital
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