Destapan el problema de Trump con el acuerdo nuclear

El trascendental acuerdo nuclear de 2015 entre Irán y seis potencias mundiales -Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania- fue firmado tras arduas negociaciones.

Fue en el marco de aquel pacto que se levantaron las sanciones económicas contra Irán a cambio de que limitara su polémico programa de energía atómica que las potencias internacionales temían que podía utilizarse con el fin de crear armas nucleares.

En su momento, el acuerdo fue considerado un hito de la política exterior del entonces presidente de EE.UU., Barack Obama. Pero ese hecho lo puso en la mira de su sucesor, Donald Trump, quien lo calificó como “el peor acuerdo” jamás logrado y amenazó con abandonarlo.

A pocos días de que Trump tome esa crucial decisión sobre el futuro del acuerdo —lo que está previsto ocurra antes del 12 de mayo—, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, acusó el lunes a Teherán de haber tenido programa encubierto para dotarse de armas nucleares que en cualquier momento podría revivir.

En cambio, el Ministerio de Exteriores de Irán desestimó este martes las acusaciones, afirmando que están basadas en datos antiguos que ya fueron considerados dentro del acuerdo original. Llamó “mentiroso” a Netanyahu y le acusó de querer influir para que Estados Unidos decida retirarse del acuerdo nuclear.

Otras potencias occidentales, incluyendo los cosignatarios Reino Unido y Francia, declararon que Irán ha acatado los términos de acuerdo y que este debería mantenerse.

Y Federica Mogherini, la máxima responsable de la política exterior de la Unión Europea, fue más allá al afirmar que la denuncia de Israel no está poniendo en cuestión que Irán haya cumplido con su parte del trato.

De hecho, destacó que el pacto fue firmado “exactamente porque no había confianza entre las partes, de otra manera no hubiera sido necesario un acuerdo nuclear”.

Las principales críticas de Trump son que el acuerdo solo limita las actividades nucleares de Irán durante un período definido, que no ha evitado su desarrollo de misiles balísticos y que Teherán fue recompensado con US$100.000 millones que puede utilizar como “un fondo ilegal para armas, terror y opresión” a través de Medio Oriente, según el presidente estadounidense.

Estos son 5 de los puntos clave del acuerdo original firmado con Irán y de las modificaciones que le gustaría hacer al presidente Trump.

1. Enriquecimiento de uranio

Hay dos instalaciones de enriquecimiento de uranio en Irán —Natanz y Fordo—, donde el gas hexafluoruro de uranio se introduce a centrífugas para separar el U-235, el isótopo fisible de origen natural del uranio.

El uranio de bajo grado, que tiene una concentración de 3 a 4% de U-235, puede ser utilizado para producir el combustible de las plantas de energía nuclear. Sin embargo, también puede ser enriquecido al grado de 90% necesario para la producción de armas nucleares.

En julio de 2015, Irán tenía casi 20.000 centrífugas. El Plan Conjunto de Acción Comprehensiva (JCPOA, por sus siglas en inglés) limita la instalación a no más de 5.060 de las más viejas y menos eficientes centrífugas en Natanz durante 10 años.

Irán se comprometió a reducir sus reservas de uranio en un 98% hasta 300 kilogramos, que deberán mantener su nivel de enriquecimiento en 3,67%.

En enero de 2016, Irán había reducido drásticamente el número de centrífugas instaladas en Natanz y Fordo, y despachado toneladas de uranio de bajo grado a Rusia.

Además, la investigación y desarrollo sólo puede realizarse en Natanz, y por un máximo de ocho años. No se permitirá enriquecimiento en Fordo durante 15 años, y la instalación subterránea será convertida en un centro de física y tecnología nuclear.

Las 1.044 centrífugas en el lugar se utilizarán para producir radioisótopos de uso medicinal, agrícola, industrial y científico.

2. La salida del plutonio

Irán había estado construyendo una instalación nuclear de agua pesada cerca de la ciudad de Arak. El combustible usado en un reactor de agua pesada contiene plutonio que se puede utilizar para una bomba nuclear.

Inicialmente, las potencias internacionales querían desmantelar Arak debido al riesgo de proliferación. Según un acuerdo nuclear interino, pactado en noviembre de 2013, Irán accedió a no poner en funcionamiento el reactor ni alimentarlo con combustible.

Accedió, en cambio, a rediseñar el reactor para que no pudiera producir plutonio apto para fabricar armas nucleares. Mientras el reactor modificado exista, todo el combustible usado será enviado fuera del país

La mayoría de las 20 toneladas de agua pesada que se espera sean producidas en la instalación en Arak serán enviadas a EE.UU. mediante un tercer país, según funcionarios en Irán. Unas seis toneladas serán conservadas para la producción de isótopos de uso médico.

El JCPOA estipula que no se le permitirá a Irán construir más reactores de agua pesada ni acumular excesos de agua pesada durante 15 años. Pero Donald Trump no quiere ver plazos de tiempo en la limitación de las actividades nucleares de Irán. Una de las condiciones que defiende es que no haya fecha de vencimiento alguna.

3. Actividad encubierta

Cuando el acuerdo fue firmado, la presidencia de EE.UU. en aquel momento expresó confianza en que el JCPOA evitaría que Irán desarrollara un programa nuclear clandestino.

Por su parte, Irán dijo que se había comprometido a un régimen “extraordinario y robusto de monitoreo, verificación e inspección”.

Inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el grupo de vigilancia nuclear global, monitorean continuamente las instalaciones nucleares declaradas por Irán y también se aseguran de que ningún material fisil está siendo trasladado encubiertamente a sitios secretos para construir una bomba.

El gobierno de Teherán también se comprometió a implementar el Protocolo Adicional a su Acuerdo de Salvaguardas del OIEA, que permite el acceso de los inspectores a cualquier sitio en el país del que tengan sospechas. Durante los 15 años del acuerdo, Irán tendrá 24 días para cumplir con cualquier pedido de acceso del OIEA. Si no lo hace, los ocho miembros de la Comisión Conjunta —incluyendo Irán— emitirán un fallo al respecto.

Pero para el gobierno de Donald Trump esto no es suficiente, y exige que Teherán permita la entrada inmediata de inspectores a todos los sitios que solicite el OIEA. De lo contrario, se podrían tomar medidas punitivas, incluyendo la reinstalación de sanciones.

4. “Tiempo de estallido”

Antes de julio de 2015, Irán tenía grandes reservas de uranio enriquecido y casi 20.000 centrífugas, lo suficiente para crear entre ocho y 10 bombas, según la inteligencia de EE.UU.

Los expertos estadounidenses estimaban que si Irán se apresuraba a construir una bomba, le tomaría dos o tres meses producir suficiente uranio enriquecido al 90% para construir un arma nuclear, lo que se conoce como el “tiempo de estallido”.

Trump pide mayores garantías para asegurar que Irán “ni siquiera llegue a estar cerca de poseer un arma nuclear”, lo que significaría incrementar el tiempo en el que pudiera producir una bomba a un año.

El acuerdo firmado contempla la retirada de los elementos clave que Irán necesitaría para acortar el “tiempo de estallido”.

Irán accedió además a no participar en actividades, incluyendo investigación y desarrollo, que pudieran contribuir a la producción de una bomba nuclear.

En diciembre de 2015, la junta de gobernadores del OIEA acordó terminar su investigación de una década sobre las posibles dimensiones militares del programa nuclear de Irán.

El director general del organismo, Yukiya Amano, dijo que el reporte concluyó que, hasta 2003, Irán había gestionado “un esfuerzo coordinado” en “una gama de actividades relevantes al desarrollo de un dispositivo explosivo nuclear”. Irán continuó con ciertas actividades hasta 2009. Después de eso, no había “ninguna indicación creíble” del desarrollo de armas, añadió el funcionario.

5. Levantamiento de sanciones

Las sanciones previamente impuestas por la ONU, EE.UU. y la Unión Europea para forzar a Irán a frenar el enriquecimiento de uranio deterioró la economía del país, costándole más de US$160.000 millones en ingresos por petróleo de 2012 a 2016.

Tras el acuerdo, Irán quedó con acceso a más de US$100.000 millones de activos congelados en el exterior, y listo para reanudar sus exportaciones de petróleo a mercados internacionales y utilizar el sistema financiero de comercio global.

El presidente de EE.UU. alega que ese dinero “caído del cielo” le permite a Irán exportar su régimen de opresión y terror por todo Medio Oriente.

En caso de que Irán viole cualquier aspecto del acuerdo, las sanciones de la ONU reactivarían automáticamente por 10 años, con la posibilidad de extenderse otros cinco más.

Si el Plan Conjunto no pudiera resolver una disputa, esta sería referida al Consejo de Seguridad de la ONU. Irán también accedió a la continuación del embargo de armas impuesto en su contra por la ONU hasta por cinco años, aunque podría ser menos si el OIEA concluye que su programa nuclear es enteramente pacífico.

La prohibición de importaciones de tecnología de misiles balísticos, por su parte, se mantendrá hasta por ocho años.

No obstante, el actual gobierno de Estados Unidos busca que el acuerdo refleje explícitamente que los programas de misiles balísticos y el de armas nucleares deben ser tratados como inseparables y que cualquier prueba o desarrollo de misiles se enfrentará a sanciones severas.

Fuente EP Mundo MSN
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