Dueño de cadena de supermercados asesina al amante de su esposa

Manuel Marín fundó en Miami la cadena Presidente Supermarkets, que con el tiempo creció hasta alcanzar docenas de tiendas y se le considera una de las cadenas de supermercados hispanos de más rápido crecimiento en todo Estados Unidos.

Marín es también sospechoso de asesinato y lleva años prófugo de la justicia, conoció el Miami Herald. La Policía de Miami-Dade y la Fiscalía Estatal creen que Marín orquestó el brutal homicidio del amante de su esposa en el 2011 y luego escapó a Europa, posiblemente a España.

La semana pasada los fiscales hicieron públicos los cargos contra Marín y otros tres acusados, entre ellos Alexis Vila Perdomo, experto en artes marciales que en una ocasión ganó una medalla de bronce en lucha representando a Cuba.

El grupo está acusado de haber planeado el asesinato de Camilo Salazar, de 43 años, cuyo cadáver fue encontrado en una carreterra rural cerca de los Everglades en el noroeste de Miami-Dade. Salazar fue golpeado salvajemente, degollado y le quemaron la entrepierna.

Marín, de 64 años y cuya responsabilidad en la empresa en estos momentos no se conoce, está acusado de homicidio, secuestro y confabulación para secuestrar y matar. Los mismos cargos enfentan Ariel Gandulla, ex luchador de la MMA, y el entrenador y promotor Roberto Isaac. Se cree que Gandulla está fugitivo y fuera del país, mientras Isaac y Vila se han declarado inocentes.

Vila, quien ganó notoriedad al chocar su automóvil en una terminal del Aeropuerto Internacional de Hollywood-Fort Lauderdale en el 2004, está acusado de ayudar en el crimen y enfrenta cargos de confabulación. El próximo lunes se presentará ante un tribunal en momentos que los fiscales tratan de mantenerlo tras las rejas mientras espera juicio.

Su abogado defensor, Eric Padrón, dijo que su cliente estaba en Las Vegas para una pelea de la MMA el día del homicidio y siempre ha cooperado con las autoridades. “Mi cliente quiere demostrar su inocencia ante estas acusaciones”, dijo el jueves Padrón.

Un representante de Presidente Supermarkets no comentó de inmediato sobre el asunto el jueves. Se desconoce si Marín tiene un abogado en el sur de la Florida que lo represente.

En el momento que se piensa que huyó, poco después del asesinato de Salazar en el 2011, Marín estaba “activo en las operaciones diarias de sus supermercados y tenía una participación financiera significativa en otros negocios”, según la orden de arresto. No se sabe con certeza de qué forma cambió su papel en la cadena de supermercados. Registros estatales sugieren que sus hijos dirigen algunos de los supermercados en este momento.

La muerte de Salazar fue un misterio público cuando su cadáver calcinado fue hallado en junio del 2011. Salazar, quien era empresario, vivía en Coconut Grove con su esposa y su hijo recién nacido.

Salazar fue visto vivo por última vez el 1 de junio del 2011, después que llevó su bebé de tres semanas a la oficina de su esposa poco antes de las 10 a.m. Debía regresar 45 minutos más tarde, pero desapareció y no respondía a las llamadas a su teléfono celular. Esa misma noche, unos amigos hallaron su Chevrolet Trailblazer donde lo había estacionado, a menos de una cuadra de distancia de la oficina de su esposa.

Según una orden de arresto, los detectives rápidamente descubrieron que Salazar tenía un romance con Jenny Marín, una antigua novia. La mujer estaba casada con Manuel Marín, cofundador y vicepresidente de Presidente Supermarkets.

Marín y Pedro O. Rodríguez tenían pequeños establecimientos de víveres y comestibles en el área de Nueva York en los años 1980. En 1990 lanzaron la cadena Presidente Supermarkets en el sur de la Florida. También lanzaron una cadena similar en Nueva Jersey, Extra Supermarkets.

En años recientes, la cadena se ha ampliado enormemente, a tal punto que hoy tiene casi 30 loccales en los condados Miami-Dade, Broward y Palm Beach. En el 2014, las cadenas Presidente y Extra tuvieron ventas combinadas de $700 millones, dijo un portavoz de la compañía al diario Sun-Sentinel. “Nuestra meta es llegar a los $1,000 millones”, le dijo el portavoz al diario en el 2015. “Tenemos el estacionamiento lleno de autos. Ofrecemos servicio a todo tipo de clientes, pero sobre todo a gente de clase trabajadora. La gente sabe que con nosotros ahorra y consigue que su dinero le rinda más”.

Para entonces, Marín había huido del sur de la Florida y estaba en la mira de la división de homocidios de la Policía de Miami-Dade.

Según una orden de arresto, la esposa de Marín le dijo a los detectives que ella y Salazar estaban en un café en febrero del 2011 cuando de repente su esposo se apareció en el lugar y los confrontó. Marín la obligó a entrar al auto de ella y se marcharon. Sin embargo, la mujer logró escapar del auto y tomó un taxi hasta la casa de una amiga.

Poco después, Salazar le dijo a Jenny Marín que su esposo lo confrontó en el estacionamiento del café, le golpeó la ventanilla de su vehículo y le dijo que “se bajara para resolver la situación como hombres”. Salazar dijo que Marín estaba “completamente enfurecido”, según la orden de arresto.

Salazar y Jenny Marín siguieron viéndose en secreto, según la policía. Entonces, el 29 de mayo del 2011, Jenny Marín y su esposo salieron en un yate en un viaje planeado desde hacía tiempo a Bimini. Durante el trayecto de regreso, ella notó que Marín “hizo y recibió muchas llamadas telefónicas”.

La tarde del 1 de junio del 2011, el yate atracó de vuelta en el muelle de la casa de los Marín en Lighthouse Point. Marín se bajó de la embarcación de inmediato y habló con Antonio Hernández, uno de sus empleados, según la orden de arresto. Mientras tanto, Jenny Marín llamó a Salazar, quien no contestó.

Esa noche, Marín regresó a la casa, en ese momento con una gorra de pelotero puesta, mientras que Hernández vestía ropas diferentes y parecía haberse duchado, expresa la orden de arresto.

Tres días después, Jenny Marín vio a su esposo irse de la casa. Pensó que iba a trabajar, pero no regresó nunca. Más tarde descubrió que el pasaporte de él ya no estaba en su lugar.

La mujer dijo a los detectives de homicidios que había recibido una llamada telefónica del extranjero, y que era su esposo, quien le habló brevemente.

La investigación policial se intensificó. Hernández, el empleado, le dijo a la policía que su jefe le pidió que lo recogiera al llegar en el barco y que los dos fueron a buscar el vehículo de Marín, que estaba estacionado en un centro comercial de Tamarac, dijo la policía. Pero el vehículo lo habían remolcado; más tarde, las autoridades encontraron sangre en el asiento del conductor, aunque no era de la víctima, y no se ha podido determinar su origen.

Hernández admitió que días después llevó a su jefe al Aeropuerto de Palm Beach, donde abordó un vuelo rumbo a Francia.

Para los detectives de homicidios, los registros telefónicos de Marín eran evidencias clave porque mostraban que estuvo en contacto permanente con Isaac, Gandulla y Villa el día que Salazar fue seccuestrado, indicó la orden de arresto.

Al estudiar los registros telefónicos, los investigadores determinaron que Isaac y Gandulla estaban cerca de la torre celular cerca de la casa de la víctima en Coconut Grove y del lugar donde fue secuestrado, indicó la orden de arresto, que agregó que las huellas digitales de Gandulla, también peleador y entrenador de la MMA, fueron encontradas en el camión de Salazar.

Durante toda la mañana del secuestro, Marín, Vila, Isaac y Gandulla se llamaron varias veces unos a los otros. Los registros sugieren que la víctima fue llevada hasta donde estaba Marín después de bajarse del yate, según la orden de arresto.

Esa noche, los teléfonos de Marín e Isaac se usaron en la misma área donde fue encontrado después el cuerpo de Salazar, dijo la policía.

Se cree que Marín huyó a España “porque tiene familia allí”, según la orden de aresto. Marín llama de vez en cuando a sus hijos mayores de un matrimonio anterior y les envía paquetes desde España.

“Se cree que Marín huyó para no ser arrestado y enjuiciado por el secuestro y asesinato de la víctima”, escribió Christopher Villano, detective de la Policía de Miami-Dade, en su orden de arresto. Si las autoridades españolas lo encuentran, pudiera ser extraditado a Miami. Por su parte, Vila and Isaac fueron arrestados la semana pasada y siguen detenidos

Vila, de 47 años, ya ha estado en las noticias. En los Juegos Olímpicos de 1996 ganó una medalla de bronce y desertó de su natal Cuba el año siguiente. Más tarde llegó a ser entrenador de la Universidad estatal de Michigan. En el 2004 estrelló su Lincoln Navigator contra la terminal del Aeropuerto de Fort Lauderdale, que provocó temores de un ataque terrorista. Él insistió que fue un accidente, pero teminó cumpliendo tres años en prisión.

La carrera de Vila en la MMA comenzó después de salir de prisión. Llegó a tener un historial de 15 peleas ganadas y 7 perdidas, según su perfil en internet.

La Fiscalía Estatal de Miami-Dade ha pedido al juez de circuito Martin Zilber que mantenga a Vila tras las rejas porque puede huir a Cuba.

Su abogado dijo que Vila conoció a Marín, muy aficionado a las peleas, en círculos de la MMA. El abogado de Isaac dijo que su cliente también conocía a Marín de los mismos círculos, pero insistió en que Isaac habló por teléfono con Marín solamente para pedirle un empleado en la cadena de supermercados.

“Mi cliente no tiene nada que ver con esto”, dijo el abogado Michael Walsh, quien agregó que Isaac fue entrevistado por detectives poco después del homicidio. Walsh presentó el jueves una moción en el tribunal en que pidió que Isaac sea liberado hasta que se celebre el juicio.

Fuente EP Mundo El Nuevo Herald
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