El cadáver no sepultado de un italiano rico que lleva un año muerto

Se llamaba Edgardo Priori y nació en Pavía (Italia) el 24 de octubre de 1940. Había llegado a Granada hacía algunos años y se alojaba en una habitación del Hostal Gran Capitán, situado en la calle del mismo nombre de esta ciudad. El 17 de julio del año pasado falleció de un ataque al corazón mientras se bañaba en la pensión donde había instalado su residencia. A día de hoy, casi un año después, su cadáver sigue sin haber recibido sepultura, pues el juzgado que tramitó su fallecimiento no ha podido localizar aún a ningún familiar que se haga cargo de su enterramiento y de sus pertenencias, entre las que figura una cartilla con 33.000 euros y participaciones en un fondo de inversión.

El órgano judicial que abrió diligencias tras su muerte es el Juzgado de Instrucción número 9 de la capital, donde se guarda una pequeña maleta verde con documentos personales, viejas fotografías familiares, libros y recuerdos de Edgardo Priori a la espera de que alguien acuda a reclamarla.

Durante estos meses, el juzgado granadino, que aquel 17 de julio se encontraba en funciones de guardia y dio cuenta al cónsul italiano del fallecimiento de Priori nada más producirse, ha pedido ya en dos ocasiones al Consulado de Italia, mediante los correspondientes faxes remitidos a sus oficinas de Madrid, que se realicen gestiones «para identificación» de sus familiares.

Su cadáver, según precisaron fuentes judiciales, «permanece en el depósito del Instituto de Medicina Legal» a la espera de que alguien se haga cargo de él o, de lo contrario, se iniciarán los trámites para que su sepultura sea sufragada «por la beneficencia», ya que su cuenta no se puede tocar hasta tanto no se esclarezca si existen herederos.

El informe preliminar de la autopsia determinó, el 18 de julio del año pasado, que Edgardo falleció entre las seis y las siete de la tarde del día anterior de una «insuficiencia cardíaca respiratoria aguda». Su corazón se paró a los 76 años.

Siguiendo el protocolo judicial, tras ser hallado su cadáver, el juzgado incoó unas diligencias que aún siguen vivas. Fue el pasado mes de enero cuando el órgano remitió al Consulado de Italia un primer requerimiento para que «a la mayor brevedad posible» informara si se había localizado ya a algún familiar. Ante la falta de respuesta, se remitió un nuevo escrito «muy urgente» el pasado 11 de abril, reiterando la petición, sin que aún se haya recibido en los juzgados de la Caleta dato alguno.

De la maleta de este septuagenario italiano cuelga un cartel con el número de su expediente (las diligencias previas 3.505/2017). En ella se encuentran los efectos personales de Priori que fueron puestos a disposición judicial, si bien en su cuarto de la pensión, según consta en el informe policial elaborado en su día, fueron halladas otras pertenencias, entre las que había numerosos libros en italiano y castellano, tres bolsas con prensas de vestir y varios envases con medicinas. Entre los objetos que la Policía llevó al juzgado figuran dos encuadernaciones escritas a máquina relacionadas con un estudio teológico elaborado por el fallecido entre los años 1981-1982. También constan dos álbumes con fotos familiares en blanco y negro, y una libreta de estudios a nombre del fallecido (en idioma italiano) en la que se puede leer ‘Studio Teológico «S. Zeno» Verona’.

En el interior de la maleta, en una caja de cartón, están además guardados un reloj Lotus dorado, un candelabro judío y una cartera de piel con una tarjeta de crédito emitida por el Banco Popular, una tarjeta sanitaria italiana, una tarjeta del Ministerio de Finanze Italiana y una fotocopia de la tarjeta sanitaria española.

De la documentación bancaria que Edgardo conservaba entre sus cosas, resalta una libreta del Banco Popular a su nombre con un saldo de 33.860,22 euros. La última actualización de esa libreta fue el 13 de julio de 2017, es decir, cuatro días antes de su muerte. Además, destaca entre los papeles «un informe de sus fondos correspondiente al segundo semestre de 2014». Se trata de una carta sobre un fondo de inversión en el que hay unos 12.000 partícipes y un capital colectivo de 400.000 euros, y en el que el hombre tenía participaciones –no se especifica cuántas– al menos hasta la fecha indicada. Una figura de buda de color dorado y una tabla con un labrado metálico de la Santa Cena también se encuentran en este particular legado.

La dueña de la pensión donde fue hallado muerto Edgardo, una octogenaria llamada Juanita Medina, asegura que el italiano era «un profesor jubilado», muy estudioso y hombre de pocas palabras.

Un supuesto primo

«Siempre estaba con sus libros y decía que no tenía a nadie, solamente a un primo», detalla Juanita, para apuntar que unas personas que vinieron a verle una vez a Granada comentaron que ese primo ya habría fallecido. «Él decía que tenía 40 ó 50 millones en el banco», añade la mujer incrédula. En realidad, salvo que tuviera otros ahorros, serían más de 5 millones de las antiguas pesetas.

Fuente EP Mundo Ideal
Cargando...
Cargando...