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El cerebro no procesa igual los dialectos y las lenguas

La universidad de Dundee revela que las palabras dialectales se tratan de las misma forma que otros elementos del vocabulario como sinónimos. La RAE, considera que el dialecto es una “variedad de un idioma que no alcanza la categoría social de lengua”. El andaluz, el canario o el riojano son variables del castellano, mutuamente inteligibles, poseen un sistema de escritura común. y aún así, tienen divergencia.

El dialecto en si puede ser asociado como sinonimos, según la doctora Alissa Melinger, autora de la investigación publicada en la revista Cognition, nos dice que el cerebro no procesa igual las lenguas y los dialectos. asegurando así que no se siguen los mismos mecanismos cuando se seleccionan “palabras de dos dialectos o de dos idiomas distintos”.

No se siguen los mismos mecanismos cuando se seleccionan “palabras de dos dialectos o de dos idiomas””La razón por la que comencé a investigar fue porque, como estadounidense que vive en Escocia, escucho una gran diferencia en la forma en que mis estudiantes me hablan a mi en comparación con la forma como hablan entre sí fuera de la universidad”, explica Melinger.

“Eso significa que están ajustando su discurso al contexto social, que también es algo que hacen los bilingües”, añade.

”Incluso me escucho a mí misma hablando de manera diferente cuando estoy en Escocia que cuando vuelvo a los Estados Unidos. Por eso quería entender cómo se logra este ajuste lingüístico. Para usar una analogía, si está buscando una palabra en inglés, la encuentra en un diccionario de inglés. Y lo mismo pasa con el francés. La duda era si almacenamos las palabras escocesas (o de cualquier otro dialecto) en su propio espacio o si son palabras diferentes en un diccionario de inglés”, contextualiza.

¿Almacenamos las palabras de un dialecto en su propio espacio o son palabras diferentes en un mismo diccionario?

Seleccionó un grupo de voluntarios que hablaran escocés e inglés estándar y sentó a los participantes frente a una pantalla de ordenador que mostraba objetos como una patata, una chimenea o un par de pantalones mientras se reproducían unos “estímulos de distracción” a través de los auriculares.

Estudios previos sobre el bilingüismo han demostrado que escuchar la traducción de un objeto mientras se ve una imagen de este acelera la producción de palabras. Por ejemplo, si un hablante español-inglés escucha la palabra manzana mientras trata de decir apple en inglés, responderá más rápido que si escucha alguna palabra no relacionada, como coche (car).

La doctora Melinger aplicó los conocimientos previos sobre bilingüismo

Melinger quería saber si se reproduciría el mismo patrón para las traducciones en el caso de los dialectos, lo que sugeriría que el cerebro los procesa como un idioma separado. Cuando el estímulo que distraía era la traducción escocesa del objeto (escuchaban breeks mientras intentaban decir trousers), los participantes eran más lentos en nombrar la imagen que cuando escuchaban una palabra escocesa no relacionada. Es decir, lo opuesto a lo que se ha encontrado para los bilingües.

”Hay una diferencia entre seleccionar palabras entre dos dialectos y elegirlas de dos idiomas distintos. Dependiendo de la situación social, podemos elegir elementos de un vocabulario o de otro, incluso añadir palabras técnicas o jerga, pero los seleccionamos de un solo léxico”, explica la psicóloga.

Esto sugiere que las palabras utilizadas no representan un idioma distinto, por lo que las palabras de un dialecto se procesan de la misma manera que otros elementos del vocabulario, tal y como pasa con los sinónimos. “Este es un hallazgo importante, ya que la distinción entre idiomas y dialectos es a menudo polémica y acostumbra a tener una carga política”, concluye.