El final del calenturiento estafador de las mil caras (Video)

Se valía de artimañas para engañar a las agencias de escorts. Se hacía pasar por italiano millonario y su semana de farra en Ibiza fue la gota que derramó el vaso.

Con barba de talibán, gafas de pasta, calvo pero con el pelo rapado, ropa de marca... Así entró ayer José Antonio Sanz de Arcos, el estafador de las ‘escorts’, en el juicio por estafa al que se enfrentaba en la Audiencia Provincial. Cojeaba y, a primera vista, costaba imaginarle como la persona que, por medio de artimañas, se pegó una semana de fiesta en Ibiza sin pagar un euro en mayo de 2013.

Entró en la sala engrilletado, desde Soto del Real donde cumple condena por otra estafa previa, también a una escort, a la que timó 50.000 euros. Según fuentes jurídicas, le queda poco para obtener beneficios penitenciarios y salir de prisión. Al ser estos hechos anteriores a los que le tienen en prisión, Sanz de Arcos, a efectos jurídicos, no contaría con antecedentes y no entraría en la cárcel con una pena menor de dos años.

Culpable

La vista tardó en empezar. Fiscalía y defensa estaban negociando un acuerdo para que el acusado se declarara culpable de los hechos y rebajar la petición de pena de tres a dos años de prisión como finalmente ocurrió. La acusación particular, representada por Juan Gonzalo Ospina, pidó entre tres y seis años por considerar un subtipo agravado de estafa y ya anunció a este periódico que recurrirá si el juzgado no estima su petición.

El juicio quedó visto para sentencia sin que el estafador dijera una palabra. Se mantenía, eso sí, la responsabilidad civil de sus acciones, unas deudas de más de 160.000 euros por alquilar un barco, una villa de lujo, un coche Hummer y los servicios de múltiples escorts todo ello sin pagar un euro.

Con una de ellas, Diana (nombre ficticio), habló la prensa. Fue la primera cuya denuncia puso sobre la pista a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de quién era en realidad José Antonio Sanz de Arcos. Un presunto italiano, primero Enzo Martorelle y luego Steffano Melli, que perpetró una estafa relámpago.

«Estoy contenta porque ha reconocido los hechos», expresó Diana. Una joven que cree que no recuperará su dinero y que no quiere venganza, sólo que se mantenga en prisión por abusar de su confianza.

Fuente EP Mundo ABC
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