El oscuro secreto del sonriente conserje de un centro infantil

Cuando una nueva zona de recreo infantil se inauguró en el patio de un histórico centro comunitario LGBTQ en Wilton Manors, en Broward, sus directores dijeron que era el primero de su tipo.

Respaldado por empresas como JetBlue y Kaboom!, el centro se diseñó como un “espacio seguro” para que parejas del mismo sexo y sus hijos jugaran alejados del acoso y los malos ojos, un mensaje al sur de la Florida de que “nuestras familias importan”, como declaró un miembro de la junta directiva al Miami Herald en el 2015.

Pero The Pride Center at Equality Park tenía un secreto que sólo conocían el director y su gente de confianza: el conserje era un depredador sexual convicto.

El hombre encargado de recoger la basura en todo el recinto y quien ayudó en la construcción de la zona de recreo infantil, violó a una niña de 11 años en North Miami Beach en 1995 y fue sentenciado a 10 años. La niña dijo que el hombre la amenazó con matarla si decía algo.

El historial del hombre se hizo público solamente después que el padre de un niño de 7 años pidió al director del centro, Robert Boo, que tomara medidas. Días después, el 19 de marzo —unos 15 años después que empezó a trabajar en el centro— Clarence Charles Collins, de 63 años, fue despedido. Catorce días después fue arrestado por mentir sobre el lugar donde había vivido los últimos cinco años —un apartamento a unos 500 pies de una guardería infantil— y por no inscribirse en calidad de depredador sexual cuando se mudó a esa ciudad del Condado Broward. Las dos cosas son delitos graves.

“Este antiguo empleado de The Pride Center tenía en sus antecedentes un incidente de comportamiento indebido con una menor” dice la respuesta enviada por Boo al padre preocupado. “En sus años de servicio, este empleado no provocó ninguna preocupación ni alarma, y de hecho era muy querido por los que lo conocían”.

Boo dijo al Miami Herald en un correo electrónico que conoció del estatus de depredador sexual de Collins en el 2006, pero que no estaba al tanto de la ley estatal que prohíbe a Collins trabajar o incluso acercarse a una zona de recreo infantil. Pero el historial de Collins era lo suficientemente preocupante para que lo mantuvieran alejado de los niños.

“Aunque siempre nos aseguramos de que el empleado estuviera fuera del centro durante las actividades infantiles, al conocer de la prohibición el mes pasado lo despedimos de inmediato”, escribió Boo”.

Padres que hablaron con el Herald dijeron que eso no es completamente cierto.

Tom Mulroy, de 53 años, recuerda ver a Collins en el lugar durante varias actividades del grupo South Florida Family Pride, a las que asistieron muchos niños. La barba y cabello blancos de Collins eran fáciles de identificar, dijo Mulroy, quien asistió a estas actividades con su hijo de 7 años.

Mulroy agregó que unos 50 niños asisten a cada actividad y que podían recorrer cualquier parte del área de recreo de 2,500 pies cuadrados, así como el interior del centro.

“Estas cosas pueden suceder en minutos”, dijo Mulroy. “[Collins] pudiera haber estado allí con un niño durante 10 minutos y nadie se hubiera dado cuenta”.

Mulroy duda de que Boo no supiera que Collins estaba violando la ley de la Florida al trabajar en el lugar.

“¿Quién no sabe eso?”, preguntó Mulroy. “Si no pueden proteger a los niños, entonces que cierren el área de recreo infantil”.

La Florida tiene exigencias muy estrictas sobre los depredadores sexuales, especialmente los condenados por abusar de niños. Los depredadores sexuales pueden ser arrestados por estar a menos de 300 pies de cualquier lugar donde haya niños, por trabajar en una zona de recreo infantil o por no informar a la policía local su dirección actualizada y otra información personal cuatro veces al año.

La designación de depredador sexual por parte del estado acompaña a la persona para toda la vida, e incluso así, eliminarla después de las bases de datos demora por lo menos un año.

Collins fue arrestado en 1995 y confesó haber molestado y violado a una niña de 11 años varias veces a lo largo de un mes. La víctima dijo a los investigadores que Collins la amenazó con matarla si lo denunciaba, según documentos presentados al tribunal. Después de declararse culpable, Collins fue sentenciado a 10 años de prisión y cumplió unos siete, incluidos dos mientras esperaba el juicio, y después cumplió 10 años de probatoria.

Boo, quien comenzó a trabajar en el centro en el centro como director de Desarrollo, dijo que en el 2012, cuando lo nombraron director, llamó al antiguo agente de probatoria de Collins, “quien no planteó preocupaciones y me dijo que el empleado ya no estaba bajo ninguna forma de supervisión ni sanciones”.

Gary Blocker, jefe adjunto de la Policía de Wilton Manors, dijo al Herald que “en este punto de la investigación” el departamento no había recibido ningún reporte de conducta sexual indebida contra Collins y que no se ha determinado que Boo haya infringido ninguna ley al mantener a Collins trabajando en el centro.

Tamara Lave, profesora de Derecho de la Universidad de Miami y antigua defensora pública que no tiene ninguna relación con el caso, dijo que el despido de Collins es injusto, y mencionó estadísticas que muestran que a medida que los depredadores sexuales se ponen viejos se reduce la probabilidad de que violen más niños.

“Este hombre no hizo nada durante todo este tiempo”, dijo.

Lave alegó que Collins quizás no infringió ninguna ley al trabajar en el centro, en dependencia de las medidas de seguridad que la junta directiva implementó para limitar su interacción con los niños.

Richard Alalouf, director de South Florida Family Pride, un grupo de varios cientos de familias LGBTQ que celebraban actividades en The Pride Center, ubicado en 2040 N. Dixie Hwy., dijo que la organización puso fin a su relación con el centro después de conocer el historial de Collins.

Fuente EP Mundo El Nuevo Herald
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