Enfermera del terror hizo estragos con sus siniestras jeringas

Una enfermera de sala de emergencias del estado de Washington es acusada de hurtar narcóticos e infectar de hepatitis C a dos pacientes del hospital al utilizar las mismas agujas que usaba para inyectarse a sí misma.

Cora Weberg, de 31 años, quien fuera liberada de la prisión del condado de Pierce desde entonces, fue arrestada en la mañana del viernes bajo sospecha de dos cargos de asalto en segundo grado, publicó el Departamento de Policía de Puyallup en su página de Facebook.

Esta no ha sido acusada formalmente y su madre, Eunice, aclaró el viernes a los medios de comunicación en una conferencia de prensa que su hija “no le haría daño ni a una mosca”.

El abogado de Weberg, Bryan Hershman, aseguró que ella niega las alegaciones, informa The News-Tribune.

El arresto sucede a una alerta del 30 de abril llevada a cabo por funcionarios del Hospital MultiCare Good Samaritan de Puyallup, quienes dieron una conferencia de prensa para notificar que 2,600 pacientes que pudieron haber interactuado con la enfermera deberían hacerse pruebas.

Si bien no revelaron su nombre en ese momento, dijeron que esta se “sorprendió” al enterarse de que sufría de la enfermedad y admitió a los investigadores que había “desviado” narcóticos inyectables destinados para uso de los pacientes.

“Las acciones de la enfermera violaron los valores de nuestra organización”, declaró a los reporteros Chris Bredeson, jefe de operaciones del hospital. “Les pedimos sinceras disculpas a los dos pacientes infectados y a aquellos que necesitan hacerse las pruebas”.

Los funcionarios del hospital relataron que la investigación empezó hace un mes, pero no realizaron una alerta pública hasta que pudieron confirmar la sospechada relación entre la enfermera y los pacientes de la sala de emergencias.

La mayoría de aquellos a los que exhortaron a hacerse las pruebas representa el número de pacientes que pasaron por la sala de emergencias del hospital mientras la enfermera trabajó en esa unidad del 4 de agosto del 2017 al 23 de marzo de este año, informaron los funcionarios.

Weberg “contaminó intencionalmente un medicamento u otra sustancia con su propia sangre; a continuación administró el medicamento u otra sustancia por vía intravenosa; Cora Weberg sabía o debería razonablemente haber sabido que su sangre probablemente contenía uno o más patógenos; y, de hecho, la sangre de Cora Weberg contenía y transmitía el virus de la hepatitis C”, según un informe de causa probable obtenido por la revista People.

“Esta es una terrible alegación”, afirmó Hershman, su abogado de la defensa, a la publicación. “Espero que todos demos un paso atrás y respiremos profundamente, y veamos realmente lo que dice la evidencia. Hasta la fecha no he visto qué evidencia tienen que pruebe que ella infectó intencionalmente a alguien”.

Dijo también que Weberg no utilizó en pacientes ninguna aguja que hubiera usado para inyectarse a sí misma.

Weberg contó que estaba saliendo del país para un viaje a Guam planeado con mucha antelación cuando fue arrestada por la policía de Puyallup en la frontera entre Estados Unidos y Canadá.

“Arrestarla y encarcelarla sin ninguna evidencia o ningún motivo es deplorable, expresó el viernes su madre, Eunice Weberg, en la conferencia de prensa.

“Ella no cree que la tenga”, comentó Eunice, también enfermera registrada, de las alegaciones de que su hija tiene hepatitis C. “Es lo último que se le hubiera ocurrido, que pudiera tener algo así”.

“Yo le contaría a ella si tuviera algo contagioso. Ella haría lo mismo conmigo”, aseguró. “No se inyecta ninguna droga. No es una trabajadora sexual. Está en una relación monógama. Es inteligente, es compasiva. Tiene un corazón de oro. No le haría daño ni a una mosca. Yo la crie. Se parece mucho a mí. Se dice la verdad así duela”.

Weberg renunció a su cargo en el Hospital Good Samaritan desde entonces y no está ejerciendo en ningún otro lado, informa la estación de televisión KIRO.

Fuente EP Mundo People en Español
Cargando...
Cargando...