Saltar al contenido
pareja-asesinada-b
19
Ene

Espeluznante asesinato de una pareja aterroriza a los vecinos

Actualizado: 19/01/2018 10:24

En Otxarkoaga, en Bilbao, la gente tiene miedo. El asesinato violento la madrugada del jueves de un matrimonio de 87 años, Lucía y Rafael, en su domicilio, ha sido el último episodio, el más grave, de una escalada de ataques a ancianos desde hace meses en el barrio.

“Mi hija me ha dicho, no abras a nadie Paqui. Estoy, de verdad, acojonada”, contaba una vecina en la panadería del pequeño centro comercial junto a la vivienda de las víctimas en el barrio obrero levantado en la década de los sesenta. Hace apenas 25 días, el exfutbolista del Amorebieta, Ibón Urrengoetxea, fue asesinado por dos menores en el centro de Bilbao. En la primera planta del número 16 de la calle Zizeruena, donde vivían los abuelos, seguían trabajando los agentes de la científica de la Ertzaintza.

Lucía yacía en el pasillo con golpes y una cuchillada, y Rafael, en una de las habitaciones con la cabeza destrozada. La vivienda estaba revuelta

Esta mañana no se hablaba de otra cosa en el barrio. La pareja de ancianos fue encontrada por su yerno. Lucía yacía en el pasillo con golpes y una cuchillada, y Rafael, en una de las habitaciones con la cabeza destrozada. La vivienda estaba revuelta, y la Ertzaintza, que sigue analizando el escenario del crimen, baraja la hipótesis del robo, pero no descarta ninguna otra opción. De momento la policía vasca no confirma cómo accedieron los asesinos a la vivienda. Tampoco si quien perpetró el crimen buscaba algo en particular en el interior del piso. Pero sorprende la saña y la violencia con la que fueron asesinados para tratarse de un vulgar robo.

La única hija y la nieta del matrimonio sufrieron un ataque de ansiedad al comprobar el jueves lo que habían hecho unos desconocidos con sus padres y abuelos. Nadie se lograba explicar el porqué del asesinato cuando dos abuelos son fácilmente controlables si el objetivo era sustraer algo de valor. “Actuaron con saña”, explican fuentes policiales, “y eso hace más incomprensible y más doloroso, si cabe, el crimen”. “Salvo que el móvil del asesinato sea otro”, especula esta fuente. La investigación no ha hecho si no comenzar.

Curiosamente, uno de los barrios en los que la convivencia entre personas de diferentes nacionalidades y etnias se había convertido en una experiencia de éxito, está siendo el blanco hasta ahora de pequeños robos, y el jueves, de un doble asesinato. “Es un barrio doblemente vulnerable”, asegura Ángel Velasco, el responsable de la asociación de vecinos. Vulnerable porque “el 40% de los vecinos son abuelos”, explica y porque se trata de gente muy confiada que abre la puerta a cualquiera porque la convivencia ha sido muy buena. “Pero desde hace algunos meses los ataques a los abuelos son una constante. La pasada semana a una le quitaron 200 euros cerca del cajero”, explicaba Velasco. “A algún abuelo le han amordazado para quitarle la cartera”, relataba la panadera, “y los tirones a los mayores son habituales para quitarles una cadena, el bolso o una pulsera”, apuntaba una mujer que vive sola en el portal de al lado de Lucía y de Rafael. “Ha sido terrible lo que han hecho”, confirmaban varios vecinos más en uno de los bares del minicentro comercial. 

“Es un barrio doblemente vulnerableporque “el 40% de los vecinos son abuelos”

Lucía y Rafael, como la mayoría de vecinos del barrio se establecieron en Otxarkoaga en las viviendas municipales que construyó Franco para acabar con el chabolismo de esa ladera de la montaña. Llegaron recién casados en los sesenta y seguían allí. Curiosamente, al ser muchas de ellas viviendas públicas, sus hijos no pudieron quedarse en ellas y el rejuvenecimiento de la zona era una de las tareas pendientes. También la presencia de policía de a pie en el barrio.

“Llevamos diez años pidiendo patrullas de policías municipales que pisen las aceras y paseen por las calles, pero no hay manera, y esta tarde se lo volveremos a pedir al alcalde”, ha dicho Velasco.

Los vecinos han convocado a las 20 horas una concentración junto a la parada del metro, a escasos cien metros de la vivienda de Lucía y Rafael. “Basta ya de inseguridad, Otxarkoaga no se calla”, ha sido el lema elegido. El alcalde Juan María Aburto ha hecho un llamamiento a la calma, consciente de que el malestar crece en la ciudad después de que el pasado 23 de diciembre dos menores asesinaran al exfutbolista de 43 años Ibón Urrengoetxea en el centro de Bilbao. Unas navidades en las que un joven casi pierde un ojo en Bilbao tras la agresión de otros menores.