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Feb

Está a punto de salvarse de la pena de muerte por una insólita razón

Actualizado: 28/02/2018 15:58

En enero, el Tribunal Supremo de Estados Unidos suspendió in extremis la ejecución de Vernon Madison, acusado del asesinato de un policía en Alabama. El pasado lunes, esta misma Corte anunció que admitía a trámite el recurso de la defensa para estudiar si la pena puede ser revocada por no acordarse el sentenciado del crimen cometido.

En 1985, Madison, mientras estaba en libertad condicional, disparó a un agente de policía en Alabama causándole la muerte. Después de dos condenas revocadas por fallos de instrucción y por discriminación racial fue condenado a la pena capital en 1994. Desde entonces ha pasado los últimos 30 años en el corredor de la muerte, esperando el momento de que se haga efectiva su ejecución.

El pasado año la defensa apeló a la Corte para evitar que se aplique la pena de muerte a su cliente alegando que en estos últimos años ha sufrido ataques cerebrovasculares que le han producido demencia, la cual la hace incapaz de recordar el crimen cometido. Además, es ciego y no puede caminar sin ayuda. La situación física y mental podría ser tenida en cuenta debido a que, en anteriores ocasiones, el Tribunal ha impuesto ciertos límites a la pena de muerte si se trata de personas con discapacidad o enfermedades mentales. Por el momento, el Tribunal ha decidido escuchar a la defensa y se espera que el caso sea resuelto el próximo otoño. Mientras tanto, Madison está a salvo de la ejecución.

El caso ha servido para abrir el debate del tiempo de espera en el corredor de la muerte: de media son 10 años, aunque en algunas ocasiones se extiende a 20, o como vemos en el caso de Madison hasta 30. Tribunales del Reino Unido o el propio Tribunal Europeo de Derechos Humanos señalaron en 1993 y 1989 respectivamente que los largos periodos en el corredor de la muerte suponen violar las cláusulas legales que prohíben las torturas o castigos inhumanos o degradantes.