¡Estremecedor! Joven que mató a su madre y abuela rompió el silencio

El crimen que conmocionó al país da un giro de 180 grados, el joven acusado de asesinar brutalmente a su madre y a su abuela a puñaladas dice que no fue él.

El joven de 16 años de edad, que mató violentamente a su madre y a su abuela la madrugada del 4 de julio, en un apartamento del bloque 8 de Propatria, aseguró a sus familiares, entre lágrimas, no haber cometido el atroz crimen.

“No me dejes solo, no me dejes solo. Yo no lo hice, no lo hice”, fueron las palabras que dijo el adolescente a su tío, ante los efectivos policiales.

Alrededor de las 3 de la madrugada de ese día, se supo según testimonios cercanos al victimario, que el joven se levantó de la cama, fue a la cocina, tomó un cuchillo y ser acercó al cuarto de su madre, donde también dormía su abuela.

Primero mató a la mujer de tercera edad, quien fue identificada como Aracelys Hernández, posteriormente hiriendo de muerte a su madre, Mari Rosales, con quien al parecer mantenía buenas relaciones, al ser un buen hijo, estudioso y educado.

Al escuchar el alboroto, su abuelo, quien también vivía en la residencia, procedió a forcejear con el menor, sin embargo, este se impulsó y lo hirió con un objeto contundente en la cabeza y le dio una puñalada en el brazo antes de atacar a su hermana de 12 años de una puñalada en el cuello.

La menor de edad fue quien en un intento desesperado por huir abrió la puerta del apartamento alertando a los vecinos, quienes llamaron a las autoridades.

Funcionarios aseguraron posteriormente que, el joven se encontraba acostado en su cama al momento de detenerlo, y que las únicas palabras que decía eran “yo no fui, les juro que yo no mate a mi mamá”.

El adolescente pasó toda la madrugada en su apartamento custodiado por funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) hasta que, alrededor de las 7.00 de la mañana, se lo llevaron a la sede del Cuerpo de Investigaciones Penales y Criminalísticas (CICPC), para las respectivas investigaciones.

Pedro Tovar, su tío, comentó que se sentía sorprendido e impactado de lo que hizo su sobrino. “Cuando lo vi, él no me dio la cara, solo me dijo ‘tío no me dejes solo, por favor no me dejes solo‘”, confesó, según lo reseñado por El Pitazo.

Un joven tranquilo

Familiares del agresor informaron que el chico era tranquilo, y muy aplicado en sus estudios, y que en sus tiempo libres practicaba deportes y asistía a un curso de pintura.

Tanto el adolescente, como su hermana, quedaron huérfanos tras el infortunio, pues su padre también murió en circunstancias violentas hace ocho años, luego de que fuera asesinado por unos desconocidos que pretendían quitarle su arma de oficio.

Familiares y vecinos alegaron a su vez, que la familia era conocida por practicar ritos de santería, y que en la sala de la vivienda, tenían un altar de Orishá Shangó, considerado por los seguidores de la religión como el dios del fuego, el trueno y la guerra, pero también el dueño del baile, la música y la belleza viril.

Fuente EP Mundo Sumarium
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