Saltar al contenido
27
Jun

Fabiola habla de la enfermedad de Bertín Osborne y de su hijo

Actualizado: 27/06/2018 9:37

Bertín Osborne ha tenido que cambiar un poco su estilo de vida desde que padece cierta dolencia. Su esposa Fabiola Martínez habló sobre eso en una entrevista, donde también soltó detalles sobre la enfermedad de su hijo Kike.

Este martes Fabiola Martínez (45 años), la mujer de Bertín Osborne (63), y el chef Pepe Rodríguez (50) han presentado, con el mandil de rigor puesto, la nueva carta de panes de Granier, la marca líder en panaderías.

Al filo de las once y media de la mañana aparecía una Fabiola muy bronceada, recién salida de la peluquería, con un vestido color nude -muy a tono con el tostado del pan- y una amplia sonrisa.

La venezolana ya huele a vacaciones, tiene un pie en su finca de Sevilla -donde se reúne toda su familia junto con la de su marido- y acaba de estrenar un nuevo trabajo del que se siente muy orgullosa y que compagina con su fundación.

No es mantenida

Un puesto de trabajo en una inmobiliaria lejos de la ‘influencia’ de su marido; no le gustan las etiquetas de ‘mujer de’ y reivindica que ella lleva toda la vida labrándose una vida independiente. “Me levanto todos los días a las siete”, se solivianta. Tan solo se le muda el rostro cuando aborda con dos temas muy concretos: la enfermedad de su hijo Kike -el cual seguramente será operado próximamente- y los ataques de gota de su marido Bertín.

Hace un tiempo el presentador dio un giro de 180 grados a su alimentación y las verduras ocupan gran parte de su tabla de comidas diarias. Aun así, ahora estaría ‘pagando’ las consecuencias de una vida menos ordenada en cuanto a la alimentación. De esto, y de mucho más, ha hablado Fabiola con este digital.

La vemos rodeada de panes, ¿es muy de cocina?

Me encantan los sabores diferentes, no se me da mal la cocina. Lo cierto es que no soy de recetas medidas, me dejo llevar. Me encantan los guisos y los platos de cuchara como las lentejas.

En casa la vitrocerámica la enciende usted, ¿no?

Sí, la enciendo yo. (Se ríe)

¿Sus hijos son de buen comer?

Son buenos niños. A veces hay que camuflarles la comida, sobre todo la verdura. Como a Bertín. Ahora él es muy de verdura, se cuida más.

Entrena mucho

Sí, se cuida mucho y entrena. Sobre todo, se priva mucho de las grasas, aunque sigue siendo de buen comer. Últimamente le dan ataques de gota con frecuencia y está trabajando el quitarse las carnes rojas. No debe abusar.

¿Cómo está Kike? Ha dicho que lo mismo deben operarlo

Hay posibilidades de que le tengamos que operar. Crece mucho, los huesos crecen pero la musculatura no le acompaña y hay que ayudarle. Tengo que organizarme, porque tengo también a Carlos y, sin perjudicar a Kike, tengo que buscar ese momento adecuado. Ellos se llevan muy bien, casi no se separan, hay veces que me enternece.

¿Por qué?

Hace poco hicimos una prueba médica a Kike que duró 48 horas. Un electroencefalograma y, como le pegaron los electrodos en la cabeza, para retirarlos le molestaba. Kike se quejaba, no se dejaba, le daba manotazos al chico que se los estaba quitando y Carlos le dijo entonces: ‘Kike, no pasa nada. quédate quieto que va a ser más rápido’ Y, como si le hablara Dios, de repente se calmó y aguantó el tirón. Esas cosas, cuando yo las veo, digo: no lo hemos hecho tan mal.